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El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz / EP

Repsol prevé sacar a bolsa sus renovables o incorporar un socio ya en 2021

La compañía asegura que defenderá la industria española “con uñas y dientes” y con inversiones de 7.700 millones de euros

4 min

Repsol no tiene previsto demorar en exceso su estrategia para poner en valor su negocio de generación de bajas emisiones. El consejero delegado de la compañía, Josu Jon Imaz, estima que alguna de las opciones que contemplan, bien la incorporación de un socio, bien una salida a bolsa, podría producirse ya el próximo año o, como tarde, en 2022.

“No tenemos un calendario definido, pero vamos a hacerlo en 2021 o 2022”, ha asegurado el ejecutivo en una comparecencia telemática ante los medios de comunicación para presentar el nuevo plan estratégico a cinco años de Repsol. Imaz ha señalado incluso que, durante el primer semestre de 2021, la división de renovables ya contará con un tamaño y una cartera suficientes para dar un hipotético salto al parqué. “No seríamos ni mucho menos la empresa más pequeña, estaríamos ya listos para una operación de este tipo”.

En defensa de la industria

El objetivo de la empresa con este paso es poner en valor una división que arrancó de manera formal hace dos años con la adquisición de activos de Viesgo y que ya cuenta con un papel muy relevante en el plan de futuro de la compañía, ya que acaparará el 30% de las inversiones previstas hasta 2025.

En lo que se refiere a España, el resto irá a parar prácticamente en su totalidad a proyectos industriales. “En Repsol defenderemos la industria en España con uñas y dientes”, ha explicado de forma muy gráfica Imaz, que cuantificó en 7.700 millones de euros el volumen de inversión que irá a parar a este cometido.

Crecimiento orgánico

También España será el escenario preferente del desarrollo del negocio de bajas emisiones, aunque no descarta operaciones en pequeño tamaño en el exterior como la protagonizada recientemente en Chile. En general, el crecimiento inorgánico tendrá una relevancia muy secundaria en el desarrollo del nuevo plan de negocio.

“No vamos a hacer grandes operaciones inorgánicas; nos hemos fijado un objetivo de rentabilidad de doble dígito y es más difícil alcanzarlo con la compra de un activo que con un proceso de crecimiento orgánico”, ha expuesto Imaz que, no obstante, ha matizado que Repsol podría adquirir alguna cartera de activos con un desarrollo muy poco avanzado, como hizo recientemente con Forestalia.

El petróleo no desaparece 

Aunque el objetivo de la compañía es convertirse en una empresa neutra en carbono en 2050, su consejero delegado ha dejado claro que la estrategia es perfectamente compatible con la producción de petróleo y gas, que seguirán siendo una pata capital del negocio. “Tenemos claro que el petróleo va a seguir existiendo, aunque se descarbonice la economía en su totalidad, porque es necesario incluso para desarrollar el propio coche eléctrico, que lleva muchos más componentes de plástico, que se fabrican con productos petrolíferos, igual que el caucho de los neumáticos”. Imaz ha recalcado que lo que se reducirá serán los usos que supongan emisiones de gases contaminantes.

Y en cuanto al gas natural, la compañía tiene claro que “es una energía clave para la transición energética porque asegura el suministro cuando no es posible el empleo de las fuentes renovables”.