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Autónomos. Un comercio abierto en Barcelona durante la fase 0 / EUROPA PRESS

El repunte de la morosidad pone en riesgo el patrimonio de autónomos y pymes

La falta de ingresos y liquidez fuerza a los propietarios de pequeñas empresas a recurrir a sus bienes para avalar créditos

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La crisis económica derivada del Covid-19 vislumbra un repunte de la morosidad. El paro de la actividad ha provocado falta de liquidez en el tejido empresarial y un retraso de los pagos a proveedores para evitar vaciar la caja. La banca ya notó el repunte en sus resultados del primer trimestre, mientras que el empresariado alerta de que muchos autónomos y pymes tienen que arriesgar su patrimonio como aval para acceder a un crédito del ICO.

“Hay empresas que pueden morir de éxito: trabajan, facturan, pero no les pagan, y eso provoca una ruptura de las cadenas de pago que será demoledor en microempresas, pymes y autónomos”, explica el secretario general de PIMEC y presidente de la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad (PMcM), Antoni Cañete. “Está pasando incluso con los créditos del ICO, que pequeñas empresas tienen que avalar el 20% --el Estado garantiza el otro 80%-- con su patrimonio”, señala.

Repunte de la morosidad en la banca

Solo en el primer trimestre del año la banca aprovisionó más de 3.800 millones para disponer de margen de maniobra ante los impagos y la caída de la actividad fruto de la crisis del coronavirus. Bankinter, con la morosidad más baja del sector, experimentó un repunte hasta el 2,58%. Banco Santander presenta la tasa más alta, en el 6,88%, mientras que Caixabank vio frenado el descenso de la ratio tras repetir el 3,6% del trimestre anterior. Ibercaja también recortó la caída tras recortar solo una décima, hasta el 3,9%. Con todo, hay que tener en cuenta que el mayor impacto del coronavirus solo se registró en las últimas semanas de marzo, por lo que la huella de los impagos será más visible a partir de los resultados del segundo trimestre.

Así las cosas, la crisis del coronavirus supone un riesgo que amenaza con aumentar la morosidad, que había comenzado a frenarse tras los años más agudos de la crisis económica. “Venimos de unos niveles precrisis muy bajos, de mínimos históricos. Las principales entidades financieras del país anunciaban una morosidad media en España del 4,16%, viniendo de un máximo histórico en lo peor de la crisis económica anterior, del 14%”, señala el profesor de Economía y Empresa de la UOC Enric Serradell.

Previsión de impagos

Si en 2019 el 16% de las empresas sufrieron impagos moderados, para este año se prevé que afecte al 34% del tejido. También se elevan en diez puntos las que estiman un impacto importante --entre el 3 y el 10% de su facturación--, hasta el 17%, según el estudio Gestión del Riesgo de Crédito en España elaborado por Crédito y Caución e Iberinform. “Sectores críticos como el de la restauración y el turismo está frenando la corriente de cobros y pagos de toda la economía, ya que se reduce la propensión a consumir y se ralentizan los pagos y cobros”, apunta Serradell. Sobre la misma cuestión, Pimec señala que hay grandes empresas que han decidido retrasar sus pagos a proveedores para fortalecer su liquidez durante la pandemia.

Ante este panorama, unido al freno de la actividad, muchas empresas se han endeudado con crédito para obtener liquidez y capear la crisis. No obstante, en el caso de pymes y autónomos se ha tenido que poner su patrimonio como aval en muchos casos. “La propia viabilidad del negocio hará que el empresario avale con su propio patrimonio a la empresa o por el contrario decida impulsar algún procedimiento de tipo concursal para intentar asegurar la supervivencia de la compañía. Los autónomos, por su propia naturaleza, no tienen separado el patrimonio propio del de su actividad profesional, por lo que estas situaciones ponen su estado financiero en una situación más delicada si cabe”, detalla Serradell.

Desde Foment del Treball también apuntan el “efecto domino” que ha provocado la falta de liquidez en las empresas. Entre sus recetas, apuestan por que el Gobierno libere los 100.000 millones del ICO para avanzar en la recuperación y que el dinero pueda fluir sin cortapisas, al tiempo que insisten en que en las últimas semanas se ha ido tensionando más la tesorería de las empresas.