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Un cuenco con cerezas / Mohammad Amin Masoudi en UNSPLASH

Es tiempo de cerezas: todos los beneficios para la salud de esta fruta

Este fruto destaca por su poder depurativo, además de ser una fuente rica en antioxidantes

Victoria Herrero
6 min

Es todo un espectáculo de la naturaleza. Miles de cerezos que crean un manto blanco en el campo gracias a las flores blancas que salen de sus ramas. Es cuando acaba esta maravilla natural, en el momento en que se pierden esas flores, cuando las horas van dando paso a la llegada del fruto, a las cerezas. Una fruta que se suele recoger entre los meses de abril, las más tempranas, y agosto (las más tardías).

Sin embargo, es sobre todo en la época entre mayo y julio cuando las cerezas están en su mejor temporada. Con ese rojo intenso y esa carne dulce y refrescante que hacen de ellas unas frutas perfectas para el verano, y también para la salud. Todo un cóctel nutricional para el buen estado del organismo y donde sobre todo destaca su poder antioxidante

El origen

Para conocer el origen de esta fruta hay que ir hasta el Mar Negro y el Mar Caspio donde empezó un cultivo y una producción que posteriormente se trasladó a Europa y Asia. Precisamente, el punto de su inicio fue la antigua colonia griega de Kerasos y desde allí gracias a las aves y a la migración humana se trasladó hacia el resto de zonas con un clima templado que es donde mejor se cultivan las cerezas. Es así por lo que España, Italia, Francia, Turquía o Estados Unidos figuran como los principales productores. 

Los cerezos, el árbol de donde salen las cerezas, forman parte de la familia de las rosáceas y comparten parentesco vegetal con los albaricoques, las ciruelas o los melocotones. Una rama genealógica que desciende de dos especies silvestres: por un lado, de frutas más dulces y oscuras como es el caso de la Prunus avium y, por otro, de frutos más ácidos y de un tono rojo brillante, la Prunus cerasus.

Valor nutricional

Si uno decide tomarse para merendar un cuenco de cerezas quizá no sepa que está comiendo una fruta muy baja en grasas y proteínas y cuya composición es sobre todo de hidratos de carbono. A nivel nutricional, 100 gramos de cerezas equivalen aproximadamente a 210 mg de potasio, vitamina C (15 mg), ácido fólico (14 mg), sodio (3 mg), calcio (16 mg), hierro (0,3 mg) y magnesio (9 mg) entre otros nutrientes.

Destaca sobre todo su aporte calórico gracias a la fructosa (59 calorías por 100 gramos) y por su efecto laxante, pero sobre todo por ser una potente arma para prevenir o retrasar ciertos daños a las células gracias a las antocianinas. Y es que, según diversos estudios, las cerezas son las frutas que tienen un mayor contenido en flavonoides.

Propiedades saludables

Pero hay mucho más en un plato de cerezas. Entre sus beneficios destaca el hecho de que son depurativas y se usan con este fin desde hace siglos. Un poder que hace que sean capaces de ayudar al organismo a eliminar toxinas gracias a los pigmentos de las ya mencionadas antocianinas. De la misma manera, este componente de la fruta ayuda a combatir la inflamación muscular en casos sobre todo de artritis y gota. 

Entre los antioxidantes que poseen las cerezas se puede destacar también la melatonina (es de los pocos alimentos que la contiene de manera natural), por lo que si uno tiene problemas para conciliar el sueño, es un buen remedio natural para regular ese ciclo nocturno y favorecer un descanso reparador. Por último, entre los beneficios de este fruto destaca su acción beneficiosa para la memoria, combatir el estreñimiento, regular los niveles de azúcar en sangre, además de mejorar el estado de ánimo

Una receta con cerezas

Lo mejor para aprovecharse de esas buenas noticias saludables es comer las cerezas según llegan a la mesa de la frutería; sin embargo, con esta fruta se pueden elaborar infinidad de recetas, sobre todo salsas para acompañamientos de carne y postres en su mayoría. Precisamente, uno de ellos es la famosa tarta de cerezas, para la que se necesita (aparte de las protagonistas), azúcar, harina, una vaina de vainilla, mantequilla, agua, zumo de limón, sal y un huevo.

Primer paso: lavadas y deshuesadas, las cerezas maceran con azúcar durante 12 horas. Tras esto, se añade harina y la vainilla y se remueve bien mientras se hace la base de la tarta con mantequilla, harina, azúcar, sal, agua y zumo de limón. De esta última masa una porción será para la base y otra para la cobertura. Una vez fría, se coloca en un molde, se le echa el relleno y se tapa. Pintada la superficie con huevo batido se mete en el horno (precalentado) y se hornea 15 minutos por abajo. A continuación, se pone calor por arriba y abajo y se deja hacer otros 45 minutos. 

Una porción de tarta de cerezas / Alexander Mils en UNSPLASH

Una porción de tarta de cerezas / Alexander Mils en UNSPLASH