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Carlos Slim, flanqueado, a la izquierda, por Esther Koplowitz, y, a la derecha, por la hija de esta, Esther Alcocer, presidenta no ejecutiva de FCC

Slim roza los 4.000 M€ por su 81% en FCC y otea 200 millones de dividendo

Tras los 2.300 millones pagados en comprar las acciones de la constructora y la deuda de Esther Koplowitz, el 'ingeniero' suma 1.500 millones de plusvalías latentes en la constructora

16.02.2019 00:00 h.
6 min

Ha tardado más de lo esperado, pero el empresario mexicano Carlos Slim ya ve, con meridiana claridad, la luz al final del túnel en la toma de control de FCC, el grupo de construcción y servicios al que rescataba hace cuatro años, lastrado con una deuda financiera de casi 5.000 millones de euros.

Ahora, tras invertir 2.300 millones de euros desde 2014, su 81% --incluido el 20% de Esther Koplowitz que tiene en prenda, y que se quedará definitivamente si la empresaria no devuelve los 700 millones de deuda contraída-- tiene ya un valor próximo a los 4.000 millones de euros, con la referencia de esos 12,62 euros a los que cotizan actualmente las acciones. Son aproximadamente 1.500 millones de euros de plusvalías latentes las que el inversor azteca atesora en el grupo constructor.

Dividendo en el horizonte

Y, lo que es mejor para sus intereses, el cobro del primer dividendo estaría más cerca. A los 0,65 euros por acción abonados por FCC en la última retribución realizadas en julio de 2012, Slim se embolsaría unos 200 millones de euros, recuperando así el 10% de lo invertido en esta operación.

Recuperación de la retribución que el propio ‘ingeniero’ ya dejaba entrever el pasado 31 de julio de 2018, en el ‘día del accionista’ --su única aparición pública desde que a finales de 2014 irrumpiera en el capital de FCC--, y que debería ser confirmado en la próxima junta de accionistas, a celebrar a finales de junio. O antes.

Adelanto de la junta para reorganizar el grupo

En esta ocasión, y de manera excepcional, la junta podría adelantarse a abril o mayo, para refrendar el nuevo plan que Slim tiene entre manos, de dotar al área de Servicios de una estructura menos compleja, y catapultar Aqualia tras la venta del 49% al fondo australiano IFM, con un cambio radical que posibilite a la gestora de agua aumentar su presencia exterior, de cara a que en una década pueda duplicar su facturación y Ebitda a 2.000 y 500 millones de euros, respectivamente.

Además de la esperada recuperación del dividendo, y de la reorganización del grupo, la junta deberá aprobar los resultados que el grupo obtuvo al cierre de 2018, y que serán presentados el próximo 28 de febrero por la presidenta no ejecutiva, Esther Alcocer Koplowitz, y por el consejero delegado, Pablo Colio.

Cuentas saneadas

Cuentas que, a la vista de lo acumulado hasta septiembre, arrojarán unos ingresos superiores a los 6.000 millones de euros, que llevarán el Ebitda a rozar los 900 millones y certificar unos beneficios que prácticamente duplicarán los 118 millones obtenidos en 2017.

En esa mejora de los resultados, la reducción de la carga financiera ha contribuido. Con la reducción en más de 2.000 millones de la deuda financiera en cuatro años, tras la última venta del 49% de Aqualia a IFM, la disminución del gasto por intereses ha sido notable. De los casi 500 millones que se abonaban en 2014 a una cantidad inferior a los 100 millones que se pagan ahora, gracias a la rebaja del principal y a unas condiciones de financiación más favorables.

Construcción sigue sin levantar cabeza

En esa reoganización del grupo que tiene en marcha Slim hay un lunar: el de la filial de Construcción, que no acaba de levantar cabeza, y sobre la que el magnate mexicano está abierto a plantear cualquier posibilidad.

Trimestre tras trimestre se repite la misma historia con este negocio, caída de ingresos y de Ebitda. Ya hasta septiembre el retroceso de la facturación de FCC Construcción caía un 3,4% y el beneficio operativo se desplomaba más de un 14%.

Además, se trata de un retroceso en todos los mercados, con la justificación de que en 2017 se apuntaban grandes ingresos con la finalización de obras relevantes que no han sido compensadas con la aportación de nuevas contrataciones.

El varapalo del frustrado aeropuerto de México

Solo en Latinoamérica, gracias a las alianzas entre FCC y CICSA --la matriz de Construcción de Grupo Carso, el holding de Slim--, se mantiene el tipo, con obras de relieve en Perú y Panamá, aunque en el debe cabe registrar el varapalo que ha supuesto la decisión del nuevo Gobierno mexicano, presidido por Ándres Manuel López Obrador, de descartar el proyecto de construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional Ciudad de México (NAICM).

Un proyecto que había sido adjudicado a un consorcio dirigido por Slim, por casi 4.000 millones de euros, y en el que FCC participaba con el 14,3% para levantar la terminal del que iba a ser nuevo aeródromo de la capital federal de México. Unos 600 millones de euros que, de la noche a la mañana, se quedaron por el camino.

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