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Lluís Lleó es un pintor particular. Sus obras han ido abandonando los lienzos poco a poco y los ha sustituido por piedra. Un material que, poco a poco, lo ha ido devolviendo a su ciudad, Barcelona.

El escultor hizo buena parte de su carrera en Nueva York, donde ha vivido 30 años. Allí “todo era posible, todo lo contrario que aquí”, confiesa a Crónica Global. Y todo es todo.

Con la influencia del románico siempre presente y su carácter rebelde, el catalán se hizo un hueco en el mundo del arte. Expuso sus obras en la mismísima Park Avenue y se ha convertido en un gran defensor del arte público.

Desde hace unos nueve años, Morpho's Nest in a Cadmium House se puede ver en Pedralbes. Hace un año, intervino el cruce del Passeig de Gràcia con Diagonal con su Pink Barcelona y este 2026 estrena OR.

La nueva obra de Lleó

Este material precioso da nombre a una pieza inaugurada este miércoles 30 de septiembre en la Fundació Puigverd. El oro baña un riñón suspendido de una piedra de cuatro toneladas con un trazado azul con la forma de las calles en las que se emplaza. Calles en las que creció.

Porque, aunque confiesa que aquí “todo es imposible”, Lleó por fin es reconocido en su tierra. Su rebeldía artística se ha entendido y, ahora, se puede disfrutar por partida triple.

Jaume Collboni y Lluís Lleó en la inauguración de la obra 'OR'.jpeg

-Pregunta: Para los que no entendemos mucho de escultura. El riñón dorado se entiende por la especialización de la Fundació Puigverd en nefrología, ¿pero el azul y la piedra?

-Respuesta: La cosa casi más importante aquí era el contraste de dos mundos aparentemente antagónicos: el mundo de la ciencia y de la medicina, que es de lo demostrable, y el mundo del arte, que es el mundo de lo intangible, de la imaginación. Luego está la localización entre el Hospital de Sant Pau y la fundación, pero el pabellón modernista del Hospital de Sant Pau es para mí la joya de Barcelona, junto con la Escuela Industrial y Park Güell, porque cumplen una función.

El Hospital de Sant Pau, además, es un lugar donde se cuidan las enfermedades de la gente y se ha procurado que sea un lugar agradable. Eso quiere decir que la estética forma parte del bienestar y de la curación de las cosas.

Las cosas bonitas en general son más sanas que las cosas feas y, en un momento en el mundo en que todo es feo, cuando el patronato de la fundación me contactó para hacer esto, pensé que era una gran oportunidad de hacer entender que la medicina y la ciencia nos curan y nos ayudan, igual que el arte nos cura y nos ayuda también.

-¿Eso explicaría ese contraste de colores y materiales?

-Aquí evidentemente hay dos cosas absolutamente contrastadas, pero el protagonista de todo este montaje de la gran piedra de cuatro toneladas es hacer posible que se aguante un riñón. Y eso es lo que pasa en la vida: uno hace de todo para poder estar sano. La salud es lo primero y hacemos grandes cosas para poder estar sanos. Y a mí me interesaba mucho el contraste.

Los encargos te permiten esto. Yo seguramente, si no hubiera tenido este encargo, no habría hecho esta pieza. Pero haciéndola se me abren muchas puertas de la imaginación para futuras piezas que se podrían hacer con este contraste de arte y ciencia.

-¿Pero el oro, ‘OR’?

-El oro porque lo más preciado y lo más preciado es lo delicado, lo que puede fallar, aquello de lo que hay poco… Lo más preciado es la salud y los órganos. De aquí, evidentemente, vamos a parar a aquella frase de “vale un riñón”. E igual que el oro es un mineral preciadísimo, así lo es también el riñón como órgano, sin el cual no es posible la vida.

Lluís Lleó y su obra 'OR'' JOAN COLÁS

-¿Y por qué el contraste con este azul y esta piedra?

-El azul es parte de mi historia. La forma es porque es una pieza hermana de las piezas de Gràcia. Las dimensiones son las mismas y yo creo que con el modernismo de Sant Pau funcionaba mejor el azul. La parte delantera es el plano de la avenida Gaudí con las calles Pare Claret y Cartagena, con una forma muy estilizada. De todos modos, la intuición es la verdadera inteligencia y yo me guío mucho por la intuición, que a veces te lleva por caminos que no entiendes hasta que al final los acabas entendiendo.

-En este camino de intuición ha pasado por la pintura y le ha llevado a la escultura.

-Bueno, en realidad esto son pinturas. Yo lo que quería era poner cuadros de pie. No soy un escultor exactamente. Es cierto que esto es una escultura, pero para mí es más pintura.

-Por tanto, ¿usted se sigue considerando más pintor que...?

-Más pintor que escultor, pero la gente me considera más escultor que pintor, de repente. Y después la otra cosa que pasa aquí, y que quería comentar, es que la inclinación de la pieza también indica esta cosa del mundo en el que vivimos, que todo parece que está siempre a punto de caer, pero no cae.

-También vimos que usted es de aquí.

-Yo crecí y viví los primeros años de mi vida en una calle cerca de aquí. Yo he crecido en este barrio y, aunque he estado 30 años en Nueva York, he ido volviendo siempre a este barrio, mi barrio. O sea que es un orgullo y es una gran suerte haber podido hacer esto en un lugar que quiero tanto.

-Hemos hablado de la piedra, el oro, el azul, el riñón. ¿Y las perforaciones que se ven cuando uno ve la escultura desde dentro?

-Esto es accidental. Es parte de los agujeros que se les hacen a las piedras en las canteras.

-Pero los podría haber tapado y los ha dejado.

-Porque también se podía enlazar, si quisiéramos, con la sutura, las venas y, además, es parte del organismo de la piedra. Cuando voy a la cantera a escoger piedras, a veces escojo las piedras que tienen algún accidente que a mí me sirve.

-¿Va a la cantera usted mismo? ¿Cómo es ese momento de la elección de la piedra? ¿Cómo las elige?

-Es como ir al mercado a escoger un pescado para hacer una cena. Es difícil de explicar, pero era la piedra que hacía falta.

-¿Tiene que ver con la intuición de la que hablaba?

-Sí, intuyes cómo quieres que quede la escultura. Porque al principio no era así la maqueta exactamente. Sabes cómo la quieres, qué quieres que represente, lo que quieres que la gente entienda y que impacte, y poco a poco vas construyendo... Te mueves en un mundo de tinieblas. Vas haciendo, vas cogiendo ideas y al final sale la mayonesa, que a veces liga y a veces no liga.

Presentación de la obra 'OR' de Lluís Lleó CEDIDA

-En esta intuición, ¿por qué hay una piedra completamente lisa y otra rugosa?

-Una es la piedra natural y la otra piedra es la piedra cortada y pulida con la máquina.

-¿Pero por qué esta diferenciación?

-Bueno, porque la vida es así. Todo tiene dos caras, como mínimo. Hay como una vida pulida y limpia y detrás de una cosa muy limpia a veces hay cosas muy complicadas. Y, a la inversa, a veces detrás de una cosa muy complicada hay cosas muy sencillas.

-Pero usted la elige así, está en el corte…

-No, yo escojo la piedra, escojo el bloque, pero el corte solo lo ordeno. Yo intervengo bastante en todo. Las monto yo, las intervengo… Parte de la creación es esto.

-Pero puede ser peligroso con una piedra de cuatro toneladas.

-Son piezas complicadas. Hay un cierto juego de equilibrios en el que a veces tienes que estar seguro de no equivocarte porque podría ser peligroso, pero no lo es. Lo parece, pero no lo es. Y hay ingenieros trabajando conmigo. Pero cuando estoy haciendo estas piezas solo hago una pieza. No hay nada más. Toda la energía está metida en esto.

-En cualquier caso, enlaza con su pieza del paseo de Gràcia como ha dicho.

.Y las que hay en Pedralbes. Pero estas hace 8-9 años que están allí y, cuando me encargaron lo de Passeig de Gràcia, no podía repetir la de Pedralbes. La de Pedralbes es más bucólica, pero Passeig de Gràcia-Diagonal es un lugar tremendo. Estaba el monolito. Todo está muy ordenado, muy bien colocado. Por eso pensé en la pieza que parece que quiere caer y en el rosa, que te dejaba un poco descolocado. La intención era hacerte pensar un poco y buscar un impacto.

Pero lo interesante de toda la piedra de paseo de Gràcia, sobre todo, es que se ha convertido en un icono y forma parte de la ciudad una cosa tan ajena, porque la gente se sienta a esperar, fumar o a tomar un café.

-En cualquier caso, sus piezas, junto con las de Plensa, me hacen pensar si se ha recuperado el interés por la escultura.

-A ver. Las piezas que hay en Pedralbes vienen de un concurso que gané en Nueva York para hacerlas en toda Park Avenue. Eso salió en los diarios y Jaume Collboni, al que no conocía de nada y cuando todavía no era alcalde, me contacta para decirme: “Si no sabes qué hacer con estas esculturas, en Barcelona encontraremos un lugar”.

Lo hizo él sin ser alcalde. La alcaldesa de aquel momento [Ada Colau] ni se acercó por las esculturas, ni creo que sepa que existen. Pero he de decir que Collboni, Xavier Marcè y Albert Dalmau, cuando estaba en la alcaldía, y Maria Bohïgues, son gente con una conciencia muy clara del arte público. Y yo se lo agradezco mucho. Jaume y su equipo son gente sensible, dedicada, entregada a la ciudad, cuyo gran sueño es una ciudad moderna y mejor de la que era cuando llegaron. Y, evidentemente, con muchos problemas y muchas complicaciones, están haciendo cosas muy interesantes.

Y en el arte seguro que se notará porque hay todo un programa importante ahora de arte público en Barcelona.

Lluís Lleó frente a su obra 'Pink Barcelona' EP

-A eso me refería, si se ha reactivado y por qué cuesta tanto que se valore este arte público.

-Yo creo que hay una falta de educación bastante importante. Sin entrar a hablar del tema de los móviles, que creo que es la droga más potente que ha existido nunca. No mata, pero cambia mucho el comportamiento.

-Pero también puede hacer viral y reconocida una escultura.

—Evidentemente y todo suma. Lo que pasa es que todo suma cuando tienes la opción de elegir lo que quieres que sume. Pero con el teléfono muchas veces no puedes, te obliga a mirar eso. Yo creo que hay una falta de tiempo perdido, hay una falta de aburrimiento, hay una falta de divagar, de no hacer nada. Mirar, pensar, razonar, poner en cuestión…

-Que el arte también tiene un poco de eso, ¿no? Hace falta ese tiempo perdido para pensar en el arte.

-El arte necesita hacerte hacer cosas que no te hacen hacer las otras cosas. Y el arte necesita tiempo, observación, reflexión, y necesita poner en duda. Yo creo que el problema más importante es la poca capacidad de poner las cosas en duda.

Mi carrera, que es lo que es, y más siendo hijo de artista, siempre ha sido poner en duda todo lo que me han dicho que tenía que ser.

-Y aun así ha recuperado ciertas cosas del arte catalán con una conexión con…

-Con el fresco y la pintura antigua y tal, sí. Pero yo, cuando empecé a hacer estas esculturas, no era posible. Es un acto de rebeldía también. Los actos de rebeldía son muy importantes. Y el arte tiene que ser siempre rebelde, pero estamos en un mundo y en un momento en el que el arte no es rebelde. Ahora el arte es para gustar a los que quieren que guste. Parece que todo es revolucionario, pero en realidad es mucho más académico que nunca, porque todo el mundo está marcadísimo por las leyes del mercado, por las leyes expositivas, por las tendencias, y hay muy poca gente que diga “yo hago lo que me da la gana”. Y el trabajo del artista es hacer lo que le dé la gana, porque si no, no te harías artista. Y si puede ser absolutamente absurdo, mejor. ¡El amor y el arte son las únicas cosas que no tienen ningún sentido! O sea, lo tienen, pero no tienen una explicación lógica racional. Es todo al revés de lo que parece que es.

-Bueno, pero antes de acabar y ya que usted ha hablado de Nueva York. ¿Qué lo llevó allí?

-Porque en Nueva York pasaba una cosa que era al revés de lo que pasaba y pasa aquí muy a menudo: allí las cosas eran posibles. Y si no lo eran, parecía que lo eran. A la gente que conocías, les explicabas o les mostrabas lo que hacías y les parecía fantástico. Era muy alentador. Y esto es una gran cosa porque cuando te instalas en el territorio de lo posible la vida cambia automáticamente.

Obra 'OR' en la Fundació Puigvert

-¿Aquí son más reticentes?

-Aquí todo es imposible. Siempre has de ir con mucho cuidado. Allí la gente es muy lanzada. Ya para decidirte a ir a vivir allí tienes que serlo, eres raro, no eres tímido y conservador.

-¿Qué le ha dado cada una de estas ciudades y qué le ha quitado?

-Yo soy un híbrido de las dos cosas. Hay cosas que se parecen mucho porque la condición humana es igual en todas partes. Cambian las apariencias. Pero yo he sido muy feliz viviendo en Nueva York porque he podido venir a Barcelona y porque he pensado en Barcelona y he recordado Barcelona y he nacido y he crecido en Barcelona. Barcelona es mi ciudad y Nueva York fue mi ciudad. Es como tener dos amores que se coordinan, se compensan. Son dos mundos que encajan muy bien.

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