El director de cine Kike Maíllo

El director de cine Kike Maíllo SIMÓN SÁNCHEZ BARCELONA

Creación

Kike Maíllo y la mentira del 11-S: así se gestó 'La superviviente', el documental sobre la catalana que se hizo pasar por víctima de los atentados a las Torres Gemelas

El cineasta catalán se une a Markos Goikolea para retratar el caso de Tania Head desde otro punto vista

También te puede interesar: Nadav Lapid: "Un boicot cultural no va a cambiar la vida de un solo palestino"

Leer en Castellano
Publicada

Noticias relacionadas

Igual que pasó con Enric Marco, hubo otra catalana que también se hizo pasar por víctima de un acto atroz sin haber estado allí. Él se hizo pasar por víctima de un campo de concentración nazi; ella, por víctima de los atentados del 11-S de Nueva York.

Marco ya tiene un libro y hasta una película de ficción. Ahora, Tania Head tiene un cuidado documental: La superviviente.

Detrás de esta producción, que llega este 28 de agosto a los cines, están el director Kike Maíllo y el guionista y dramaturgo Markos Goikolea. El catalán ya venía curtido tras el retrato de Oswald, el falsificador. El vasco, con la experiencia del teatro de no ficción.

En este caso, la idea fue de Goikolea. Había visto reportajes sobre esta catalana llamada en realidad Tania Esteve que, con su mentira, llegó a convertirse en presidenta de la Asociación de Supervivientes del World Trade Center.

El guionista y dramaturgo Markos Goikolea

El guionista y dramaturgo Markos Goikolea SIMÓN SÁNCHEZ BARCELONA

“Hace unos cuatro años, más o menos, justo para el aniversario del 11-S, un amigo me pasó una columna breve de un diario donde se revivía el caso y me fascinó el personaje porque es un caso increíble”, relata en una entrevista con Crónica Global.

Se puso a investigar y el asunto le “despertó muchas ganas de contar esta historia”, confiesa. “Todo lo que vi tenía un enfoque bastante acusatorio o la pintaba como un monstruo. Sin embargo, a mí me generaba cierta simpatía el personaje y me dieron muchas ganas de hacer una historia que intentara empatizar o, al menos, entenderla, más allá de acusarla”.

Un trabajo costoso

De aquel momento han pasado casi cuatro años. Un pitching, una presentación de proyectos en Sitges con Kike y mucho trabajo de investigación que no ha sido nada fácil, porque para los estadounidenses el caso de Tania Head aún es tabú.

Pero lo han logrado. Goikolea y Maíllo han podido hablar con víctimas del 11-S y de Tania, con su psicólogo en Estados Unidos y hasta con su actual jefa. Porque sí, Tania Head no existe, pero Alicia Esteve es de nuevo una superviviente: de su mentira y de su propia vida, que tampoco ha sido fácil. Y sí, guionista y cineasta han dado con ella.

Cartel de 'La superviviente'

Cartel de 'La superviviente'

—Kike, a usted la propuesta de ‘La superviviente’ le habrá cogido saliendo del rodaje de Oswald, ¿no?

Kike Maíllo (K): Ya habíamos estrenado Oswald y me pareció que había cierta línea de continuidad, pero con un upgrade, un punto de cambio. En el caso de Oswald, la construcción de ese personaje, la máscara, se creaba evidentemente para conseguir dinero, para hacerse rico, y aquí había algo mucho más transversal, que tiene que ver con cualquier clase social: la búsqueda del cariño, pertenecer a un grupo, cierta idea de trascendencia o fama.
Además, me parecía que el hecho de que hubiera un mecanismo tan morboso era muy atractivo, pero, por otro lado, había allí un caldo de cultivo para contar algo tan universal.

—¿Cómo encontraron ese equilibrio en el tono?

K: Hay algo que ocurre con los documentales y es que tú tienes un propósito y ese es el motor con el que engañas a todo el mundo para que se suba al barco de la aventura de hacer un documental. Pero lo mágico de los documentales es que tú creas un diseño, unos personajes, una trama, escribes un guion, pero vas entendiendo lo que quieres hacer o de qué va esto investigando y entrevistándote con gente.

Entrevista a Kike Maíllo

Entrevista a Kike Maíllo SIMÓN SÁNCHEZ BARCELONA

—¿Cómo fue?

K: Por ejemplo, la idea de la actriz es algo que fuimos encontrando. Pensamos: si tenemos a alguien que está performando, ¿por qué no utilizamos una actriz para que performe igual que hacía ella? Ese hambre se junta con las ganas de comer porque no hay mucho material sobre ella. Y, de pronto, cuando ya tenemos una actriz, se pone encima de la mesa la idea de qué necesidad tenemos de tener la imagen de Tania: si nosotros lo que queremos es ir a los factores psicológicos, tanto los suyos como los sociales, no tenemos por qué agriarle la vida a alguien.
Lo que quiero decir es que el tono va apareciendo a medida que se va caminando.

—Y sorprende, porque ver a una actriz en un documental es raro.

Markos Goikolea (M): Bueno, como decía Kike, nos venía muy bien tener una actriz para que tú realmente puedas verla y empatizar con el personaje y porque tampoco hay tanto material. Y, por otro lado, también por el formato. Al final hablamos de una impostora que interpretó un papel, entonces nos venía bien la idea de jugar con el dispositivo de una actriz, tanto en contenido como en forma.

Entrevista con Markos Goikolea y Kike Maíllo

Entrevista con Markos Goikolea y Kike Maíllo SIMÓN SÁNCHEZ BARCELONA

—Lo curioso es que una idea que no parte de usted, Kike, enlaza muy bien con su anterior película. ¿Qué encuentra tan interesante en los timadores o mentirosos?

K: El timo funciona porque alguien desea ser timado, de manera consciente o inconsciente. En el caso de Tania hubo una sociedad entera que quería creer en lo que ella contaba, porque era el ejemplo de alguien que se había levantado después de un golpe trágico tremendo, alguien que había podido superar un drama como el suyo. Era un ejemplo en el que mirarse, un faro, un modelo.
Creo que el dispositivo en el que nosotros utilizamos a la actriz funciona de una manera muy parecida. Hay un momento en el que, cuando estás viendo el documental y pasan unos minutos, el espectador ya no se acuerda de que es una actriz. ¡A pesar de que lo decimos al principio! A mí eso me parece mágico porque, en el fondo, tú quieres creer en la cosa.

—Y es algo que parece que se repite porque, como sale en ‘La superviviente’, Tania no es el primer caso: está el de Enric Marco, que se hizo pasar por víctima del Holocausto. ¿Qué nos empuja a creer y a engañar? Porque en esa época no había redes.

M: Nosotros queríamos reflexionar también sobre eso: ¿qué hay de todos nosotros en ella? Porque todos llegamos a modificar o adornar ligeramente nuestra vida para que sea más atractiva, recibir más atención, sentirnos más parte del grupo o lo que sea. Es verdad que, para hacerlo a esta escala, como puede ser el caso de Tania o el de Enric Marco, se intuye que puede haber una herida de autoestima inicial, un vacío que necesiten rellenar con esta sobreatención...

Kike Maíllo y Markos Goikolea

Kike Maíllo y Markos Goikolea SIMÓN SÁNCHEZ BARCELONA

—Aunque ella viene de una familia acomodada.

K: Sí, pero no encaja en nuestro estereotipo de gente rica. Quiero decir que ella es una niña que ha vivido un trauma, que tiene un accidente en el que casi le arrancan el brazo y, de pronto, hay una ruptura familiar muy fuerte, muy sonada y muy pública. Hay una promesa de familia feliz que se rompe a partir de ese punto, ya no solo por lo económico, sino en lo marital y en lo familiar.
Se suma el hecho de que es una niña que siempre se ve más bien gordita, que ha tenido que buscarse realidades alternativas para encajar en grupos y que ha sufrido una crítica muy férrea. Yo creo que, en ese caldo de cultivo, tiene una herida, y una herida fuerte.
M: Ella se ha criado con una promesa de una vida maravillosa y excepcional, porque finalmente nace en una clase social muy excepcional, con un nivel de vida muy alto, y de repente, a los 18 años, todo eso se le derrumba y se encuentra con que quizás no va a tener una vida tan especial como la que se le ha contado. Ahí empieza a utilizar un poco la fantasía para suplir este vacío. Y esto se ve muy claro en el cuento que ella escribió en el taller de escritura de la asociación de víctimas del 11-S que aparece en el documental.

Entrevista a Kike Maíllo y Markos Goikolea

Entrevista a Kike Maíllo y Markos Goikolea SIMÓN SÁNCHEZ BARCELONA

—Está ese fenómeno de la mentira que uno se crea, esa voluntad de creer y luego, cuando se descubre que todo es falso, los engañados empiezan a ver sospechas que nunca tuvieron antes.

K: Eso también es una herramienta de protección que tenemos todos y que suele aparecer. Es una herramienta de protección contra la estupidez. Tú piensas que pareces un estúpido y tú no quieres pasar por estúpido.
Hay una cosa muy universal: la gente prefiere pasar por mala persona que por tonta. Lo dice muy bien el psicólogo de Tania. Te pueden decir lo que quieran, pero nadie se dio cuenta.
A posteriori, tú analizas lo que pasó y tenías las cosas allí delante. Pero había tal voluntad de creer lo que ella decía que ¿cómo ibas a poner en duda lo que una muchacha estaba explicando de manera tan sentida? Porque no olvidemos que la muchacha, cada vez que explicaba esto en público o en terapia, se rompía, se ponía a llorar, gritaba. Estaba apelando a un trauma real y nadie podía poner en duda lo que allí se decía. Incluso cuando estamos en momentos de confusión, de duelo o de caos tan fuertes como fue el post-11-S, estamos tan ávidos de relatos que le den un sentido, una moraleja a todo esto, que estás dispuesto a comerte prácticamente cualquier cosa.

Kike Maíllo

Kike Maíllo SIMÓN SÁNCHEZ BARCELONA

—Y eso antes de las fake news. ¿Estamos empujados a creer una ficción?

K: Sí, yo creo que vamos a peor. Y, en este sentido, la película habla de un tema muy contemporáneo: ve la mentira y se pregunta dónde ha quedado la verdad.
Antes, la mentira en la cultura anglosajona era muy perseguida. No olvidemos que el impeachment contra Clinton, hace 30 años, fue por haber mentido públicamente sobre ello.
Y ahora tenemos el caso de Trump, que flagrantemente ha hecho cosas parecidas o mucho peores, que miente casi todos los días, y vemos cómo se tolera. Ha cambiado la manera en que se digiere la mentira.

Bueno, aquí siempre se ha defendido la picaresca y picardía española.

K:: Pero se basa en cierta mentira. Por eso creo que esto está cambiando mucho y tiene que ver con las redes y con el fenómeno de las fake news. Cada vez más solo vamos a buscar noticias y opiniones que revaliden nuestro punto de vista. No tenemos una sed de justicia ni de búsqueda de la verdad, con lo cual yo creo que vamos a peor y el algoritmo genera eso.
Y Tania, al final, lo que hizo con su historia fue eso precisamente. Fue coger todos los valores que Estados Unidos estaba promulgando en ese momento —la resiliencia americana, la solidaridad, los héroes nacionales— para hacer la historia que todos querían escuchar.

Entrevista con Kike Maíllo y Markos Goikolea

Entrevista con Kike Maíllo y Markos Goikolea SIMÓN SÁNCHEZ BARCELONA

—¿Pudieron hablar con ella?

K: Sí.

—¿Cómo se tomó que estuvieran haciendo el documental?

K: A ver, bien no se lo puede tomar porque toda esta historia es motor de mucha infelicidad.

—¿Pero le pasaron la peli?

K: No.

Kike Maíllo y Markos Goikolea

Kike Maíllo y Markos Goikolea SIMÓN SÁNCHEZ BARCELONA

—¿Encontrar testigos les fue más fácil?

M: Hubo de todo, pero no fue fácil, porque dentro de la comunidad del 11-S ella es un poco un tabú. Es gente que realmente perdió a gente allí o gente que tiene un trauma muy gordo por haber salido viva de allí y que el 11-S se rememore a partir de la historia de una impostora precisamente les hiere un poco. Eso en Nueva York. Ya en Barcelona ha sido todavía más difícil porque había una especie de pacto de silencio.
K: Hay algo que tiene que ver con la vergüenza, con rupturas familiares muy fuertes, y no querían hablar de ello.
Lo curioso es que con Oswald, que era un falsificador, y con gente que ha ido a la cárcel, es decir, que ha cometido crímenes, fue bastante más sencillo contar con gente que hablara. En cambio, con Tania no ha sido así y no ha matado a nadie. O sea, hizo una estafa, si quieres, moral. Es curioso.

Kike Maíllo y Markos Goikolea

Kike Maíllo y Markos Goikolea SIMÓN SÁNCHEZ BARCELONA

—Sobre todo por lo que hablábamos antes, ¿no? Porque se acepta la mentira y algunas acciones moralmente dudosas y esta no.

K: Está el escarnio. Es aceptable aquel que es mucho mejor que tú, pero el mínimo error ya es público a niveles insoportables. Nos encanta señalar, apartar, cancelar sin darnos cuenta de que aquello que estás cancelando participa mucho de tu propia naturaleza. La película: hasta qué punto nosotros mismos validamos las mentiras, incluso sin olernos que son mentira.