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Varias procesionarias en un bolsón

Las altas temperaturas invernales obligan a actuar contra la procesionaria

A pesar de las actuaciones previas para reducir las colonias de orugas, el calor de estos días obliga a las autoridades a actuar ante el riesgo

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El aumento inusual de las temperaturas con el que ha comenzado el mes de febrero ha acelerado la llegada de insectos propios de la primavera. Es el caso de la procesionaria del pino, común en la zona mediterránea y cuya presencia empieza a aflorar con el calor.

Ante esta situación anomala, la Secretaría de Emergencia Climática de la Generalitat valenciana ha intensificado las medidas para acabar con la plaga de orugas. Así, se han emprendido acciones manuales como el corte de bolsones para reducir las colonias de estos insectos.

Actuaciones previas

Estas actuaciones se suman a las que se suelen acometer durante los inviernos mediante pulverizadores contra estas colonias, sobre todo, en las zonas del litoral y el prelitoral.

A principios del pasado otoño también se acometieron actuaciones de tratamiento manual en zonas de la comunidad autónoma, principalmente en la provincia de Castellón.

Riesgos de la procesionaria

La procesionaria destaca por los problemas que causa en la cubierta arbórea, así como por los riesgos que desentraña para la salud. Al tratarse de un insecto urticante, el roce con sus pelos puede provocar irritación de nariz, oídos y garganta en las personas, así como reacciones alérgicas.

En el caso de los animales, como los perros, también suele provocar la inflamación del hocico y cabeza. Además, en caso de ingesta, una consecuencia es la necrosis de la lengua y la garganta, que puede desembocar en muerte.