William Eggleston. Sin título, de la serie Los Alamos, c. 1971-1974

William Eggleston. Sin título, de la serie Los Alamos, c. 1971-1974 William Eggleston. Cortesía Eggleston Artistic Trust y David Zwirner

Creación

William Eggleston, el fotógrafo de lo cotidiano

El centro KBr Fundación Mapfre de Barcelona acoge, hasta el 28 de enero de 2024, una amplia exposición de este pionero de la fotografía en color

30 septiembre, 2023 23:56

Noticias relacionadas

La realidad ha servido como inspiración a muchos autores, no es nada nuevo. Aun siendo así, solo unos pocos son capaces de convertir esos efímeros retazos de cotidianidad en obras de gran valor estético y documental. Ese es uno de los motivos por los que, a sus 84 años, William Eggleston (Memphis, Tennessee, 1939) sigue siendo una leyenda viva de la fotografía contemporánea.

Nacido en una familia dedicada al cultivo del algodón, creció en una zona de manglares, pantanos, paisajes desoladores, extensas plantaciones y pequeños núcleos urbanos del sur de Estados Unidos. Sus años de formación en las universidades de Vanderbilt y Mississippi transcurrieron en una época, la década de 1960, en la que el pasado esclavista aún pesaba demasiado en una sociedad fragmentada por intensos conflictos raciales y sumida en el incipiente culto al consumo. Todos y cada uno de estos referentes conforman su material visual. Sus imágenes, de colores saturados, estética pop y encuadres poco convencionales, revelan la extraña belleza de las escenas simples y comunes de la vida. Un retrato deslumbrante del espíritu y de la identidad cultural del sur estadounidense de aquella época.

William Eggleston. Sin título, de la serie The Outlands [Las afueras], c. 1970-1973

William Eggleston. Sin título, de la serie The Outlands [Las afueras], c. 1970-1973 William Eggleston

Comisariada por Felix Hoffman, William Eggleston. El misterio de lo cotidiano, una de las muestras más extensas del fotógrafo realizadas hasta la fecha en nuestro país, examina cronológicamente toda su trayectoria, desde sus primeros trabajos en blanco y negro hasta las celebradas fotografías en color realizadas a partir de 1965. Se puede visitar en el centro KBr Fundación Mapfre de Barcelona hasta el 28 de enero del 2024. 

Tres referentes en blanco y negro

Fue durante sus años universitarios cuando descubrió a tres grandes referentes de la fotografía. En el lenguaje evocador, libre y ordenado de Robert Frank; los encuadres frontales, sencillos y armónicos de Walker Evans y el “instante decisivo” del francés Henri Cartier-Bresson, encontró una nueva manera de observar el mundo.

Los suburbios de Memphis, interiores domésticos o escenas de un mundo trivializado, aparentemente banal, protagonizan sus primeras imágenes realizadas en 35 mm con una película en blanco y negro de alta sensibilidad. “No imaginaba ser capaz de hacer algo mejor que una copia perfecta de Cartier-Bresson. Y, finalmente, lo conseguí. Pero llegó un punto –entiendo que tuvo que ver con el deseo de buscar mis raíces y volver a Memphis­– en el que tuve que enfrentarme al hecho de que lo que tenía que hacer era salir a perseguir paisajes desconocidos. Lo que era nuevo en aquella época eran los centros comerciales, así que los fotografié”.

William Eggleston. Sin título, de la serie Los Alamos, c. 1965- 1968

William Eggleston. Sin título, de la serie Los Alamos, c. 1965- 1968 William Eggleston. Cortesía Eggleston Artistic Trust y David Zwirner

Fotografía democrática

Aunque por aquel entonces el blanco y negro era el dogma de la fotografía artística, a partir de la década de 1960 el color se fue abriendo paso, más allá del ámbito publicitario, ampliándose considerablemente las posibilidades estéticas y creativas del medio. En ese sentido, Eggleston fue pionero en el uso del color y su trabajo ha marcado un hito en la forma de mirar de toda una generación de fotógrafos y cineastas. Fotografiaba aquello que le rodeaba, ya fuera un diner, una tienda, una botella de Coca-Cola, una estación de servicio, un supermercado o a sus familiares y amigos. Sus ojos no descartaban nada, por muy banal que pareciera un objeto o una situación, todo era susceptible de ser fotografiado. Una práctica fotográfica que él mismo definió como una “mirada democrática”.

En la búsqueda de su propio lenguaje, los nuevos iconos de la incipiente sociedad de consumo que avanzaba a pasos agigantados llamaron poderosamente su atención. Los grandes centros comerciales (conocidos como malls) se convirtieron en el centro de la vida social. Todo era posible en un único espacio: comprar, comer, socializar, ver una película... Era un nuevo estilo de vida, una nueva forma de vivir, y de consumir, que le proporcionó estímulos visuales muy poderosos. Las grandes superficies comerciales se convirtieron para Eggleston en un ecléctico campo de experimentación. “Una noche me quedé despierto planeando lo que iba a hacer al día siguiente, que era ir al gran supermercado que hay calle abajo, llamado Montesi’s –no sé por qué parecía un buen sitio para probar cosas–. Tenía en la cabeza un nuevo sistema de exposición: sobreexponer la película para que salieran todos los colores. Y, Dios mío, todo funcionó”. La primera fotografía que hizo aquel día, un chico pelirrojo empujando carritos de supermercado en el aparcamiento, presente en la exposición de Barcelona, es el origen de su primera serie importante, conocida como Los Alamos. Un conjunto de cerca de 2.000 imágenes realizadas entre 1965 y 1974 en el sur de California, Tennessee, Nueva Orleans y Las Vegas con las que el autor definió su peculiar estética.

William Eggleston. Sin título, de la serie Los Alamos, c. 1971- 1974

William Eggleston. Sin título, de la serie Los Alamos, c. 1971- 1974 William Eggleston. Cortesía Eggleston Artistic Trust y David Zwirner

Un lenguaje visual único

La obra de este virtuoso del color forma parte de los fondos más importantes del mundo, como la National Portrait Gallery de Londres, la Paul Getty Foundation, el Whitney Museum of American Art o el MoMA de Nueva York. Son precisamente las imágenes que el influyente curador de fotografía John Szarkowski seleccionó para la controvertida exposición que el museo neoyorquino le dedicó en 1976 las que conforman otra sus series más celebradas, The Outlands, también presente en la muestra del KBr. Este último trabajo en color del artista registra escenas y paisajes de un mundo que estaba desapareciendo, que se desvanecía ante sus ojos.  

William Eggleston. El misterio de lo cotidiano explora la trayectoria del gran fotógrafo estadounidense que documentó, a todo color, la transición de la América sureña más profunda con una estética y un lenguaje visual extraordinarios.

William Eggleston. Sin título, de la serie The Outlands [Las afueras], c. 1970-1974

William Eggleston. Sin título, de la serie The Outlands [Las afueras], c. 1970-1974 William Eggleston. Cortesía Eggleston Artistic Trust y David Zwirner