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El viernes pudo ser un día de tregua en el festival de Venecia. Un día de descanso previo a un fin de semana rockero. Muy rockero.

Liam y Noel Gallagher ya desataron la locura a última hora de la tarde de ayer con su llegada al Lido. Hoy han puesto la música. La que les llevó al éxito y acabó con su relación familiar. 15 años separados. 15 años sin hablarse. 15 años en que su música no dejó de sonar. Y volvieron.

Todo el mundo lo sabe, tal vez por eso Will Lovelace y Dylan Southern no se han preocupado de explicarlo mucho. 15 minutos bastan para poner al espectador en contexto y meterlo en las salas de ensayo de su gira de regreso, para luego volar por los escenarios de medio mundo.

Don't Look Back in Anger es el título de su película, de una canción y de un lema de vida para estos hermanos en su regreso. Una familia que se entiende sobre los escenarios, a los que la música une. A ellos y a los millones de fans de todo el mundo. Por eso, la película se centra en eso, en filmar todo lo que sucede en el escenario mientras Liam resurge de sus cenizas y suenan los himnos de Oasis a todo volumen. Tanto que hasta un fan de Blur puede disfrutar de ella, excepto cuando se ponen intensos.

Con el mismo espíritu gamberro y pasado de vueltas aterrizó Primetime, el esperado salto a la ficción de Lance Oppenheim. Había muchas ganas y eso ha generado también todo tipo de reacciones.

El realizador de documentales se acerca a aquellos programas de televisión que, escudados en el periodismo, empezaron a poner cámaras ocultas en todos lados para descubrir a los malos. Todo basado en hechos reales.

'Primetime', lo que sea por la audiencia

Si la película inaugural de Danny Boyle, Ink, se basaba en las hazañas de Larry Lamb y Rupert Murdoch para fundar la etapa de la desinformación con The Sun, Oppenheim pone a Robert Pattinson en el papel de Chris Hansen, un periodista ávido de reconocimiento que no dudará en hacer lo que sea para atrapar pederastas en su programa de televisión.

El formato To Catch a Predator lo lleva al prime time gracias a las investigaciones del grupo Perverted-Justice, que se hacían pasar por menores y ser cazados al acudir a la casa de sus víctimas. Era entonces cuando Hansen aparecía.

El problema es que cuando lo pasan a competir en horario de máxima audiencia con series como Lost, el periodista fue a por más. Su locura se desata, y no le importa manipular a un joven candidato a actor o a quien sea, incluso a un pez gordo. Todo por el éxito.

La propuesta arranca bien, con imágenes muy televisivas, pantallas partidas con formato de cámara oculta y un Robert Pattinson dándolo todo, a niveles que ya lo ponen en la lista de candidatos a los Oscar de este año. Pero, más allá de eso, una vez descubierta la crítica y el formato, empieza a decaer un poco.

Y Moretti enamoró

En cambio, quien está en plena forma es Nanni Moretti, que con su Succederà questa nott' demuestra que con poca cosa se puede llegar muy lejos, tanto como al corazón del espectador.

Lo hace con una historia de amor y azar, al más puro estilo Woody Allen. Dos jóvenes se encuentran en el día de la boda de ella, juegan un set de tenis y a él se le queda en la memoria.

Eso no quita que él rehaga su vida, pero cuando otro golpe los vuelve a cruzar, intentarán tener la aventura que siempre quisieron, aunque sus vidas no se lo permitan.

Puede parecer una historia más. Y lo es. Solo que el buen hacer de Moretti, su equilibrio entre el drama y el humor y una coreografía al más puro estilo El sol del futuro cala cual gota malaya hasta tocar y abrazar el corazón.

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