Antoni Bernad y Antoni Llena

Antoni Bernad y Antoni Llena Editorial Blume

Creación

Antoni Llena y Antoni Bernad, biografías entrecruzadas

Dos libros autobiográficos recogen las memorias de dos artistas imprescindibles e inseparables

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Decía Martina Millà, jefa de exposiciones de la Fundació Joan Miró de Barcelona, que merece la pena recordar las trayectorias de ambos autores y sus aportaciones al mundo de la fotografía y del arte como parte de una generación de gente muy creativa, con muchas ganas de reinventar, de dar un nuevo sentido a la realidad gris y opresiva de la España franquista.

Una época desoladora donde la única escapatoria posible pasaba por imaginar y por crear una nueva realidad en la que mereciera la pena vivir.

A toda esa generación le debemos reconocimiento y también un lugar en nuestra memoria porque, a pesar de sus contribuciones, la ligereza intelectual de la sociedad actual, regida por la dictadura de las modas, los va desplazando hacia el olvido.

Y en ese ejercicio necesario de gratitud, la Editorial Blume resignifica su legado con sendas biografías: Antoni Llena. Memorias de humo. Reflexiones sobre la vida y el arte, un delicioso libro de recuerdos, y Antoni Bernad. De 1960 a 2010, un espléndido volumen de retratos y fotografías de moda que es un álbum excepcional de un periodo estimulante de nuestra historia.

Antoni Bernad y Antoni Llena

Antoni Bernad y Antoni Llena

Una biografía, muchas vidas

Escrito con un humor tan fino y cáustico que distrae de la violencia íntima que produce en el alma la certeza de no encajar, Antoni Llena (Barcelona, 1942) demuestra en Memorias de humo que no hacen falta libros voluminosos para contar biografías extraordinarias.

Bastan un centenar de páginas escritas con la lucidez que otorga la sabiduría y la sinceridad abrumadora de aquellos que, pese al dolor, no ignoran sus miedos ni dejan nunca de cuestionarse. Y empezó a hacerlo bien pronto, cuando de niño aprovechaba junto a Antoni Bernad (Barcelona, 1944) el tiempo de recreo “para cultivar fantasías” mientras los otros jugaban al fútbol en el patio de la escuela.

Retrato de Antoni Llena, 1967

Retrato de Antoni Llena, 1967 Antoni Bernad

“Espantados, eso sí, porque íbamos tomando conciencia de que en este mundo no había demasiado espacio para nosotros. Que nos lo tendríamos que inventar”, escribe. A partir de ahí, recuerdos familiares y afectivos, vivencias que son huella, muchas reflexiones y no pocas contradicciones asumidas construyen un “intento de memorias” en el que, cuenta, se ha vestido y desvestido rebuscando en el cajón de sus recuerdos.

Desde su infancia en la Barcelona de posguerra; su ingreso a los 15 años en un convento capuchino de Arenys de Mar donde viejos y jóvenes intentaban “cultivar algo tan extraño y anacrónico, pero tan hermoso, como la bondad”; la renuncia años después a esa vida monástica; el inicio de la relación sentimental con Toni, quien había encontrado en la fotografía la manera de “sofisticar” una realidad tan gris que se le hacía insoportable; hasta entender que tendría que inventar su propio arte y que “debía hacerlo frágil”.

Su biografía contiene muchas vidas. La suya y la de su querido Toni Bernad, al que regresa una y otra vez, pero también retazos de existencias tan estimulantes como las de Antoni Tàpies y Oriol Bohigas, Joan Miró, Salvador Dalí, Alexandre Cirici Pellicer y Àngel Jové.

Bohigas fue quien le animó a escribir porque, confiesa, le daba unas palizas tremendas hablando de arte y él le decía: “Esto lo tienes que escribir”. “Y un día me obligó a escribir un artículo”.

A Tàpies lo conoció en 1966 durante su etapa monacal cuando la congregación decidió acoger a un grupo de estudiantes, artistas e intelectuales asediados por la policía. Durante el encierro, Tàpies vio en su celda un cuadro hecho con polvos de talco, le preguntó si era pintor y le invitó a visitar su estudio. Aceptó. “A partir de aquel encuentro se estableció entre Tàpies y yo una relación de amistad que duró hasta su muerte”, relata.

Uno de los numerosos retratos de Antoni Tàpies, 1985

Uno de los numerosos retratos de Antoni Tàpies, 1985 Antoni Bernad

Bohigas, Tàpies o Cirici Pellicer, quien escribió en 1969 en Serra d’Or un elogioso artículo sobre su trabajo, han sido figuras determinantes en su biografía. También los protagonistas de algunas de las fotografías más icónicas de su compañero, Antoni Bernad.

El arte de fotografiar la vida

La fotografía es para Bernad una experiencia fantástica. “Lo pasaba muy bien haciendo fotos, pero también sufría porque en aquella época llevabas las cosas a revelar y no sabías nunca qué saldría” y no siempre era posible repetir la sesión.

No sabemos cuántas veces ocurrió, sospecho que no muchas, porque cuenta Llena que utilizaba algún truco para sacar fotografías con vida. Y esa es precisamente una de las particularidades de este libro, que buena parte de las imágenes van acompañadas de un breve texto explicativo de la misma.

Una suerte de making-off narrado por el propio autor. Unos entresijos que no solo revelan cómo se hizo sino que descubren la naturaleza de la relación entre fotógrafo y fotografiado. De nuevo una biografía que cuenta muchas otras.

Experiencias con los más grandes

Por ejemplo, de Dalí comenta que era una persona extraordinaria, fuera de lo común. “Era consciente de su fama y tenía un encanto especial. (...) Nos hicimos amigos íntimos, nos entendíamos perfectamente y nos lo pasábamos muy bien. Fue maravilloso”. Esa relación tan cercana no gustó a Gala. “Su mujer nos odiaba, no soportaba que fuéramos tan amigos”.

Se conocieron en París y se reencontraron poco después en el Ritz de Barcelona. A raíz de aquel encuentro se gestó el famoso retrato de Dalí con un San Sebastián.

Salvador Dalí retratado con un San Sebastián

Salvador Dalí retratado con un San Sebastián Antoni Bernad

Joan Miró dejó que lo fotografiara en 1978 porque era catalán tras mostrarle una “larga lista de nombres que constituían la flor y nata mundial de la profesión” que ya habían solicitado retratarle. De Oriol Bohigas podría confeccionar una biografía gráfica con los innumerables retratos que le hizo. Lo mismo se podría decir de su gran amigo Antoni Tàpies, al que fotografió en numerosas ocasiones.

Ya en el prólogo, Josep Casamartina i Parassols avanza lo que contiene este maravilloso volumen. La extensa obra de “uno de los grandes retratistas y fotógrafos de moda catalanes de la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI”.

Y en esta “Constelación Bernad” habita un extenso catálogo de artistas, escritores, arquitectos, creadores o intelectuales.Una suculenta galería de ilustres formada, entre muchos otros, por Montserrat Caballé, Josep Lluís Sert, Ryszard Kapuscinsky, Beth Galí, Xavier Montsalvatge, Apel·les Fenosa, Frederic Marès, David Hockney, Eduardo Chillida, Amanda Lear, Ricardo Bofill, Xavier Cugat, Alfons Milà y Federico Correa, Lola Anglada o Mercè Rodoreda, a la que fotografió el mismo día que a Josep Pla como si fuera una actriz de Hollywood.

Mercè Rodoreda en un retrato de 1978

Mercè Rodoreda en un retrato de 1978 Antoni Bernad

El libro incluye además grandes personalidades del mundo de la moda, nacional e internacional, e imágenes de editoriales para cabeceras como Vogue, Vanity Fair, Elle o Marie Claire.

Laura Ponte posó no pocas veces frente a su objetivo. A Paloma Picasso la fotografió en Barcelona en 1974. “Su presencia me impactó muchísimo. Tenía los ojos de Picasso y una boca preciosa, carnosa y bien perfilada”. Los diseñadores, Toni Miró, Kenzo, Carolina Herrera, Manolo Blahnick o Manuel Pertegaz, con quien construyó una sincera relación de amistad, son el resultado de un ejercicio íntimo de creación.

Paloma Picasso, 1976

Paloma Picasso, 1976 Antoni Bernad

Pertegaz y Ana-Rosa, una de las fotografías de Bernad para 'Vogue' en 1986

Pertegaz y Ana-Rosa, una de las fotografías de Bernad para 'Vogue' en 1986 Antoni Bernad

Y todas y cada una de sus fotografías comparten, como escribe Llena en el prólogo, “tres elementos que le otorgan carácter: variedad, naturalidad y gusto”. También su forma de entender el oficio, respetando siempre “el alma de la persona que tiene delante".