
David Martínez Llamas, autor de 'La Casa del Uruguay en Barcelona. Biografía de un exilio' (2024)
Un vínculo entre Cataluña y Uruguay
El historiador David Martínez publica en un libro la historia de La Casa del Uruguay en Barcelona, un símbolo de exilio, vida y solidaridad
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Para David Martínez Llamas, doctor en Historia por la Universidad de Barcelona y especialista en las relaciones entre Cataluña, Argentina y Uruguay durante los siglos XIX y XX, el culmen de una carrera como historiador o historiadora llega cuando alguien te dice, “toma, todo este archivo es tuyo”.
Eso fue precisamente lo que le ocurrió cuando, hace unos años, le llamaron de la Casa del Uruguay en Barcelona y le entregaron las llaves del armario donde guardaban todos los archivos y documentos desde el año de su fundación, en 1978.
“En cinco minutos supe que aquello no podía ser solo un mero artículo, tenía que ser un libro”, explicó el joven historiador, que el pasado 4 de febrero presentó La Casa del Uruguay en Barcelona. Biografía de un exilio (2024) en la sede de Casa América Barcelona.
El libro, lejos de ser un relato meramente testimonial, reúne la historia de los ciudadanos uruguayos que se establecieron en Cataluña tras haber abandonado el país a raíz del golpe de Estado de 1973 y que, desde entonces, han sido constantes en la organización de actividades como denunciar la dictadura, coordinar actos solidarios y preservar y difundir su cultura hasta hoy en día.
“A medida que me he ido adentrando en el mundo de los exilios latinoamericanos, me he dado cuenta de que suele saberse mucho de la dictadura y de la represión, pero hay veces que del exilio no se sabe tanto. Era el caso del Uruguay”, explicó el autor, que en 2021 ya publicó De reconquistadores a traidores a la Patria. Milicias de catalanes, invasiones inglesas y el proceso de independencia rioplatense (1806-1812).
En un intento por reunir todas las piezas del exilio uruguayo en Cataluña, Martínez se centró en la historia de la Casa del Uruguay, “que no fue la única asociación que hubo en Barcelona, en Cataluña o en España, pero sí la única que sigue como tal en pie”, aclaró.
El libro indaga en tres cuestiones fundamentales: en primer lugar, el contexto de la dictadura en Chile mediante un golpe de Estado, en 1973, que eliminó todos los derechos constitucionales e instaló un terrorismo de estado que persiguió, encarceló y torturó a un gran nombre de opositores.

David Martínez Llamas, autor de 'La Casa del Uruguay en Barcelona. Biografía de un exilio' (2024), durante la presentación del libro
En segundo lugar, la relación de la dictadura con los exiliados, entre los que figuraban escritores, pintores, trabajadores, estudiantes, músicos, historiadores, etc. Y en tercer lugar, la situación política en la Cataluña postfranquista.
“El hecho de que en ese momento “estuviéramos saliendo de una dictadura”, facilitó un ambiente de solidaridad y acogida hacia la diáspora uruguaya, aseguró Martínez, aunque su llegada se produjo en un contexto sin convenios internacionales de asilo o refugio.
“Al principio, la asociación se registró como casa de folklore, era la única forma de hacerla legal”, explicó. Los objetivos de la asociación, sin embargo, eran otros: denunciar la dictadura, coordinar actos solidarios y preservar y difundir su cultura hasta el día de hoy.
“En Uruguay existía una tradición muy antigua y reconocida sobre su espíritu democrático, fue el primer país latinoamericano que hizo legal el divorcio (1869), la separación iglesia-estado, escuela pública… La dictadura cortó esa cultura democrática, pero la comunidad en el exilio apostó por crear esa idea de espejo: no se quedarían esa cultura para ellos mismos, sino que la mostrarían a Barcelona”, comentó el historiador.

David Martínez Llamas, doctor en Historia por la Universidad de Barcelona
Al terminar la dictadura, en 1985, muchas familias regresaron a Chile, pero la Casa del Uruguay en Barcelona continuó manteniendo el mismo espíritu, “a pesar de estar ya en democracia”.
La asociación se volcó en una serie de acciones de solidaridad para ayudar al país, sumido ahora en una grave crisis económica: según los archivos, se enviaron más de dos cientos kilos de ropa donada y material médico por medio de la colaboración de hospitales catalanes, y se establecieron contactos con universidades locales para atraer a profesores y estudiantes al país.
“La casa sirvió de nexo entre Uruguay, Barcelona y Cataluña”, afirmó Llamas, insistiendo en que uno de los principales pilares de la asociación sigue siendo no convertirse en una casa folklórica, sino en un vínculo entre los dos países.
“Una de las primeras acciones fue crear una postal de la plaza Lluís Companys de Montevideo, la primera plaza del mundo dedicada al presidente catalán, en 1944”, recordó. Otros personajes vinculados a los dos países fueron los presidentes Jorge Batlle y Jose Batlle y Ordóñez, más conocido como Don Pepe; los pintores Joaquín Torres García y Juan Manuel Blanes o la dramaturga Margarita Xirgu.
Todos ellos han sido celebrados en algún momento por la Casa de Uruguay en Barcelona, una asociación que desde sus origines se identificó como una casa política, pero no partidista”, concluyó.