En septiembre de 2006, diez mujeres se sentaron a pensar en voz alta en Llafranc.
María Ireland, Francina Prada, Maribel Vela, Charo Iglesias, Gillie Morwood, Iolanda Bustos, Mercè Vila-Clara, Muriel De Jong, Tere Díaz y Veronique Van Campen no tenían un plan cerrado pero sí una inquietud compartida. Todas ellas llevaban una vida plena en el Empordà pero echaban de menos un espacio donde pudieran encontrarse, compartir y ayudarse.
La idea original de crear un networking en la Costa Brava fue de Ireland, que venía del ámbito ejecutivo y echaba en falta este tipo de encuentros habituales en las grandes ciudades. “Ella se lo planteó a Francina Prada que a su vez me lo planteó a mí. Hicimos una primera reunión las tres y surgieron ideas”, explica Maribel Vela, cofundadora de TnG, a Mujeres en Crónica.
Un liderazgo diferente
La cuestión sobre si el grupo debía ser mixto o exclusivamente de mujeres estuvo presente desde el primer día.
“Pensamos que los hombres tenían otro tipo de ego. Nosotras tenemos un liderazgo diferente, mucho más compartido, no tenemos tantos egos, estamos acostumbradas a colaborar”.
Esta forma de liderar, carente de personalismos que compiten por sobresalir ha sido una de las claves para que la iniciativa se haya mantenido en el tiempo. “Por lo general no hay una que quiera destacar por encima del resto. Cuidamos mucho la armonía”. No obstante, el debate, confiesa Vela, ha aparecido más de una vez.
De izquierda a derecha Maribel Vela, Veronique van Campen, Montse G Lera, Maria Amor Minguella, Mercé Vilà-Clará y Txell de la Varga, actual comité de TnG
“Ahora con los años pensamos que quizá deberíamos dejar entrar hombres por una cuestión de igualdad. De hecho, muchos de nuestros ponentes han sido hombres y se han enamorado del grupo. Hay hombres estupendos pero es que tenemos una forma diferente de hacer las cosas. Así nos va bien y no lo hemos cambiado”, afirma.
De diez amigas a casi trescientas socias
Cuenta que al principio intentaron reunirse semanalmente en una librería pero no funcionó. La fórmula que sí prosperó tenía una forma más orgánica. Cada una de las tres fundadoras invitó a sus amigas, ejecutivas y emprendedoras, y así nació el primer grupo. Desde entonces TnG (The Networking Group) no ha dejado de crecer y evolucionar.
La primera etapa liderada por Ireland hizo aumentar la comunidad hasta los 100 miembros en apenas unos meses. La consolidación llegó con Cati Cardona al frente estableciéndose encuentros mensuales (el tercer jueves de cada mes) y actualizándose el libro blanco que recoge los valores del colectivo.
Con Andrea Secchi llegó la fase de digitalización: la creación de un blog y un periódico digital para documentar y compartir la actividad. Hoy “fluyen” hacia una nueva etapa de “equilibrio, fuerza, crecimiento y luz”, a la que denominan OHM, esta vez dirigida por un comité de seis en el que están presentes tres de las fundadoras.
Una particularidad que para Maribel Vela es muy significativa: “Creo más en la continuidad que no en esas asociaciones que empiezan con mucha energía y al poco tiempo mueren. Nosotras llevamos años de recorrido, tenemos una relación mantenida en el tiempo”.
La curiosa mente como denominador común
Notarias, artistas, profesionales de diversos ámbitos, directivas, empresarias… El perfil de las integrantes es deliberadamente heterogéneo. “Lo que nos une más es que somos personas curiosas, dispuestas a encontrarnos y a ayudar, porque la filosofía es que si tú das indirectamente recibes”.
Esa misma curiosidad guía la selección de ponentes que una vez al mes ofrecen una charla seguida de una cena tipo cóctel “para que todo el mundo hable con todo el mundo”.
El criterio no es tanto el tema de la conferencia sino la persona que la imparte. “Priorizamos que la persona comunique bien” independientemente del asunto que aborden.
Rosa Regàs, Sandro Rosell, Jordi Sargatal, o Emma Cobos, directiva del Puerto de Barcelona, entre muchos otros, son algunos de los nombres que han pasado por esta estimulante tribuna en la que solo han establecido dos líneas rojas: “No tocamos nunca religión ni política, estos temas los evitamos”, precisa.
Una red de apoyo más que un grupo
TnG ha trascendido la idea de networking meramente profesional para convertirse en algo más amplio y generoso.
Es un espacio de sinergias “dinámico donde nacen conversaciones, colaboraciones, amistades y oportunidades profesionales”, pero también un lugar al que recurrir cuando necesitan ayuda para asuntos más cotidianos como vender sus muebles por traslado o encontrar una asociación solidaria para un evento determinado.
Lo hacen posible mediante un grupo de WhatsApp bien eficiente. “Cada una con su red de contactos resulta francamente útil (...) Así es como entiendo yo el networking, como una forma de ayudarnos no solo a nivel profesional sino también personal”.
En estas dos décadas de trayectoria, esta red de mujeres ha estado presente en bodas, separaciones, nacimientos y reencuentros. También en negocios y proyectos bien diversos, pero sobre todo han forjado amistades duraderas que recuerdan el espíritu fundacional.
Sin cuota pero con madrina
Para pertenecer al grupo no hace falta pagar una cuota –solo el precio de la cena mensual– pero si es imprescindible que una de las integrantes responda por la nueva incorporación. “Solo puedes entrar a través de una madrina (...) Es como un aval. No somos exquisitas. Si una persona invita a otra asumimos que encaja”.
El próximo 17 de septiembre se reunirán para celebrar el vigésimo aniversario. Será un cita muy especial en la que, excepcionalmente, no habrá charla pero sí algunas palabras de todas las moderadoras que han formado parte del comité de TnG a lo largo de su historia. Lo que no faltará es la buena comida amenizada con música en directo.
Será una noche especial para disfrutar de un proyecto construido desde la generosidad y la curiosidad. Una comunidad que, a veinte años de su formación, sigue demostrando que los valores compartidos pueden convertirse en una de las redes de apoyo más eficaces, sólidas y duraderas, de la Costa Brava.
