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Francesc Rubiralta Rubió, presidente del grupo Celsa / CG

Los acreedores de Celsa proponen de nuevo entrar en el capital

Los fondos tenedores de la deuda ofrecen aportar ellos los 50 millones de euros que están dispuestos a poner los Rubiralta y hacerse con el 75% de la empresa

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Nuevo capítulo en torno al rescate público de Celsa. Los acreedores del grupo siderúrgico han hecho llegar a la dirección de la compañía una última propuesta que retoma la idea de entrar en el capital del grupo a cambio de una quita adicional de la deuda y, también, de liberar a la familia Rubiralta, propietarios de la empresa, de realizar aportación dineraria alguna para desbloquear el rescate. 

De acuerdo con los términos generales de la oferta, los tenedores del 90% de la deuda Jumbo y convertible de la compañía, en su mayoría fondos de inversión, se comprometen a aportar la cifra de 50 millones de euros que los Rubiralta incluyen en su propio planteamiento, con el fin de dotar de una mayor posición de liquidez al grupo industrial.

Hasta un 75% del capital

Esta cantidad vendría a sumarse a los 580 millones de euros de quita que se incluyen en la pasada oferta de los acreedores y que, en este caso, se mantendría. De esta forma, los fondos consideran que su aportación total al proceso de sumaría 630 millones de euros (cabe recordar que el esquema diseñado por la SEPI ya incorpora de base una quita inicial de 1.200 millones, cerca del 50% del montante total).

A cambio de todo esto, los fondos exigen tomar el control de la mayoría del capital, en concreto el 75%, que dejaría al actual socio con el 25% restante, en posición netamente minoritaria. 

Remisión al fondo de la SEPI

Eso sí, los hadsta ahora dueños únicos de Celsa no tendrían que poner dinero de su bolsillo. Y, además, también se eliminaría la condición de destinar a los acreedores los primeros 550 millones de euros que exceso de valor, es decir, de aquella cantidad que generara la empresa con su actividad una vez cumplidas sus obligaciones de pago con el fondo de la SEPI. 

Esta oferta ha llegado hasta la mesa de los Rubiralta este viernes, precisamente el día en que el consejo del fondo de ayuda a empresas estratégicas del organismo público dependiente del Ministerio de Hacienda ha aprobado la ayuda de 550 millones de euros a la siderúrgica que la SEPI validó de forma provisional hace algunas semanas. 

Línea roja

Los acreedores, que cuentan con el asesoramiento conjunto de la firma especializada Hoolihan Lockey, también han remitido esta última oferta al fondo de la SEPI, de modo que ésta también ha podido ser analizada por este organismo, según apuntan a Crónica Global fuentes conocedoras de la situación. 

El planteamiento que los tenedores de deuda trasladaron a la dirección de Celsa en los pasados días, las entidades renunciaban a entrar en el capital del grupo, un extremo que siempre ha sido considerado por parte de los Rubiralta como una línea roja, que no atravesarán bajo ningún concepto.