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La escultura 'Buddha in contemplazione' de Salvatore Garau /REDES

Acusan de plagio al artista que vendió una escultura invisible por 15.000 euros

Boyer Tresaco argumenta que él vendió la primera obra de este tipo hace más de 20 años

2 min

El escultor italiano Salvatore Garau puso patas arriba el mundo del arte al vender una escultura invisible por 15.000 euros. Por increíble que parezca, el artista sardo de 67 años logró dar salida a su último trabajo, la estatua Io sono (Yo soy), en una concurrida puja celebrada en Milán. La obra, un espacio vacío delimitado por cuatro trozos de cinta blanca de 150 centímetros cada uno, formaba un cuadrado perfecto.

Sin embargo, ahora le han demandado por plagio. El artista español Boyer Tresaco ya habría hecho y comercializado una obra invisible antes. El abogado de Tresaco asegura que su cliente "viene exponiendo esculturas invisibles desde hace al menos veinte años".

Esculturas invisible

La primera vez fue en el año 2001, cuando el artista expuso y vendió en la galería Theredoom de Barcelona una Escultura Invisible, mostrando solo las dimensiones y la descripción exacta de la misma, en una etiqueta en la peana.

El letrado pide que se reconozca a Tresaco "como el autor desde hace al menos veinte años de esculturas invisibles" y se le indemnice por "los daños y perjuicios causados", tanto "morales como materiales o meramente económicos".

Más denuncias

Otro artista de Gainesville (Florida) también va a demandar a Garau por aprovecharse de su idea. Tom Miller instaló en 2016 su escultura Nothing en la Bo Diddley Plaza, según explicó en WCJB-TV.

Sin embargo, esta obra fue diferente. La instalación invisible duró cinco días y un equipo de trabajadores movían bloques de aire con mímica.