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Vista aérea del puerto de Valencia / APV

El conflicto de los estibadores provoca la caída del tráfico del puerto de Valencia

La huelga encubierta causa una bajada en el movimiento de contenedores de un 6%

02.05.2017 00:00 h.
5 min

El tráfico en el puerto de Valencia ha caído el 1,2% y el de contenedores, el 5,88% después de que los muelles valencianos hayan sufrido el conflicto de la estiba.

“El conflicto de la estiba es el único motivo”, aseguran desde el enclave. Y añaden: “Necesitamos que se resuelva cuanto antes para poder volver a la normalidad”.

Los datos de marzo confirman que su principal actividad, el tráfico de contenedores, no ha podido reconducirse tras la bajada de productividad y huelga encubierta llevada por los estibadores.

Huelga encubierta

“¿Por qué Valencia es el único puerto que pierde tráfico si el problema y la solución de la estiba son nacionales?”, explica el presidente de la Confederación Empresarial Valenciana (CEV), Salvador Navarro: “Curiosamente, en otros puertos de España, donde en teoría también afecta el decreto que debe regular la estiba, no se produjeron descensos en la actividad laboral ni de la productividad”.

“En el puerto de Barcelona, por ejemplo, los contenedores gestionados en el mismo mes de febrero aumentaron en más de 80.000 y llegaron 16 nuevos buques, un incremento del 50% de TEU --unidad de medida de capacidad-- gestionados, mientras que Valencia perdió más de 90.000 TEU”, detalla.

“Lo peor es que no hay huelga declarada, lo que permitiría a las navieras ajustar horarios y jornadas de trabajo”, y añade que “lo que hay es una huelga encubierta, con una caída de la productividad que genera temores en las compañías. Así, ante la duda de ser atendidos en Valencia en tiempo y forma, optan por otros puertos cercanos”.

¿Qué pasa con la estiba?

Desde la Confederación Empresarial Valenciana (CEV) aseguran no pueden hacer nada con el conflicto de la estiba: “Está en una fase de negociación política, no nos corresponde alertar de las consecuencias sobre lo que puede provocar en la economía valenciana”.

Ahora bien, en CEV aseguran que con ello Valencia está poniendo en riesgo su nombre: “Nos estamos jugando el futuro del puerto”.

Más problemas

El conflicto de la estiba no es el único problema para la Comunitat Valenciana. Los coches de General Motors que se producen en Zaragoza tenían como destino el puerto de Valencia, pero la línea demoraba el tráfico hasta 10 horas y media con problemas añadidos en los días de lluvia.

También desde la capital aragonesa y con dirección a Valencia partía la producción de BSH Electrodomésticos –compañía matriz de marcas como Balay, Bosch, Siemens o Ufesa— y siguió haciéndolo durante dos años y medio hasta que los sobrecostes llevaron a dejar de lado el ferrocarril y optar por el transporte de carretera.

“Algunos usuarios de esta línea han preferido dirigirse al puerto de Barcelona en perjuicio del puerto de Valencia, lo que supone, además del perjuicio para la actividad de nuestro puerto, un incremento del coste”, argumenta Navarro. “Según un estudio realizado por nosotros con la colaboración de la Universidad Politécnica de Valencia y empresas afectadas, se estima que este cambio supone 364.485 kilómetros más al año, emisiones de CO2 y un gasto adicional de 1,66 millones de euros que si estos tráficos se realizaran por el Corredor Cántabro-Mediterráneo”.

Conscientes de la importancia de este corredor para el puerto y apoyada la reivindicación de los empresarios valencianos, la Autoridad Portuaria de Valencia aprobó a finales de año una inversión por valor de 50 millones de euros para corregir las deficiencias más urgentes de la línea. 

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