Trabajadores concentrados delante de la planta de Leche Pascual en Gurb ACN
Pascual ejecuta un ERE que afecta a 80 personas en su planta de Gurb
La plantilla aprueba indemnizaciones equiparables al despido improcedente ante el cierre de la fábrica el 31 de julio, cuyas instalaciones pasarán a manos de Casa Tarradellas
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El grupo de alimentación y bebidas Pascual ha alcanzado un acuerdo con la representación legal de los trabajadores para saldar el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en su planta de Gurb (Barcelona).
El proceso se ha cerrado con la salida de los 80 empleados que integraban la fábrica, quienes recibirán indemnizaciones equivalentes a las de un despido improcedente antes del cierre definitivo de la instalación, fijado para el próximo 31 de julio.
Hasta 45 días por año trabajado
Según ha confirmado el Col·lectiu Ronda, asesor legal de los afectados, la plantilla ratificó el preacuerdo tras una votación. Las condiciones pactadas establecen, con carácter general, el pago de 33 días por año trabajado, cifra que ascenderá a 45 días para aquellos contratos anteriores a la reforma laboral de febrero de 2012.
Leche Pascual, foto de archivo
Por su parte, fuentes de Pascual han subrayado a EFE que las indemnizaciones acordadas son superiores en "un 65 y un 125%" al mínimo legal obligatorio.
Razones organizativas e industriales
La compañía láctea ha argumentado que la clausura responde a razones organizativas e industriales y a la necesidad de adaptar su estructura a un mercado cada vez más exigente.
La actividad productiva de Gurb se trasladará a la planta matriz en Aranda de Duero (Burgos), mientras que el recinto catalán pasará a ser propiedad de Casa Tarradellas.
Dudas sobre las recolocaciones
Respecto al impacto social del cierre, existen discrepancias entre la empresa y la representación laboral. Pascual sostiene que ha ofrecido alternativas reales de empleo, como la recolocación del 50% de los empleados en Burgos y un pacto con Casa Tarradellas para contratar al 90% de la plantilla respetando salario y antigüedad.
Sin embargo, el Col·lectiu Ronda denuncia que a escasos días del traspaso no existe ningún ofrecimiento formal ni concreción de las condiciones de contratación, tildando las alternativas de poco reales.
Pese al fin de la actividad industrial en la comarca de Osona, la firma burgalesa ha garantizado que mantendrá la recogida de leche en Cataluña y seguirá comprando materia prima a sus ganaderos habituales de la zona.