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Cristina Garmendia, Francesc Marc Álvaro y Antón Costas, en el debate de Foment /CG

Costas y Garmendia ven en los fondos europeos “una revolución” para España

España debe dar el salto a una “economía-laboratorio” con una mayor inversión en I+D, señalan los expertos en un debate en Foment

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España tendrá una gran oportunidad en los próximos tres años, cuando vaya recibiendo los fondos europeos Next Generation. Puede constituir una transformación enorme, una “revolución”, a juicio de Cristina Garmendia y Antón Costas, que han reclamado cambios en la mentalidad de los gobernantes y de los ciudadanos, para que se asocie de una forma permanente la apuesta por la ciencia y la inversión en I+D con el crecimiento. Se trata de pasar, según el economista y nuevo presidente del Consejo Económico y Social, Antón Costas, de la “economía-taller a la economía laboratorio".

Garmendia, presidenta de la Fundación Cotec y ex ministra de Ciencia e Innovación del Gobierno español, ha considerado, junto a Costas en un debate en Foment organizado por la Sociedad Barcelonesa de Estudios Económicos y sociales, que el presupuesto en Ciencia ha ya crecido “de forma notable, tanto cuantitativa como cualitativamente”. Se trata de una partida de 1.200 millones, incorporada en el ministerio de Ciencia, que resulta un 60% mayor que en 2020.

Colaboración público-privada

El salto lo permite el plan europeo, con los fondos Next Generation, y España recibirá partidas importantes a lo largo de los próximos tres años. El reto es “aprovechar esas cuantías para que, de forma definitiva, se apueste por la innovación a partir de ahora”, según Garmendia.

Pero, ¿cómo? El presidente del Consejo de Patrocinadores de la Sociedad Barcelonesa de Estudios Económicos y Sociales, Ángel Simón –presidente del Grupo Agbar—ha incidido en la colaboración público-privada, en una mayor conexión de los dos mundos para construir proyectos conjuntos. Un mensaje que ha retomado Garmendia al señalar que, de hecho, “es el único posible” para que, no sólo España, sino toda Europa pueda competir con Asia, “que lleva la delantera de una forma clara” y con Estados Unidos.

España y la "economía-taller"

El debate, en Foment, moderado por el periodista Francesc Marc Álvaro, ha derivado en las fórmulas para lograr la agilidad necesaria en esa transformación. Según Antón Costas España está en una “transición” hacia la economía-laboratorio, una expresión según la cual la economía debe asumir una mayor incorpotación de talento y de investigación. Ese fue el modo, según Costas, que utilizaron países como Francia o Alemania para competir con el Reino Unido a lo largo de todo el siglo XIX y principios del XX, que había logrado la primera posición con una “economía-taller”. En todo caso, Costas ha considerado que a España “no le ha ido del todo mal” con una economía-taller que ahora sí que se ve en la obligación de transformarse.

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El economista Antón Costas, en el debate de Foment / CG

Muchas de las cuestiones pendientes, sin embargo, no dependerán tanto del capital o del cambio de mentalidad para que el sector público y también el privado inviertan con determinación en I+D, como de la administración. Garmendia ha sido contundente en la defensa de una “contratación laboral más flexible”, que deje atrás el corsé del funcionariado. “En estos momentos no tiene sentido que no se pueda contratar talento, de forma temporal, permanente, pero con flexibilidad, porque es la única forma que tendremos para competir”, ha señalado.

España se la jugará en muchos ámbitos en los próximos años. Costas ha insistido en que la legislación que está impulsando el Gobierno español se ha calificado como de “revolución”, y que supone una gran esperanza. Y ha constatado que las partidas que lleguen de Europa se someterán a escrutinio, en varias fases, y a partir de que se vayan cumpliendo los objetivos marcados en cada plan. Por ello, es el momento para dar un salto en esa dirección hacia la “economía-laboratorio”, que viene, en cualquier caso, “obligada por las circunstancias”, porque, a juicio de Garmendia y Costas, las “reformas nunca se pueden hacer en frío”, es decir, sin motivaciones importantes para llevarlas a cabo.