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El primer bus universitario sin conductor de España se llama EZ10, pero los estudiantes ya lo han bautizado como “el botijo autónomo” / EP

El "botijo autónomo", primer bus universitario sin conductor de España

El campus de la UAM será desde febrero el primero del país que cuente con una iniciativa de este tipo y los estudiantes ya han bautizado al vehículo

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La Universidad Autónoma de Madrid (UAM)​ será desde febrero la primera del país que cuente con un servicio de autobús autónomo que recorrerá su campus de Cantoblanco, en el que cada día se dan cita 6.000 vehículos y 30.000 personas. Qué mejor sitio para estrenar un vehículo autónomo que la Autónoma, cuyo campus es más conocido hasta ahora por su multitudinaria celebración en enero de San Canuto, con degustación pública de porros.

En unas semanas iniciará este proyecto pionero que hará realidad después otras iniciativas de I+D+i relacionadas con la conducción autónoma, en el que participan el Consorcio de Transportes de la Comunidad de Madrid, la Dirección General de Tráfico (DGT) y la compañía de transportes ALSA.

100% eléctrico

El bus se llama EZ10, es 100% eléctrico y puede transportar hasta 12 personas. Recorrerá 3,8 kilómetros del Campus de Cantoblanco, donde se dan cita cada día 30.000 personas y más de 6.000 coches. El vehículo ya ha hecho algunas pruebas por el campus, en un itinerario prefijado y señalizado que tiene el reto de no verse entorpecido por tanta gente y sus vehículos.

En todo caso, un asistente ira a bordo del minibús para comprobar el correcto funcionamiento y que los posibles obstáculos no impidan su marcha. No hay conductor, pero sí asistente, y eso puede traducirse en que personal no se reduce.

El "botijo autónomo" es capaz de evitar los obstáculos, aunque llevará un asistente
El "botijo autónomo" es capaz de evitar los obstáculos, aunque llevará un asistente

Múltiples elogios

El bus, presentado esta semana en la Universidad Autónoma de Madrid con la presencia de representantes de la Comunidad, la DGT, Alsa y la propia universidad, ha deparado todo tipo de elogios por parte de sus impulsores. Para el rector de la UAM, Rafael Garesse supone “un orgullo formar parte de una iniciativa pionera, que permitirá desarrollar proyectos de I+D+i​ que contribuyan al desarrollo del transporte automatizado”. Para Ángel Garrido, consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid, “es mucho más que una curiosidad tecnológica, es la constatación de que estamos asistiendo al nacimiento de una nueva movilidad basada en el vehículo eléctrico, compartido y autónomo”.

Para el director general de la DGT, Pere Navarro, por su parte, “este proyecto es un ejemplo de como la colaboración público-privada es esencial para avanzar en el objetivo y responsabilidad común de todos de reducir las cifras de accidentes y víctimas de tráfico”. Y para Francisco Iglesias, consejero delegado de la compañía de Alsa, “participar en este proyecto piloto encaja perfectamente en nuestro posicionamiento como operador de movilidad sostenible, multimodal y conectada”.

"¿Para qué sirve?"

Pero a la mayoría de los estudiantes​ de la UAM que han observado ya el vehículo durante sus pruebas no acaba de convencerles, como hemos podido comprobar in situ. Fernando, estudiante de Derecho, desvela que al aparato “le llaman botijo”, aunque a él se le asemeja más a “una nevera portátil”. Lo ve “demasiado pequeño” y piensa que “como prueba está bien porque cabe poca gente” y no le parece que pueda resultar “muy útil” como medio de transporte.

Otro Fernando, este estudiante de Filosofía también lo tacha de “botijo” pero le añade ya el componente de autónomo”. Se cuestiona igualmente su utilidad y que se le llame autónomo cuando un supervisor va en su interior para comprobar su correcto funcionamiento. Noah, también estudiante de Filosofía, coincide con los fernandos y llama “botijo” primero y “botijo autónomo” después al artefacto tecnológico, mientras que Cristina, estudiante de Psicología, piensan que durará poco, aunque le parece bien que se lleven a cabo “este tipo de pruebas”, pero supone que “se quedará en un experimento” porque “¿para qué sirve?”. “Como medio de transporte no, pero si es para probar algo y funciona, me parece bien”, afirma su compañero Sergio.