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Imagen de modelos de trenes de alta velocidad de Siemens, cuya fusión con Alstom está en riesgo / SIEMENS

La fusión de Alstom y Siemens se estrella contra el regulador de competencia

La operación depende de un programa de desinversiones que ambas compañías han presentado que les aleja de su intención inicial de crear un gigante ferroviario

20.12.2018 00:00 h.
5 min

Siemens Movilidad y Alstom anunciaron el pasado febrero su intención de unirse para crear el gigante ferroviario europeo. Una compañía que debía disponer del tamaño suficiente para hacer frente a la irrupción de nuevos competidores chinos en el tablero mundial cuya dimensión les dejaba prácticamente fuera de juego. Pero sus pretensiones se han estrellado contra el regulador de la competencia europeo.

La comisaria del ámbito, Margarethe Vestager, ha reconocido esta semana que existe “preocupación” por el impacto que tendrá en la alta velocidad europea la integración de ambas compañías y ha recordado que se les ha reclamado dejar ciertos negocios en soluciones de señalización y en la cartera de licitaciones. Las autoridades comunitarias defienden que podría llevar a la subida de precios en el sector por la “reducida presión competitiva”.

Programa de desinversión

Para atajar dudas, Bruselas ha iniciado un proceso de valoración del mercado tras recibir por parte de las multinacionales alemana y francesa el programa de desinversión. El problema es que la lista de ajustes de actividad no va exactamente en el mismo sentido que las demandas de los reguladores, tal y como indican fuentes conocedoras de su contenido. Por lo que podrían acabar rechazadas.

El presidente de Siemens, Joe Kaeser (i), y el responsable de Alstom, Henri Poupart-Lafarge (d), en el anuncio de fusión de septiembre de 2017 / SIEMENS

El presidente de Siemens, Joe Kaeser (i), y el responsable de Alstom, Henri Poupart-Lafarge (d), en el anuncio de fusión de septiembre de 2017 / SIEMENS

En este escenario, lo más probable es que se aparcara la integración que se prepara desde hace un año. Los implicados ya han dejado claro que no están dispuestos a pasar por un proceso complejo y que en algunos puntos será traumático, ya que se deben adecuar ritmos y dinámicas de trabajo de 45.000 empleados, si el resultado final es una compañía que tampoco puede competir en el mercado internacional.

Competidores a los que alcanzar

Las cúpulas de Alstom y Siemens Movilidad lamentan que los ajustes que se apuntan desde Bruselas se llevan por delante el principal objetivo de la fusión de ambos gigantes. Consideran que desprenderse de ciertas patentes y licitaciones mina sus posibilidades reales de constituir un gigante con la suficiente fuerza como para hacer sombra a grupos como el fabricante chino CRCC, la canadiense Bombardier o la rusa Transmasholding. Aunque estas dos últimas están a mucha distancia de los asiáticos, los verdaderos reyes del sector.

Los mismos interlocutores lamentan que la valoración de Bruselas se hace de forma exclusiva bajo la óptica europea. Reconocen que sí que se disminuye la competencia en los 28 pero sin llegar al monopolio. Además, señalan que podrían existir otras vías para reequilibrar el mercado si se tiene en cuenta que el reto de la firma resultante de la integración es el de crecer de forma internacional. Su facturación agregada alcanzaría los 15.300 millones de euros.

Rechazo de los sindicatos franceses

El conflicto con los responsables de la competencia se suma al rechazo de la operación entre los sindicatos franceses. Siemens y Alstom han conseguido el apoyo de los respectivos comités de empresa europeos a la integración, ya que les han ofrecido ciertas garantías. Pero a nadie pasa por alto que una integración implica eliminar duplicidades, y aquí es donde los representantes de los trabajadores galos han mostrado sus discrepancias.

Cabe tener en cuenta que Alstom es una de las grandes multinacionales del país, con el 20% de su capital aún en manos del Estado. Si el plan inicial llega a buen puerto, el actual máximo ejecutivo de la firma gala, Henri Poupart-Lafarge, seguiría como director del grupo resultante. Cotizará en la bolsa de París y mantendrá la sede central en esta región. Pero Siemens se quedará como mínimo el 50% de las acciones y el sector público saldrá de la compañía. Un cambio que para muchos implica dar la puntilla a la industria del país vecino tal y como se la conoce hasta la fecha.

El resultado final de la operación está en manos de los responsables de competencia. Se espera que las conclusiones de la aprobación de la fusión, el merger approval, llegarán durante la primera mitad de 2019.

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