La aerolínea taiwanesa Starlux ha cumplido y ha formalizado la constitución de su sucursal en España para gestionar y articular un vuelo directo entre esta pequeña isla en disputa geopolítica y Barcelona.
La filial de la aerolínea taiwanesa está domiciliada en la Vía Augusta 252 de Barcelona, en el prestigioso barrio de las Tres Torres. Comparte edificio, de hecho, con la promotora Renta Corporación, presidida por Luis Hernández de Cabanyes.
Como representante figura Chang Kuo Wei, presidente de Starlux Airlines, lo que indica que la compañía ha optado por que sea su máximo responsable quien encabece formalmente, al menos en esta fase inicial, el desembarco societario en España.
Está previsto que a partir de 2027 Barcelona opere un vuelo directo con Taipéi, operado por Starlux. Así lo explicó el president de la Generalitat, Salvador Illa, en la reunión anual del Cercle d'Economia el pasado 1 de junio.
Expansión por Europa
Días antes, el propio Chang Kuo Wei había avanzado entre los accionistas de la aerolínea que Barcelona y Zúrich figuran entre los próximos destinos europeos de la compañía, para los que ya ha solicitado los permisos correspondientes.
Starlux, desconocida aerolínea en Europa, es la más pequeña de las tres aerolíneas taiwanesas de largo radio que operan en el país. Las otras dos son el gigante China Airlines y EVA Air.
Un avión de la aerolínea Starlux
Este verano, la empresa operará sus primeros vuelos en el Viejo Continente con la ruta Taipéi-Praga, que ha arrancado este 1 de agosto. El segundo paso serán las ya mencionadas Barcelona y Zúrich, y la previsión es sumar en los próximos meses a Sídney, Auckland, Chicago y Washington como nuevos destinos.
Cuando los primeros aviones partan de El Prat hacia la otrora conocida como isla Hermosa (así la bautizaron los mercantes y conquistadores españoles en el ultramar indopacífico), será la primera ruta aérea regular entre España y este pequeño territorio insular. Ahora, es necesaria al menos una escala, habitualmente en Oriente Medio o en Hong Kong, Shanghái o Shenzhen, para alcanzar el destino.
¿Qué ocurre en Taiwán?
Para muchos desconocida, Taiwán es una isla del Pacífico gobernada desde 1949 por la República de China (ROC), un régimen distinto al de la República Popular China (RPC) que gobierna el continente.
El origen de la división se remonta a la guerra civil del país, cuando el Partido Comunista de Mao Zedong venció en 1949 y los vencidos, el gobierno nacionalista derrotado, se replegaron en Taiwán para mantener ahí su propia administración, constitución y fuerzas armadas, separadas por completo de Pekín.
Desde entonces, Taiwán funciona de facto como un estado soberano, con un gobierno propio, moneda, ejército y política exterior. Pekín no acepta esa separación y sostiene que es parte inalienable de "una única China", por lo que no descarta el uso de la fuerza para lograr la ansiada reunificación del país.
España no reconoce a Taiwán como estado independiente, pero sí teje relaciones culturales y comerciales, como puede comprobarse con la implantación del vuelo directo entre ambos territorios.
La hostilidad se ha intensificado en los últimos años por el aumento de la presión militar china sobre la isla por el papel estratégico del estrecho de Taiwán, uno de los puntos más vigilados geopolíticamente del planeta.
Junts, tensión a pequeña escala
Esa tensión ha tenido un pequeño eco local en el Parlament de Catalunya. Junts ha ido impulsando en el Parlament una serie de propuestas incómodas para Pekín, entre las que se incluye una petición de reconocimiento de Taiwán como una democracia y un estado soberano.
Los ruegos de Junts, articulados por Francesc de Dalmases, han desatado una queja formal del consulado chino en Barcelona ante el presidente del Parlament, Josep Rull.
