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Placas fotovoltaicas en un tejado / CG

La energía fotovoltaica entra en 2017 en las subastas que marcan los precios

El Sol se reivindica como una alternativa limpia y que podrá abaratar el gasto energético de los españoles este año

5 min

El sector fotovoltaico participará por primera vez en la historia en una subasta energética en España. Ello puede derivar en el abaratamiento del gasto energético en 2017. Será la primera puja tecnológicamente neutral, donde pueden concurrir todas las renovables, y será también la mayor jamás celebrada, con 3.000 megavatios (MW) en juego.

“La energía fotovoltaica no solo es una tecnología limpia, también es barata. Antes necesitaba subvenciones, ahora puede repercutir en bajada de precio para los consumidores”, ha analizado el director general de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), José Donoso, en una entrevista con Crónica Global.

¿Por qué ahora?

La pregunta es por qué ahora, por primera vez en la historia, el Gobierno de España va a dejar espacio a la energía solar. La principal razón es Bruselas. Una directiva de la Comisión Europea requiere a los países miembros que el 20% de sus necesidades energéticas se vean cubiertas por renovables en 2020.

En los últimos meses, el Gobierno de Mariano Rajoy se ha esforzado para alcanzar la cuota impuesta. Antes de que finalizara el año, el Ministerio de Industria ya adjudicó 750 MW a renovables (500 MW de energía eólica y otros 200 MW de biomasa).

Como resultado, la penetración de energía verde sobre el consumo total es del 16% en España. A este ritmo, la previsión es que la implantación alcance entre el 18,5% y 19% en 2020. Es decir, aún con la celebración de esta megasubasta, España probablemente incumplirá la directiva europea por haber dejado los deberes para última hora.

España a contracorriente

Durante mucho tiempo, se impuso como medidor de la rentabilidad de la energía fotovoltaica el concepto “paridad de red”. Esta condición se da cuando un usuario que posee placas solares produce energía a un coste inferior al precio de compra de la electricidad solar en la red general. Pero este indicador tiene dos problemas por los cuales deja de ser relevante en UNEF.

Por un lado, se refiere solo al autoconsumo y no a la rentabilidad de la fotovoltaica respecto a las no renovables. Por otro lado, la paridad de red quedó lastrada con el impuesto al Sol introducido por el Gobierno del PP en octubre de 2015, que grava a los propietarios de instalaciones fotovoltaicas. Donoso lo define como “cargas y peajes que anulan los beneficios” de los que adquirieron un panel solar.

“Va en contra del fomento de energías limpias que sucede en el resto del mundo, en contra de la lucha del cambio climático, en contra de la lógica del sentido común y del derecho de los ciudadanos”, critica el director de UNEF.

El espejo de otros países

En cambio, Donoso reivindica que “las grandes instalaciones fotovoltaicas son muy competitivas” en un país con tantas horas de sol como España. El ejemplo son países árabes y de Latinoamérica, en particular Chile y México, donde renovables y no renovables concurren en las subastas comunes, y las energías limpias ganaron a las tradicionales con precios más baratos.

Para comparar la rentabilidad de las tecnologías generadoras de energía, se utiliza el concepto de "coste armonizado" (LCOE por sus siglas en inglés), en el que se incluyen factores como la inversión inicial, la vida útil de la instalación, los costes financieros, de operación y mantenimiento, y la energía global producida en un año.

Según la agencia internacional de renovables Irena, el LCOE de la fotovoltaica en 2015 estaba en unos 122 euros por megavatio hora y será el que más reducirá su coste en los próximos años, hasta un 59% en 2025 y lo situará en 60 dólares.

Las miras están ahora puestas en la subasta que el Ministerio de Industria ha anunciado para el primer trimestre de 2017. Hasta el 20 de enero, todos aquellos interesados en concurrir deberán presentar sus alegaciones a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).