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Una de las tiendas de la cadena Amantis

El Satisfyer y otros juguetes estrella disparan el crecimiento de Amantis

Las previsiones de la cadena pasan por vender, solo en Navidades, unos 10.000 succionadores

6 min

¿Larga vida al succionador de clítoris? Todo apunta a que sí. El juguete estrella de 2019, y también el del próximo año, sigue cosechando muy buenas críticas. Solo en otoño, la cadena de tiendas eróticas Amantis ha vendido 5.000 unidades, y la previsión para estas Navidades pasa por vender otros 10.000 succionadores.

Pero dentro del abanico de posibilidades que hay ahora en el mercado, la marca Satisfyer se ha convertido en la reina indiscutible, a pesar de que los pioneros fueron los Womanizer. Sólo en los sex shops de Amantis, “la firma Satisfyer se lleva entre el 70% y el 80% de las ventas”, siendo el modelo Satisfyer Pro 2 el que encabeza la lista, matiza Marta Molas, coordinadora de comunicación de la compañía.  

Un buen impulso para 2020

Además, el éxito de estos succionadores significa una oportunidad para los establecimientos como Amantis e impulsa y dispara su crecimiento. Por ello, no es de extrañar que la cadena cierre el 2019 con una facturación de 3,9 millones de euros y estime, para el próximo ejercicio, un crecimiento del 24%.

“Los succionadores sónicos han abierto un nuevo rango de estimulación, es decir, ofrecen un tipo de estimulación que el cuerpo femenino no había conocido hasta ahora. Ese es el éxito. Además, la sociedad actual siempre va con prisa y busca obtener una recompensa de forma rápida. Estos dispositivos brindan una sensación nueva más intensa y orgásmica en poco tiempo”, explica Óscar Ferrani, asesor de producto y servicio en las tiendas Amantis, a Crónica Global.

Nueva tienda en Barcelona

Amantis es una compañía, de unos 50 trabajadores, que cuenta con casi dos décadas de historia. Abrió su primera tienda en Chueca, Madrid, a la que ahora se le suman otras seis, repartidas entre la capital madrileña, Barcelona y Valencia. Pero, lejos de quedarse con ese número, el grupo quiere seguir creciendo y abrirá otro espacio en 2020 en el barrio de Sant Antoni, en Barcelona. La apertura está prevista para San Valentín, y la próxima parada o destino en la hoja de ruta de la compañía es Palma de Mallorca.

El motivo de seguir abriendo establecimientos es, en palabras de Ferrani, que “este tipo de artículos o juguetes necesitan una valoración, ya sea sobre su aroma, la textura o estimulación. Y, por ello, muchos clientes prefieren acudir a las tiendas para comprarlos”. Actualmente, el 70% de las ventas de Amantis provienen de las tiendas y el 30% de la web.

Otro ‘boom’ más

El éxito o boom de los succionadores de clítoris sónicos ya se ha vivido en los últimos años con otros juguetes o productos. “Primero triunfaron las varitas masajeadoras, sobre todo por la serie Sexo en Nueva York, y después llegó el boom de las bolas chinas, con las que rompimos stock. Ahora, le ha tocado el turno a los succionadores”, detalla este experto en juguetería erótica.

El succionador Satisfyer Pro 2 Next Generation
El succionador Satisfyer Pro 2 Next Generation

Sin embargo, hay diferentes niveles de calidad y de precio en la oferta actual de succionadores de clítoris. “Los diferentes modelos del mercado van desde los 40 euros, hasta incluso los 350 euros. Los succionadores son como los coches, todos te pueden llevar al mismo sitio, pero el mecanismo y la comodidad puede ser diferente. Unos lo harán en menos tiempo, y otros serán más ergonómicos, por ejemplo”, añade Ferrani.

¿Un tabú?

Sobre si el sexo sigue siendo, o no, un tabú, Ferrani lo tiene claro. “Sigue siendo un tabú, aunque ahora los cambios están siendo más intensos”, explica. Muestra de ello ha sido el último malentendido con la campaña de Amantis en el Metro de Madrid.

La empresa concesionaria de la publicidad en el Metro de la capital solicitó a la cadena de tiendas eróticas modificar el lema de su anuncio primero y su retirada después. Pero los carteles ya estaban expuestos, desde principios de diciembre, en una decena de estaciones. El problema, a priori, residía en unir en la misma frase “aleluya” y “orgasmo”. Pero, al final, parece que todo fue un malentendido. “La compañía acabó rectificando y aludiendo a un problema de comunicación interna. Nuestro anuncio no atenta contra los sentimientos religiosos de nadie y se ajusta a la normativa”, concluye Ferrani.