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Imagen de una de las instalaciones de apuestas y juego Sportium, líder del sector

Los españoles se gastaron 2.300 millones de euros en apuestas en 2018, un 37% más

Las grandes empresas se han asentado en España mientras que otras más pequeñas, que tienen sus sedes en países con beneficios fiscales, arrasan y crean repulsa social

10.09.2019 00:00 h.
7 min

Las apuestas se han asentado definitivamente en España, especialmente las deportivas, que suponen la mayor parte, un 98% del total, y generan un volumen de negocio que ronda actualmente los 8.000 millones de euros al año. En otros países esta oferta está consolidada desde hace décadas, sobre todo en el Reino Unido, donde existe una firme tradición de apostar en montones de ámbitos. A nuestro país las apuestas llegaron con fuerza hace cinco años, y desde entonces no han dejado de crecer. Algunas exageradamente, aunque este crecimiento no siempre se traduce en beneficios constantes y sonantes.

Son cinco grandes empresas las que copan el mercado español, con una facturación superior en su conjunto a los 2.300 millones de euros el pasado año, según los datos que maneja la Dirección General de Ordenación de Juego. Los españoles se dejaron en 2018 nada menos que 2.137 millones de euros en apostar, un 37% más que en 2017.

Sportium, a la cabeza

Los cinco grandes de las apuestas en España tienen nombre, como Sportium, y también apellido, en este caso el de Cirsa, la multinacional española que posee el 100% del líder del sector. Codere, Retabet, Luchia y Kirolnet completan ese top 5, en ese orden, por volumen de facturación. Sportium líderó la clasificación otra vez en 2018, con una facturación superior a los 626 millones de euros, un 14% más que el año anterior. Un crecimiento mucho menor que el del segundo del ránking, Codere, que se asienta en el mercado con 518 millones facturados y un dato excepcional de crecimiento del 168% respecto al año anterior. Tras estas empresas si sitúan Retabet, una entidad vasca que facturó 424 millones de euros el pasabo año, Luckia (564 millones), y la también vasca Kirolbet (232 millones).

Aunque esta bonanza de facturación no se traduce literalmente en unos beneficios espectaculares. De hecho, los beneficios netos de estas cinco grandes empresas se quedaron en 2018 en su conjunto en 14,7 millones de euros, un 15% menos que en 2017. Codere incluso cerró en negativo por segundo año consecutivo, perdiendo 3,8 millones, al igual que Luckia, a quien le fue bien en 2017 pero no en 2018, dejándose 3,2 millones. Retabet, por su parte, obtuvo un beneficio de 9,8 millones.

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Un local de Codere, uno de los colosos del sector pese a llevar dos años sin beneficios netos / Codere

A pie de calle

Otras casas de apuestas más pequeñas sin sede en España suelen radicarse en lugares como Malta porque obtienen suculentas ventajas fiscales. Empresas como Bwin, Betway o Bet 365 han encontrado en España un filón y apuestan, valga la redundancia, por abrir locales a pie de calle en los barrios de las principales ciudades, lo que ha propiciado ya una oposición frontal por buena parte de la sociedad, que no quiere ese tipo de negocios cerca de los colegios o centros de ocio, o simplemente denuncia la proliferación, casi siempre hasta ahora incontrolada, de comercios de este tipo.

Estos locales atraen poderosamente al público joven, que ha incrementado su presencia en 2018 más de un 30% con respecto al año anterior. Las empresas que los regentan utilizan una publicidad muy agresiva y rostros muy populares para atraer público y son multitud los grandes equipos de fútbol, por ejemplo, que en todo el mundo lucen el logo de estos negocios que encontramos ya por doquier y para los que no existe una legislación específica a nivel nacional. Son los ayuntamientos quienes más se han preocupado, en mayor o menor medida, de regular su actividad y sus condiciones de establecimiento. La distancia mínima entre un local y otro es una cuestión que crea discrepancias: algunos consistorios consideran que debe ser de 50 metros, otros de 100... Lo cierto es que los locales siguen proliferando y buscan artimañas para seguir con su actividad en todos los casos.

Locales donde nunca es de día

Regular la proliferación de locales y atajar su publicidad agresiva es algo que reclaman diferentes colectivos sociales, que lo consideran prioritario para evitar que las casas de apuestas sean un reclamo, sobre todo para los más jóvenes o las personas mayores.

A este mundo de las apuestas le han surgido también muchos detractores, que ven cuando menos poco ético que un chaval de 18 años pueda pasarse horas y horas en esas instalaciones de apuestas que se plantean como un juego, y que están acondicionados para no ver la luz del sol y que así se pierda la noción del tiempo. En un local de apuestas, lo mismo da que sean las doce de la noche que las tres de la tarde. Nada cambia. Las instalaciones no tienen ventanas y la luz es tenue. Es un ambiente propicio para atraer al público, que además puede presenciar eventos deportivos en las pantallas del local y consumir cualquier tipo de bebidas, al menos en la mayor parte de locales a pie de calle.

Registro de prohibidos

Las casas de apuestas repartidas por los barrios de las ciudades están dejando, por otra parte, un reguero de víctimas, de personas que ya en mayor o menor medida presentan una clara adicción a apostar. Algunos de ellos se han inscrito ya voluntariamente en el denominado registro de prohibidos, que veta su entrada a estos locales.

Madrid ha pasado de registrar 4.227 adictos en 2013 en el citado registro a 17.735 en 2017, según confirmaba el anterior gobierno regional, que inició una regulación de este sector para alejar las casas de apuestas de los centros educativos y tratar de frenar su proliferación sin control.

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