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Un bote con tomate frito / EE

La OCU revela la realidad detrás del tomate frito de los supermercados

La Organización de Consumidores y Usuarios señala las siete peores marcas que están a la venta

6 min

El tomate frito que aparece en los supermercados es uno de los productos más vendidos y cada vez parece ofrecer más variedad. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha realizado un análisis del etiquetado de 113 muestras de este producto para destapar su valor nutricional real y cuáles son los peores que se puede encontrar.

Para empezar a distinguido tres categorías: el tomate triturado, que es el más parecido al natural, pero con sal y ácido cítrico; el tomate frito, al que se le añade aceite, azúcar, sal y el mismo conservante; y la salsa de tomate, parecido al anterior, pero con más variedades de ingredientes.

Peores marcas

En general, el etiquetado de todos ellos es “bastante buenos”, "las cantidades de grasas y azúcares son aceptables y solo en algunos casos la sal puede ser puntualmente alta", resaltan. Sí han visto que existe "número significativo" de productos tomates fritos que se venden bajo etiquetas como tradicional, casera, de la abuela, cuando "ninguna de estas calificaciones está regulada y cada fabricante las utiliza de manera discrecional", bajo su propio criterio. Consideran que se trata en muchas ocasiones “para dar una imagen más saludable del producto".

De los 113 productos analizados 59 han obtenido la máxima puntuación (A) y 45, una B. Solo nueve han conseguido una calificación C, lo que supone un aprobado raspado, estos son: el Tomate Frito Helios, el Tomate Artesano Juan Ranas, la Salsa de Tomate de la Abuela de Carrefour, el Tomate Frito como en Sartén de Ahorramás, el Tomate Frito con 15% de Aceite de Oliva virgen extra de IBSA, el Tomate Frito con Cebolla de Lidl, El Tomate Frito Receta Tradicional ded El Corte Inglés, el Tomate Frito Casero de Orlando y el Tomate Frito Receta Artesana Hacendado de Mercadona.

Ingredientes

La OCU indica que “algún tomate frito especifica que lleva sal ‘marina’, como si fuera algo especial” y alerta: “sepa que se trata de la sal más habitual”. Asimismo en ocasiones se indica que son “sin azúcar”, pero lo sustituyen con edulcorantes. Lo que sí han hecho algunas marcas es modificar el azúcar tradicional por el de caña, o bien usa sirope o agave.

 “No se abusa” del azúcar en los alimentos analizados, sentencia. Recuerda que el consumidor debe tener en cuenta “se pueden considerar aceptables” todos aquellos tomates de bote cuyos valores de azúcar estén en torno al 5% ya que más de la mitad de esa cifra procede del propio tomate y no se añade. En cambio, el comprador sí debe tener cuidado con la sal y recomienda fijarse en que no llegue al 1%.

El más popular

El producto estrella es el tomate frito que además es el único regulado por ley, que indica porcentajes mínimos o máximos de algunos ingredientes habituales. Suele llevar aceite, azúcar, sal y ácido cítrico. Entre los productos analizados se observa que es muy común que lleven aceite de oliva que de girasol. La cebolla también es un ingrediente muy habitual y adicionalmente se encuentran otros más diversos.

Más allá de los componentes tradicionales, en más de la mitad se encuentra almidón y en uno de cada cuatro también se encuentran aromas. La mayor parte de las muestras de tomate frito obtiene una puntuación entre la A o la B. En las grasas, azúcares y sal predominan los valores medios; aunque puntualmente se encuentran valores elevados de sal.

Diferencias

Sobre las categorías, el tomate triturado generalmente consiste en tomate natural pelado y cortado en trozos muy pequeños. De las 16 muestras analizadas por la OCU, 13 tenían sal añadida y la mayoría ácido cítrico (E330), un aditivo sin riesgos, para regular la acidez. Respecto a los valores nutricionales, todos obtienen una A, no tienen grasa añadida y las cantidades de sal y azúcar son bajas.

La salsa de tomate tiene unas características similares al tomate frito, pero su consistencia suele ser algo más líquida. En este tipo de productos se han encontrado espesantes: dos muestras llevan goma guar (E412) y goma xantana (E415) y nueve añaden almidones. Respecto a los contenidos de grasas y sal en estos envases son similares a los del tomate frito mientras las cantidades de azúcares son algo más reducidas en estos productos.