La mayoría de las personas disponen hoy de perfiles en redes sociales, en plataformas de streaming o en algunas de comercio electrónico. Sin embargo, muchas veces, sin saberlo, el beneficio que estas empresas obtienen es mucho mayor que el simple hecho de usar sus servicios. De hecho, el usuario tiene poco margen si desea utilizar uno de estos productos: acepta su política de datos y da permiso a la compañía en cuestión para que los pueda usar. Todo lo que se hace en internet deja un rastro que tiene un precio.

Las empresas que más datos de los usuarios almacenan son las principales redes sociales, como Facebook, Instagram, o incluso plataformas para ligar como Tinder y Grindr. Sin ir más lejos, en lo más alto de este inquietante podio se alza la plataforma de Mark Zuckerberg, que recopila un 70% de los datos de los internautas, entre los que se encuentran las horas de conexión, los juegos usados, las aplicaciones que recrean el envejecimiento de cada persona, los “me gusta” y los contenidos compartidos en el muro.

 

 

Así ganan dinero las redes sociales con nuestros datos / YT

Las compañías que más te conocen

En el caso de servicios como Spotify, los datos que se recopilan no permiten obtener un perfil detallado de la persona, pero su versión gratuita incluye anuncios. En este caso, a través de las cookies que cada usuario tiene en el ordenador, el sistema es capaz de detectar que se trata de la misma persona en todas las redes, y se hacen campañas para llegar a ella por todos los canales posibles.

Las redes sociales que tienen más información de los usuarios / STATISTA

Según Andreas Schou, experto en publicidad en redes sociales, las redes recogen datos que los ciudadanos ceden “voluntariamente”, que cada cual comparte porque quiere, pero también “información de comportamiento de aquello que haces dentro de la red, por ejemplo, los clics”. Estos datos “no los venden a las empresas”, sino que “las empresas se dirigen a ellas para que les ayuden a llegar a clientes más específicos con base en la información que saben de nosotros”.

Lo que dice la ley

La Ley General de Protección de Datos (LGPD) de 2018 eliminó el consentimiento por omisión, y exige dar a conocer al usuario lo que se va a hacer con sus datos antes de aceptar. La nueva legislación impide que se sustraigan datos sin permiso, pero, en realidad, el usuario queda igual de expuesto. Si no se acepta la política de privacidad y de datos, no se puede usar la red o aplicación, y los usuarios la aceptan, sin tener muy claro lo que están consintiendo.

La ley también recoge el derecho del usuario a que sus datos personales, facilitados para su publicación en redes sociales, sean suprimidos de forma permanente. “Es muy complicado ser anónimo en Facebook” porque aunque instales aplicaciones para que no aparezca publicidad “las redes siguen recopilando datos en todo momento, la información fluye igual, no se puede escapar”.

La Ley General de Protección de Datos de 2018 eliminó el consentimiento por omisión / GOOGLE

A la caza de los datos

Al contrario de lo que la mayoría de persones creen, las redes sociales o aplicaciones como Facebook, Instagram y Uber no comercializan directamente con los datos. La situación funciona al revés. “Las empresas elaboran una lista de personas que han comprado sus productos en el pasado, y la transfieren, por ejemplo, a Instagram, para que busque personas con características similares a quien vender sus servicios”.

Un hombre usauna app para ligar / GOOGLE

A partir de aquí, las personas que encajan con el perfil empiezan a recibir anuncios segmentados. Si el usuario los ve, es cuando la plataforma cobra. “Por cada 10.000 personas que ven un anuncio, las empresas pagan entre dos y 10 euros, depende de la competencia que haya en el sector”, explica Schou.

El uso pirata de nuestra información

Los datos de los usuarios son muy valiosos para muchas empresas. Esta situación ha provocado la aparición de grupos que obtienen esta información de forma ilegal. El funcionamiento consiste en robots que entran en las redes sociales y recopilan toda la información pública del usuario, sin excepción.

Una vez han obtenido la información, la venden a las empresas interesadas en perfiles concretos de cliente. Los dosieres de información se llegan a vender por más de 100 euros, aunque el precio depende de la calidad de la información proporcionada.

La navegación web genera dinero a muchas empresas / MYCUSTOMER