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La votación de los trabajadores de Eulen para llevar a cabo la huelga en el aeropuerto de El Prat / EFE

La Guardia Civil, obligada a resolver la crisis de El Prat tras la radicalización de los huelguistas

El abogado del comité de huelga tacha de “ley franquista” el intento del Gobierno de desautorizar los paros

Nuria Vázquez / Claudia Granja
6 min

El comité de huelga de la compañía de Seguridad del aeropuerto de El Prat ha rechazado la mediación y coloca, por consiguiente, a la Guardia Civil en el foco. Serán los agentes del Instituto Armado quienes tengan que solucionar, a partir de este lunes, el conflicto generado por la radicalización de los propios huelguistas.

Los empleados han dado portazo a la propuesta que puso sobre la mesa la Generalitat de Cataluña, a través de la consellera de Trabajo, Dolors Bassa. No aceptan un plus de 200 euros y 12 pagas, como tampoco aceptan que este domingo solo les hayan dado opción a votar mejoras económicas. Consideran que hay dos puntos básicos a los que no pueden renunciar. El primero, la paridad: el hecho de que no se contemple la igualdad entre hombres y mujeres en los controles, algo que consideran imprescindible. El segundo, las vacaciones de verano. Concretaron con Eulen que librarían 50 vigilantes por turno, pero la compañía propone 50 por mes, eso es 25 por quincena, lo que hace impensable que todos puedan descansar.

21 días de conflicto

Se trata de la segunda asamblea celebrada en un marco de negociación que ha durado 21 días, el mismo tiempo que lleva el caos imperando en el segundo aeropuerto español. El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, anunció esta semana que los agentes de la Guardia Civil se trasladarían hacia la Ciudad Condal para participar en un operativo que se preparó desde la primera negativa de los trabajadores, votada en la primera asamblea.

De la Serna explicó que no solo participarían los miembros del Insituto Armado que acostumbran a prestar servicio en Barcelona, sino también de otras ciudades, y así ha sido desde este domingo, bajo el aviso a navegantes de que, en caso de huelga, la presencia de efectivos se incrementaría.

Agentes de la Guardia Civil, junto a trabajadores de Eulen en el aeropuerto de El Prat / EFE

Agentes de la Guardia Civil, junto a trabajadores de Eulen en el aeropuerto de El Prat / EFE

La de este domingo ha sido una jornada que ha servido como un primer ensayo para comprobar la eficacia del cuerpo policial en el conflicto. Las colas en la Terminal 1 se han producido a las 5.00 horas, al iniciarse los primeros paros parciales, pero han sido efímeras y se han disipado con la presencia de más agentes de los habituales en los controles de seguridad. Unos efectivos que, además, han participado activamente en el trabajo de revisión de bolsas y maletas de los pasajeros. Normalidad, por lo tanto, en el que ha sido realmente el primer día del aeropuerto de El Prat a cargo de la Guardia Civil.

Atentado al derecho de huelga

Tras la votación, el abogado del comité de huelga, Leopoldo García, ha tildado de “arrogancia absolutamente incompatible con los principios básicos del derecho democrático, llevada a cabo por el ministro” y ha asegurado que los trabajadores han recibido amenazas “en términos económicos, que al ministro no le corresponde hacer”. García ha tachado de “ley franquista” el intento del Gobierno por desautorizar esta huelga y ha añadido que se trata de “un atentado directo al derecho fundamental que contempla esta huelga”.

Sobre cómo se desarrollará la jornada de este lunes ha dicho: “No sé que pasará, los servicios mínimos se han cumplido escrupulosamente”. Pero una cosa está clara, a su entender la Guardia Civil no ha llegado al aeropuerto para sustituir a los trabajadores en huelga porque eso, señala, es ilegal.

No se puede tener un salario de 900 euros al mes. Así de contundente se ha mostrado García como muestra de apoyo a los trabajadores que han decidido ir a la huelga. Ha mostrado de nuevo su indignación por el mensaje que se ha enviado desde las autoridades en el que se habla de problemas de seguridad aeroportuaria “que no han existido jamás. No hay que confundir la seguridad de los pasajeros con la fluidez de las colas”.

Y De la Serna se aseguró de garantizar esa fluidez, enviando a más efectivos de la Guardia Civil para que volviesen a los puestos de donde un día fueron desplazados, pero también para que velasen por que no se alterase el orden público. Una tarea para la que, quizá en un cierto ataque de celos y/o territorialidad, también se postulaban los Mossos d’Esquadra, que no tienen competencias en los controles de acceso pero sí en la zona pública. “Estamos y estaremos en el aeropuerto de El Prat para garantizar tu seguridad en la zona pública de las terminales. Si nos necesitas, búscanos y te ayudaremos”, tuiteaba el cuerpo catalán el pasado viernes, en pleno chaparrón.

 

 

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