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Servicio de 'motosharing' de Acciona / EUROPA PRESS

Las empresas de 'motosharing' reclaman más licencias en Barcelona

El ayuntamiento solo tiene previsto entregar 3.000 nuevos permisos antes de 2021 pese a la demanda creciente de movilidad compartida

6 min

La movilidad urbana no será igual tras la pandemia del coronavirus. Al menos eso es lo que indican los datos. Según la Dirección General de Tráfico (DGT), los usuarios prefieren cada vez más evitar el transporte público y apostar por opciones individualizadas como el coche o la moto. Este cambio de hábitos obedece al temor a los medios de transporte colectivo, pero topa contra las limitaciones de muchos particulares para adquirir un vehículo privado.

Esta situación abre una ventana de oportunidad para las empresas de préstamo de vehículos, que durante los últimos años se han instalado en las principales ciudades españoles. En Barcelona, el consistorio repartió en junio 6.958 licencias de motosharing entre 12 compañías de forma alícuota, es decir, concediendo los mismos permisos a todos ellos. Pero la experiencia de la crisis sanitaria obliga a replantear si esta cantidad resulta suficiente para satisfacer la creciente demanda por parte de la ciudadanía.

Asfixia por la falta de licencias

El gobierno local optó por atomizar el servicio para permitir la entrada de startups en la entrega de licencias. Algunas firmas con experiencia en el sector, como eCooltra, denunciaron que esto complicaba la gestión a muchos operadores ya que no sale rentable mantener flotas reducidas en la calle. Oriol Marimón, CEO de eCooltra, sigue respaldando esta tesis: "Tener menos motos no hace inviable este negocio, pero sí nos lo pone más difícil".

De hecho, una de las compañías que entraron en el reparto de autorizaciones, Scoot, renunció a sus licencias ante las trabas del ayuntamiento. La principal, el pago de un tributo anual de 71,50 euros por motocicleta desplegada en la calle. Este peaje fue recurrido ante la justicia por Smart Mobility, la asociación que agrupa a las principales marcas del motosharing. La patronal argumentó que la medida solo tenía un "afán recaudatorio" y era injusto ya que los vehículos no siempre estaban estacionados en la vía pública.

Imagen de una moto eléctrica y una bicicleta Scoot frente a un crucero en Barcelona / CG

 

 

Imagen de una moto eléctrica y una bicicleta Scoot frente a un crucero en Barcelona / CG

Optimismo empresarial

Para el ejecutivo, eCooltra necesitaría "1.200 motos para garantizar una buena calidad del servicio" --actualmente, cuenta con 632--. Aunque Marimón no cifra el número total de licencias con que debería contar la metrópolis, señala que "la demanda de uso desde 2016 no ha dejado de crecer".

Este aumento responde tanto al cambio de mentalidad previo al Covid-19, como al revulsivo que la pandemia ha provocado en favor de la micromovilidad. "Nuestro sector está viviendo un momento optimista", remata Marimón.

Cambio de tendencia

Otras empresas consultadas por Crónica Global comparten los buenos augurios de eCooltra. Un portavoz de Acciona Motosharing explica que esta modalidad "responde a las necesidades de movilidad sostenible de nuestras ciudades por su contribución a la descongestión y su aporte a la reducción de emisiones contaminantes".

Desde Movo (propiedad de Cabify) añaden que "es un medio seguro para desplazarse de forma individual" que permita al conductor olvidarse tanto "de los problemas de apartamento como de la cuota del seguro, mantenimiento, taller... de todo lo que implica mantener un vehículo propio". Fuentes de Seat MÓ, la oferta de motosharing de la automovilística, llaman a aprovechar "este cambio de tendencia que ha traído la pandemia y que empieza a extenderse entre los ciudadanos".

Barcelona promete 3.000 licencias más

Ninguna de estas compañía se moja sobre la cantidad de motos en alquiler que deberían circular por Barcelona, aunque concuerdan en el interés creciente del público. "Si hubiese opción de ampliar este número, estudiaríamos la oportunidad", se limitan a señalar en Movo. Por su parte, fuentes de la concejalía de movilidad dirigida por Rosa Alarcón (PSC) recuerdan que el consistorio se ha comprometido a alcanzar las 10.000 licencias este mismo año y que, excepto en el caso de Scoot, el resto de operadores han aceptado las condiciones de la licitación desplegando su flota en la urbe.

Sin embargo, la capital catalana ya ha perdido el tren tecnológico del carsharing. Esta alternativa no ha fructificado en la Ciudad Condal por la actitud contraria del consistorio, con lo que la mayoría de compañías que prestan este servicio se mudaron a Madrid, donde el ambiente institucional se ha mostrado más receptivo. Los empresarios del motosharing esperan que el ayuntamiento cumpla con su palabra y flexibilice la situación antes de que termine 2021.