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El presidente de Europastry, Jordi Gallés / EP

Europastry se deja el 85% de los beneficios en la crisis del Covid

La compañía de la familia Gallés se queda en los 4,7 millones de ganancia y pierde del 19% de la facturación por la pandemia

3 min

Europastry se ha dejado el 85% de los beneficios de la compañía en la crisis del Covid-19. La limitación de la actividad en bares y resataurantes, un segmento donde tienen una penetración destacada, es uno de los principales impactos negativos en la cuenta de resultados de la empresa de la familia Gallés

Las ganancias se han quedado en los 4,7 millones de euros, cifra que contrasta con los 38,5 millones alcanzados en 2019. El grupo consiguió un récord de ingresos ese año, pero la crisis económica unida a la epidemiológica ha lastrado la caja de 2020. La facturación se ha quedado en los 687 millones de euros, un 19% menos.

El resultado de explotación cae el 75%

El resultado de explotación cayó otro 75%, hasta los 20,1 millones, mientras que el beneficio bruto ajustado (ebitda ajustado) fue de 90 millones. Es decir, el 36% menos. La internacionalización pierde fuelle y el mercado ibérico supone el 57% de las ventas de la empresa que opera las marcas Europastry, Fripan o Firda, entre otras. La deuda financiera del grupo ascendía a finales del año pasado a 516 millones de euros.

“Las ventas del grupo, principalmente las del canal Horeca, se han visto afectadas por las restricciones en la restauración y en la movilidad en la gran mayoría de países en los que operamos, especialmente durante los meses de marzo a mayo”, ha señalado en la memoria de 2020 Gallés Office. Esta mercantil es la sociedad de inversión de la familia Gallés, los fundadores de la compañía, y controla el 73,27% del accionariado. El resto está en manos del fondo de capital riesgo MCH con el 20,73%. El presidente, Jordi Gallés, y el primer ejecutivo, Jordi Morral, disponen cada uno de una participación individual del 3%.

ERTE a 412 personas

El grupo cerró 2020 con 3.719 empleados, casi el 5% menos que el año anterior. La empresa aplicó un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) en España por fuerza mayor, se amparó en la primera declaración del estado de alarma. Afectó a 412 trabajadores y fue la primera medida laboral que se aplicó en el grupo para atajar la pérdida de facturación. 

Presentó un segundo ERTE en junio por causas económicas y productivas ante la “caída muy significativa de las ventas” que afectó en un primer momento a 903 personas. Ambas medidas de despidos temporales acabaron a principios del verano.