El actor Willem Dafoe EP
Willem Dafoe: “Hay una hermandad de superricos que se han pasado a la política”
El actor estrena 'El anfitrión", donde interpreta a un personaje inspirado en Onassis
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Nueva película de Willem Dafoe en la cartelera, nuevo personaje extravagante para su currículum.
El actor estadounidense interpreta en El anfitrión a un multimillonario griego que “destroza todo lo que quiere”. Con un problema añadido: lo quiere todo.
Su personaje es mujeriego, pero quiere a su mujer. También a su hija, pero le hace la vida imposible. Dafoe lo tiene claro: “El control aniquila todo, mata todo”.
“Esa es la gran lección de mi personaje”, confiesa a Crónica Global durante la presentación de la película, que tuvo lugar en abril en el BCN Film Fest.
Su idea de la interpretación
Él, en cualquier caso, no lo juzga. No lo ha hecho con ninguno de sus personajes. Él se limita a interpretar, a jugar. “Mi voluntad y mi deseo de hacerlo es ofrecerme a ello enteramente y en las mejores circunstancias”, apunta. “Yo, en mi trabajo, quiero olvidarme de mí mismo, quiero habitar otros mundos y pensar en otras formas de ser”, prosigue.
“Siempre he hecho películas para crear un mundo y habitarlo”, defiende. Por eso no se mete a opinar ni a juzgar a un personaje tan despreciable y evita hablar de política, “porque ese no es mi trabajo, tal vez es el del director”, zanja.
El problema de las películas
“Mi trabajo es ser la cosa que se dice, no decirte nada sobre ella. Así que soy ignorante en ciertos puntos de vista, a veces. Porque para hacer el personaje solo has de conocer su experiencia y no salirte de eso”, reflexiona.
“Por eso a veces es interesante hacer un filme basado en un libro y no quieres leer el libro porque no quieres expresar algo que está fuera de la escena. Porque la peor cosa que puedes hacer es apuntar a cosas que no están ahí. Y un montón de filmes lo hacen. Y creo que es un problema de las películas de hoy”, remata.
Dafoe es un hombre acostumbrado a lidiar con esas preguntas, por eso evita dar detalles, incluso cuando su personaje en El anfitrión no es más que un multimillonario que, para su cumpleaños, reúne a familiares y conocidos para verlos, pero también para maltratarlos. ¿Un morbo escondido? ¿Una práctica de los ricos?
El actor ni entra ni sale en esto. “Él mata todo a lo que quiere” y por eso dice que “el control lo aniquila todo, mata todo”. De hecho, lo defiende. “Yo creo que hay algo muy real en lo que siente por su esposa, había amor allí, solo que ya está harto de ella. Igual con su hija: sentía verdadero amor y había esperanza en ella, pero ya no confía más en ella tampoco, porque está disgustado con ella”.
La política, hoy
De hecho, ve que “ambas cosas son válidas tal y como se desarrollan”. Su ricachón es solo un rico o, como dice él, “un hombre hecho a sí mismo”. ¿Que podría ser un reflejo de alguien? ¿Que podría haberse inspirado en cualquier personaje público de ahora? Sí, pero “no me ha hecho falta”, admite, “ya están muy presentes”.
Dafoe es consciente de que que los ricos y poderosos gobiernen el mundo “siempre ha pasado”, solo que “lo sentimos más agudamente ahora”. Tal vez la diferencia es que “ahora hay como una hermandad de superricos que se han pasado a la política”, indica.
Los líderes del mundo
El estadounidense es de la opinión de que “quizás todo empezó con Silvio Berlusconi. Vieron que era un exitoso empresario y pensaron que tal vez no sería un mal gobernante”. Y desde entonces no se ha parado. Aunque “lo que necesitamos son más líderes morales”, remata.
Porque, aunque evite hablar de política, tiene una opinión. Sobre los ricos, sobre los poderosos y sobre la guerra. En este caso, la de Gaza. “Te diré algo muy claro: lo que está pasando es una locura”.
Willem Dafoe en 'The Birthday Party' ACONTRAFILMS
Y remata: “Qué fácilmente la gente olvida las lecciones de Vietnam y de tantas otras guerras”. Aunque él cree que “la de Vietnam en particular. Nunca se menciona. Ni tan solo los comentaristas políticos o los diarios”.
¿Qué pasó entonces y qué pasa ahora? “Fundamentalmente, que un país está imponiendo su voluntad sobre otro país”. Y ahí zanja el asunto, de la misma manera que cuando le preguntan si se siente más un actor de cine o de teatro. “Yo simplemente soy un actor”.