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Portada de 'Harry Potter y la Piedra Filosofal' / SALAMANDRA

La pequeña fan de Harry Potter que enternece a las redes sociales

Una tuitera desveló la adorable táctica de una niña de seis años para convencer a su padre de que le comprara un libro de Harry Potter

6 min

La saga Harry Potter ha encandilado a millones de lectores en todo el mundo. Los libros escritos por J. K. Rowling han servido para que muchos niños se interesen por la literatura, sobre todo a raíz del estreno de su adaptación cinematográfica. De esta forma, Harry Potter, Ron y Hermione se han convertido en parte de la familia de muchos ‘devora libros’. Y están a punto de ser los mejores amigos de una niña de seis años que ha enternecido internet.

Su historia se ha hecho pública gracias a Silvia Broome, que a través de un hilo de Twitter ha revelado una anécdota que le sucedió el pasado fin de semana en la librería en la que trabaja, y que tiene como protagonista a una niña ansiosa por leer los libros de Harry Potter y a su padre, que acude a la librería para comprarlo no sin antes consultar con la dependienta sus dudas.

Una niña pizpireta

“Ayer por la tarde me pasó una de las cosas más bonitas que he vivido trabajando en esta librería”, empieza contando Silvia Broome. “Se me acercó un padre para preguntarme si tenía un Harry Potter adaptado para niños pequeños y le dije que no. ‘¿Y a qué edad puede un niño empezar a leerlo?’, me preguntó. Y entonces se acercó una de las niñas más guapas y pizpiretas que he visto en mi vida”.

Comenzó entonces un tira y afloja entre la niña y su padre, con la cómplice colaboración de la librera, que asistía maravillada a lo que estaba pasando delante de sus ojos. “Si es un niño que lee mucho, yo creo que incluso desde los ocho años puede leer Harry Potter sin problema”, explicaba la dependienta, a lo que la chica contestaba “¡Yo leo mucho!” con una sonrisa de oreja a oreja dibujada en su cara y mirando hacia su padre.

Ilusión por leer ‘Harry Potter’

“Es que esta enana tiene seis años y lee mucho. Pero ha visto la película este verano por primera vez y no hace otra cosa más que pedir el libro”, revelaba el padre. “Y la niña utilizando como solo una brujilla podía hacer sus mejores armas: esa sonrisa de oreja a oreja, unos mofletes de infarto y unos ojos brillantes llenos de una ilusión por un libro que yo no he visto en años. Con tranquilidad. Sin lloros. Aguardando”, explicaba la dependienta.

Y dio igual que su padre le dijera que había cosas que no iba a entender, "como los apellidos en inglés", que ella rebatía alegando que "he visto la película mil veces. Y si aun así no lo entiendo, te preguntaré”.

La más feliz del mundo con su libro

Tras hacer una prueba en la que la niña demostró que, efectivamente, se trababa al leer en voz alta los nombres en inglés pero que leía con una buena “dicción, tranquilidad y alegría”, consiguió su objetivo: su padre le compró el libro. “Dime cuánto cuesta que me lo llevo. Y mira, si no lo puede leer entero ahora estoy seguro de que lo hará con ocho años”, sentenció el padre.

“Y ahí que se fue esa preciosa niña. La más feliz del mundo con su libro”, finalizaba la anécdota Silvia Broome, no sin antes lanzar al aire una reflexión: “¿Y sabéis lo que más me gustó de esa niña? Además de sus ganas de leer, claro. Su saber estar. Qué bien educada. Y sin ademanes de saber que lo iba a conseguir en plan niña mimada. Simplemente, sabía que iba a leerlo. Tenía esa convicción y rebatió todas las objeciones como un adulto. Seis años. Esa niña con treinta años dominará el mundo”.