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Helados / PEXELS

Empezar el día con un helado puede ser positivo para la salud

Un experimento confirma que desayunar con este producto puede ayudar a mejorar el rendimiento mental y nuestro estado de alerta

3 min

Aunque se venden durante todo el año, parece que es en verano cuando más apetece tomarse un helado. Es el broche de oro perfecto para cualquier comida estival e incluso más de uno recurre a él para endulzar sus tardes de piscina. Hasta ahora estaba visto como un alimento del que no había que abusar y que era incompatible con las dietas. Sin embargo puede que la percepción general sobre los helados cambie una vez que la sociedad descubra el estudio que han realizado en la universidad de Kyorin en Tokio (Japón).

Yoshihiko Koga ha liderado un equipo que ha realizado un experimento que ha probado que tomarse un helado a primera hora de la mañana, nada más levantarse, puede influir positivamente en el rendimiento de nuestro cerebro y colaborar a que estemos más alerta durante el día.

Un desayuno con helado

Para llegar a esta conclusión se realizaron pruebas a dos grupos de personas: por un lado a gente a la que se le pidió que cambiara sus hábitos para incluir el helado como parte del desayuno a un grupo, y por el otro a personas a las que se pidió que siguieran desayunando como hasta ese momento. Posteriormente todos los participantes fueron sometidos a diversos ejercicios mentales.

Una pareja brindando con helados / PEXELS

Una pareja brindando con helados / PEXELS

Los investigadores comprobaron que las personas que desayunaban helado eran capaces de reaccionar más rápido ante los problemas propuestos, además de que asimilaban mejor la información presentada. También presentaban un aumento de las ondas alfa de alta frecuencia, que están ligadas a altos niveles de vigilancia y a una baja irritación mental. De esta forma, estaban más despiertos y en alerta que los miembros del otro grupo.

¿La clave es el frío?

A la vista de los resultados, Koga y su equipo quisieron analizar si la razón de esta mejora se sitúa en la temperatura de los helados. Para ello repitieron el experimento cambiando el helado por un vaso de agua fría por la mañana. Y, aunque se apreció un aumento del nivel de alerta de los sujetos, no era comparable al que se consiguió tras desayunar helado.