Marta Loza y Marta Bassols Movistar+
Marta Bassols y Marta Loza, creadoras de 'Yo siempre a veces': "Tener 30 años en este momento no está demasiado bien acompañado en nuestro país"
Las directoras y guionistas ponen sobre la mesa la precariedad de ser madre en solitario en este país
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En la última década, la natalidad ha caído más de un 23% en España y la edad media de las madres ya supera los 35 años. Los datos escandalizan a muchos que, sin embargo, no piensan en las causas.
Las directoras y guionistas Marta Bassols y Marta Loza sí lo hacen. No porque estén preocupadas por estos datos, sino porque han vivido qué significa ser mujer y quedarse embarazada a los 30.
“Yo llevaba 10 años en el extranjero, me acababa de separar, me acercaba al final de la treintena y estaba ahí cuestionándome la vida, pensando si iba a ser madre. Y entonces reconecté con Marta Bassols, a la que conocía de hace 20 años, y había sido la primera del grupo en lanzarse a la aventura de ser mamá”, revela Loza.
La catalana se había separado a los pocos meses de haber parido a su hija y su amiga vio que, a pesar de que “lo estaba llevando de una manera maravillosa”, también “estaba pasando un montón de dificultades”. Y de ahí salió una de las series más honestas que han llegado este año a las plataformas, Yo siempre a veces, presentada en el Festival D'A de Barcelona.
De la realidad a la ficción
Este título podría decirlo Laura (Ana Boga), protagonista de la ficción de Movistar+. Ella trata de que su vida no cambie mucho ni por estar embarazada ni por tener una hija, pero sucede. Y de qué manera. Ella, que renunció a irse a Berlín por quedarse con su pareja, se queda embarazada y, una vez nace el bebé, su relación se rompe. Y empieza una auténtica odisea.
La protagonista pasa de vivir con su pareja a intentar hacerlo sola, pero no puede. El alquiler y los trabajos a media jornada que necesita para cuidar de su hija no se lo permiten. Así que ha de volver a casa de sus padres, aunque tampoco funciona. Sus amigas le dan cobijo en una casa compartida, pero lo que era un plan soñado es casi de riesgo para el bebé y para la amistad. ¿Y el padre?
La paternidad
El padre, en la ficción David Menéndez, quiere estar, pero no lo hace. Es un clásico. “Padres que quieren a su hijo, pero no quieren hacerse cargo, hay un montón”, señala Loza. Admite que “cada vez menos, por fortuna, pero este es un modelo que hemos visto mucho en años anteriores”.
Bassols matiza un poco. “Yo ahora vivo en provincias y veo mucho esto: en las reuniones y chats de colegios hay solo madres; en los regalos de cumpleaños o de Navidad, en las extraescolares, son solo madres. Sí, en el parque también hay padres, pero en cuanto a carga mental estamos a años luz”.
Y si eso pasa cuando padre y madre están juntos, separados puede ser aún más complicado. Aquí vemos un padre amoroso con su hija, pero que no se hace cargo de ella, solo cuando puede, y la madre no puede contar con su apoyo económico.
Pero, ojo, la serie no es una crítica a la figura del padre ausente o a la figura paterna, sino más bien a las dificultades de ser madre en pleno siglo XXI, con una precariedad cada vez mayor.
Precaridad y acompañamiento
“Queríamos denunciar que la maternidad en nuestro país, o cada vez en más países, no está demasiado bien acompañada”, informa Bassols. “Pero es que, en general, tener 30 años en este momento no está demasiado bien acompañado en nuestro país”, sentencia.
Las razones son obvias: “la dificultad de acceso a la vivienda, los sueños que tardan mucho en realizarse, poder tener un trabajo estable…”. Pero, por agenda, “esto forma parte de lo que hemos vivido nosotras, de nuestra vida, de la gente que nos rodea”, añade Loza.
Basado en hechos reales
“Estábamos intentando reflejar una cosa de nuestra generación que se multiplica exponencialmente cuando no estás tú sola, sino que tienes que cuidar de alguien”, como es un hijo, prosigue Bassols.
Y todo está basado en la experiencia de la catalana. “Las peripecias más grotescas de la serie, como quedarse sin casa, merodear de una a otra, no poder asistir a trabajos que antes sí podías o perder uno que acabas de encontrar porque tienes que cuidar a tu hija… me ha pasado a mí”, confiesa.
El equipo de 'Yo siempre a veces' Festival D'A
Humor a la realidad
Y no solo a ella, “también a otras amigas que han sido madres y se han separado. Lo hemos cogido de la vida más cercana, de nuestro entorno directo, pero hemos tomado lo que sabíamos que hablaba de algo un poco más universal”. Eso sí, dentro de estas situaciones tensas y reales, la serie introduce humor, algo que está hecho expresamente.
“Nos apetecía hablar de un personaje que se lo toma así, que encuentra alegría de vivir. Nos apetecía hacer un poco de apología del amor, del placer, de los recursos que tenemos que no están en manos del Estado todavía para vivir la vida”, revela Loza.
Situaciones de todo tipo
Aunque eso no las lleva a exagerar los problemas. “Nuestra protagonista ha pasado por cinco casas en un año, y yo en el primer año de vida de mi hija hice once. Algunas eran incluso cambios de país”, recuerda Bassols.
Y sabe que ella aún puede contarlo y hacer una serie producida por los Javis, pero “supongo que habrá situaciones aún peores que la que vive nuestra protagonista. Habrá gente que se vea en una situación como esta, pero nunca llega a estar en la indigencia. Supongo que si se llega realmente a la indigencia, eso ya es atroz”, admite Bassols.
Precariedad de fondo
En cualquier caso, Yo siempre a veces vuelve a poner el foco en la maternidad, una maternidad siempre en precario, en la que las mujeres tienen que decidir si ser madres o seguir con su carrera. ¿Es porque la maternidad obliga a renunciar a cosas?
“Tristemente, a veces sí, pero también se da que la carrera obliga a renunciar a la maternidad. No se sabe cuál es el orden correcto”, observa Loza. Y es que, como añade Bassols, “no es todo tan natural, hay algo de perversión ahí”.
Ana Boga en el rodaje de 'Yo siempre a veces' MOVISTAR+
La palabra 'maternidad'
Lo dice en el sentido de lo perverso que resulta que las mujeres “hasta tan tarde no logremos tener una vida estable, si es que la logramos”. Este hecho, indica, “hace que carrera y maternidad muchas veces se solapen”.
Aunque Loza amplía el marco. Esto pasa porque “se habla de la maternidad como si fuera una cosa que atañe a las mujeres, cuando la maternidad atañe al mundo, porque se trata de hacer humanidad”. Es más, “si no se colabora en que la maternidad sea posible, se extingue la humanidad”, advierte.
Quién se hace cargo
Claro que, como recuerda Bassols, “históricamente, la mujer se ha tenido que hacer cargo de la crianza”. Es por ello que pide “un replanteamiento de cómo se establecen las normas laborales para que la mujer pueda conciliar si quiere o pueda retomar su carrera si le apetece”.
Porque si bien, como dice Loza, “cada vez hay más permisos retribuidos para el hombre, para que si quiere estar en casa pueda hacerlo igual, el hombre ahora mismo puede seguir con su carrera profesional”. Aunque “a nivel de responsabilidades quedan muy lejos”, añade Bassols. “Estaría bien que, cuando una decide ser madre, reciba unos apoyos y no se descuelgue de su carrera, que la pueda retomar”, propone la catalana.
España y las ayudas
La asturiana reconoce que es “lícito que cuando estás amamantando tengas más tiempo con el bebé”, aunque “eso no implica nada más que una cuestión hormonal, no que luego tengas que pagarlo carísimo y que nunca vayas a recuperar el sueldo que tenías hasta que pasen otra vez 10 años”.
Pero queda mucho por hacer. Como se ve en la serie, “en Berlín, por cada hijo te dan una ayuda del Estado; los alquileres, si no ganas más de 1.000 euros, te pagan hasta el 100 %”, explica Bassols, que vivió allí. Y es que “en algunos países se tiene más en cuenta que la maternidad es una etapa de la vida que necesita ser apoyada por el Estado. Y en esto España no es pionera, la verdad”, concluye. Y quien no se lo crea, que mire la serie o pregunte a alguna amiga embarazada.