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Vista general del Puerto de Barcelona, con las terminales de ferris, en primer plano, y la de cruceros, a la izquierda / CG

El gasto crucerista en Barcelona crece un 47% en dos años

Un estudio de la patronal de las navieras CLIA consigna que la facturación del sector de los cruceros totaliza 1.083 millones al año, un 20% más que en 2014

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El gasto directo de los cruceristas en Barcelona ha aumentado un 47% en dos años, de 315,8 millones en 2014 a 465 millones en 2016. Un estudio de la patronal de cruceros Cruise Lines International Association (CLIA) concluye que la actividad factura un total de 1.083 millones de euros cada ejercicio, con una aportación al producto interior bruto (PIB) catalán de 562 millones, un 20% más.

La investigación, dirigida por Jordi Suriñach, catedrático de Economía Aplicada por la Universidad de Barcelona (UB), sostiene que el gasto total directo de esta actividad turística es de 619 millones, que se reparten entre el dispendio citado de los pasajeros, 465 millones;  el de las navieras, con 147 millones y el de las tripulaciones, que totalizó seis milones de euros en 2016.

Con lo que respecta al gasto indirecto e inducido, el trabajo del también director del laboratorio de transferencia de conocimiento AQR-Lab sugiere que el impacto económico de esta industria es de 464 millones de euros. Se reparte en 244 millones en aportación al PIB, 108 millones en rentas del trabajo y los salarios de los 3.479 empleos indirectos.

Cada escala deja un millón de euros

Según la cata económica encargada por la organización empresarial, presentada hoy, martes 23 de enero, en Barcelona, cada escala de un crucero en un puerto catalán deja 1,4 millones de facturación, aporta 700.000 euros a la riqueza autonómica y crea 12 puestos de trabajo.

Las cifras son similares en la Ciudad Condal. Cada vez que un buque de recreo atraca en el Puerto de Barcelona se inyecta un millón de euros a la ciudad, se aporta medio millón de euros al PIB local y se crean nueve empleos.

En total, CLIA calcula que los cruceros restan un 1% del paro a la capital catalana, generando un volumen de 9.056 personas ocupadas entre empleos directos e indirectos.

Crecimiento

La investigación encargada a la UB señala que la facturación por pasajero de crucero en Barcelona ha pasado de 433 euros en 2014 a 518 euros en 2016, un incremento del 20%. El encargo de CLIA recalca además que los turistas que visitan la capital en buques de recreo son el 8% del total, aunque copan el 20% del gasto agregado y el 24% de las pernoctaciones en hoteles.

A ello se le suma la tendencia del Puerto de Barcelona, cuya actividad como puerto base ha repuntado un 28% en dos ejercicios. Los viajeros de buques que salen y llegan a la Ciudad Condal son, precisamente, los que más gastan: se dejan 230 euros en el destino, donde pernoctan una media de 2,8 noches.

Este segmento supone sólo el 27% del total de cruceristas. Un 48% de los visitantes que contratan una naviera para viajar a la segunda mayor ciudad española se pasean por Barcelona una media de 4,3 horas sin pernoctar, gastando 57 euros al día. Los que embarcan o desembarcan sin visita a la ciudad dejan apenas 25 euros cada uno.

Saturación

Precisamente, el debate sobre el impacto y la congestión que genera el sector ha sido uno de los temas abordados en el evento de hoy. "Los cruceros apenas aportan el 8% de visitantes al destino, con lo que la contribución a esta saturación que se pueda producir en momentos puntuales es muy pequeña", ha defendido Alfredo Serrano, director de CLIA España.

Según Serrano, el pasajero de un buque de recreo es de "un perfil alto, bastante respetuoso con la ciudad, gasta más que la media y se sabe cuando llegará, ya que las escalas se programan a años vista".

En cualquier caso, el directivo se ha mostrado dispuesto a "colaborar con las administraciones en cualquier iniciativa que remedie los momentos puntuales de saturación turística".

En este sentido, cabe destacar que el estudio presentado por CLIA admite que el 57% del gasto turístico de los cruceros se produce en Ciutat Vella y Eixample, los dos distritos de Barcelona más afectados por los tapones de turistas en verano.