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Una mujer 'vapea' un cigarrillo electrónico ante una de las sedes de Pfizer / CG

¿Motivó el acuerdo millonario del Gobierno con Pfizer la campaña antivapeo?

La cruzada del Ejecutivo contra los cigarrillos electrónicos coincide con el pacto con la farmacéutica para financiar un producto antitabaco que colisiona con los vapeadores

09.11.2019 00:00 h.
5 min

Las empresas que comercializan cigarrillos electrónicos o vapeadores están desconcertadas ante la cruzada del Gobierno contra este tipo de dispositivos para dejar de fumar mientras tiende la mano a un gigante farmacéutico, como Pfizer, al que aporta 30 millones para subvencionar un medicamento para abandonar el tabaco.

La industria de los cigarrillos electrónicos y vapeadores --que mueve más de 90 millones de euros anuales en España-- sospecha que ambas actuaciones están relacionadas. Es más, está convencida de que el acuerdo con la farmacéutica ha motivado la agresiva campaña antivapeo del Ejecutivo.

Campaña engañosa

El Ministerio de Sanidad lanzó una campaña en septiembre con el eslogan "el tabaco ata y te mata en todas sus formas". Con ella, daba a entender que los cigarrillos electrónicos son igual de perjudiciales que el tabaco, cuando los primeros pueden llevar o no nicotina pero nunca contienen tabaco.

De hecho, el propio departamento encabezado por María Luisa Carcedo reconoció tras una denuncia efectuada por una de las compañías del sector de los cigarrillos electrónicos, MyBlu Spain, que el mensaje de la campaña no era cierto, ya que “vapear no es fumar”, pero que lo vendieron así "por necesidades propias del lenguaje". Sin embargo, Sanidad se negó a retirar la campaña sin dar más explicaciones.

El acuerdo con Pfizer como catalizador

Un elemento podría explicar la incomprensible posición del Gobierno --al menos, así lo cree la industria de los cigarrillos electrónicos--. Y es el hecho de que el Ejecutivo de Pedro Sánchez haya firmado un acuerdo millonario con Pfizer para financiar la vareniclina, comercialmente conocida como Champix. Una medida que entrará en vigor el próximo 1 de enero.

Tanto el Champix como los cigarrillos electrónicos y los vapeadores sirven para ayudar a dejar de fumar, por lo que ambos entran en colisión. Y la industria de este tipo de dispositivos antitabaco sospecha que el acuerdo con Pfizer motivó la campaña antivapeo del Gobierno.

Informes que avalan los vapeadores

Numerosos estudios han puesto de manifiesto que los vapeadores ayudan a dejar de fumar. Una de ellas ha sido una macroinvestigación que ha revisado más de 800 estudios científicos realizada por la Academia Nacional de Ciencias, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos y que ha analizado los efectos de los cigarrillos electrónicos en la salud de los usuarios de estos dispositivos.

Según este informe, los vapeadores pueden ayudar a los adultos a dejar de fumar y son prácticamente inocuos para la salud, al contrario que el tabaco convencional, que mata a más de 8 millones de personas al año. "Los cigarrillos electrónicos no pueden clasificarse simplemente como beneficiosos o perjudiciales", explica David Eaton, presidente del comité que redactó el informe y decano y vicerrector de la Escuela de Graduados de la Universidad de Washington (Seattle, EEUU). "Cuando los fumadores adultos los usan para dejar de fumar, ofrecen la oportunidad de reducir las enfermedades relacionadas con el tabaquismo", añade.

Una subvención desproporcionada

Por otra parte, cabe destacar que la subvención del Gobierno a Pfizer asciende a 30 millones de euros, una cantidad sustancialmente superior a lo que el gigante farmacéutico se embolsó con Champix en 2018: 18 millones.

De esta forma, y teniendo en cuenta que los ciudadanos aportan una media de un 40% del precio del medicamento prescrito por la Seguridad Social, el acuerdo implicará unas ventas por un importe total de 50 millones de euros --de los que 30 correrán a cargo de los impuestos--.

Genérico en un año

Además, el hecho de que en 2021 el medicamento financiado con dinero público pasará a ser genérico en toda Europa genera aún más sombras de sospecha sobre el acuerdo.

Una operación que permitirá a Pfizer embolsarse una cifra considerable antes de convertir uno de sus productos más vendidos en marca blanca.