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Un niño con un teléfono móvil / PIXABAY

Así afectan los móviles y las nuevas tecnologías a los niños

Los expertos recomiendan un uso adecuado y limitado de los dispositivos electrónicos para los más pequeños de la casa

7 min

¿Cuándo debe un niño acceder a los móviles, tabletas y nuevas tecnologías? ¿Cuál es la edad recomendable? ¿Y cuánto tiempo al día? Son las preguntas que se hacen algunos padres, educadores y familiares a diario. La tecnología ya forma parte de nuestros días e ignorarla es imposible. Además, no tiene sentido. Por ello, los expertos recomiendan usar los dispositivos electrónicos de forma correcta e incorporarlos en nuestras vidas con sentido común. Y más, todavía, si hablamos de menores.

José Ramón Ubieto, profesor de Estadios de Psicología de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), ha dirigido una investigación, titulada Del padre al iPad, con 200 familias. Entre las conclusiones que ha extraído de dicho estudio, Ubieto destaca a Crónica Global que la tecnología se ha convertido en una segunda vida que implica una nueva manera de relacionarse, de aprender e incluso de entender la sexualidad. “Y esa nueva realidad ha venido para quedarse”, añade.

Una niña sujeta un móvil mientras come un helado / PIXABAY
Una niña sujeta un móvil mientras huele una rosa / PIXABAY

Menores de dos años

Sin embargo, este profesor advierte de que la relación con las nuevas tecnologías y dispositivos móviles puede ocasionar problemas, sobre todo en los más pequeños. “Algunos niños pasan tanto tiempo delante de este tipo de pantallas que les afecta al sueño, algunos dejan de hacer deporte y de hablar con otra gente. El problema no siempre son los contenidos, sino la dependencia que se crea”, matiza.

Por ello, este profesor tacha de “barbaridad” que los niños menores de dos años tengan acceso a los móviles. “Les genera una sobreexcitación sensorial y después son incapaces de aprender a disfrutar de otras cosas más sencillas”, señala.

Un niño muy cerca de la televisión / PIXABAY
Un niño muy cerca del televisor / PIXABAY

Efectos secundarios

El presidente del Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas de Cataluña, Alfons Bielsa, refuerza la postura de Ubieto y asegura que, durante los primeros años de vida, el uso del smartphone limita el desarrollo social y afectivo del menor y que en la habitación, a oscuras o antes de dormir, afecta al sueño y puede genera fatiga. Además, Bielsa insiste en que el uso intensivo de pantallas a una distancia próxima puede aumentar el desarrollo de miopía. “Seis de cada diez estudiantes universitarios en Cataluña son miopes y en el caso de los niños de entre cinco y siete años, un 20% también lo son”, señala.

Por ello, este especialista recomienda cada 20 minutos hacer una pausa de 20 segundos y mirar a lo lejos, así como no usar el móvil y otros dispositivos electrónicos a oscuras. “Cuanto más pequeño es el niño, más alejado debe de estar de estas pantallas. Debemos fomentar un control y uso equilibrado de la tecnología”, remarca.

Un niño maneja una tablet / PIXABAY
Un niño usando una tableta / PIXABAY

Los videojuegos

El gaming disorder es el nombre que le ha puesto la Organización Mundial de la Salud (OMS) al uso compulsivo y abusivo de los videojuegos. José de Matías, director académico de The Global Esports Academy, subraya que el videojuego no deja de ser una forma más de entretenimiento y que, en ese sentido, “no hay que comprar videojuegos que no se adecuen a determinadas edades”.

Asimismo, De Matías asegura que lo ideal es que no se juegue nunca más de dos horas seguidas y que los niños hagan, además de jugar con el móvil o la tableta, ejercicio físico y otro tipo de actividades. Pero, un uso correcto y adecuado de los videojuegos, señala de Matías, puede ofrecer algunos beneficios a los menores como “mejorar la capacidad de atención, entrenar el ojo humano y favorece el pensamiento abierto”.

Comportamiento

David de Cubas, como psicólogo infantil especializado en educación y atención a familias, hace hincapié en que la tecnología es buena, pero que el problema reside en que hacemos un uso irresponsable de la misma. En su consulta, De Cubas ha percibido alteraciones del sueño, aislamiento social, conductas agresivas y bajadas del rendimiento social por el uso incorrecto de los dispositivos electrónicos.

“A los ocho años, hoy en día, los padres ya les dan un móvil a sus hijos, pero no son conscientes de que el cerebro no puede gestionar tanta información de una forma tan rápida. De tres a ocho años los niños no deberían de pasar más de 15 o 20 minutos delante de un smartphone o tableta”, remarca. Para De Cubas, “la tecnología puede ser una herramienta educativa, pero no de libre disposición”. Por ello, este psicólogo ahonda en la necesidad de que los padres controlen los contenidos los que acceden sus hijos y que les enseñen, desde pequeños, a pensar y a que tomen las decisiones adecuadas para poder, después, confiar en ellos a la hora de entregarles un teléfono.