Imagen de la mina de sal de ICL en Súria

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Denunciada en Francia la sal de Súria por un posible riesgo para la salud

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) investiga el alto nivel de bromuro de este producto y ha elevado la cuestión al órgano europeo competente

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La Unión Europea, Francia y España tienen el ojo puesto sobre una sal extraída en Cataluña y comercializada por la francesa Group Salins.

Se trata de un producto con altos niveles de bromuro que, al someterse a condiciones industriales o a procesos de oxidación tanto en el ámbito industrial como doméstico, puede transformarse en bromato, un compuesto clasificado como posible carcinógeno.

Investigaciones oficiales

La Dirección General de Consumo y Represión de Fraudes del Ministerio de Economía francés ha recibido una denuncia que alerta sobre la inseguridad de este producto. Crónica Global ha tenido acceso al documento de la denuncia.

En paralelo, este medio ha podido confirmar que la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ya es conocedora de la alerta.

En su última comunicación, el organismo español confirma que ha elevado la cuestión a la Comisión Europea "para su reflexión y, en su caso, para valorar las medidas de gestión de riesgo que correspondan".

Literatura química

Este caso también ha ganado relevancia mediática en Francia. El histórico semanario de investigación galo Le Canard Enchaîne publicó esta situación relatando el riesgo que este producto puede suponer para la salud humana.

El bromuro, en sí mismo y en estado inerte, no representa un peligro, motivo por el cual la comercialización de esta sal es legal.

La alerta se activa cuando bajo condiciones de oxidación —como el contacto con agua clorada, calor o materia orgánica—, este precursor se transforma en bromato.

El pueblo de Súria con la mina de Iberpotash al fondo

El pueblo de Súria con la mina de Iberpotash al fondo LUIS MIGUEL AÑÓN

El bromato es un contaminante genotóxico. Según la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC), dependiente de la OMS, está clasificado dentro del Grupo 2B como un posible carcinógeno para humanos. Además, su toxicidad incide severamente en el tejido renal y provoca problemas al sistema nervioso y alteraciones en la sangre.

Producto cargado de bromuro

El origen de estas altas concentraciones de bromuro radica en su método de fabricación: el proceso Zero Liquid Discharge (ZLD). Mediante este sistema, las salmueras sobrantes de una primera producción de sal se reutilizan para obtener una segunda sal y evitar vertidos al medioambiente.

Sin embargo, ese reaprovechamiento también concentra algunas sustancias solubles presentes. Entre ellas, el bromuro, cuyos niveles pueden superar los 300 miligramos por kilo (ppm) en el producto final.

Los niveles habituales en este tipo de sales no superan los 30 miligramos. Acerca de esta cuestión, Group Salins ha aportado análisis de su producto con niveles de 181 miligramos. Es el análisis con el nivel más bajo pero, aún así, refleja una cifra seis veces mayor a la recomendada.

Voz experta y vacío normativo

Luis Riera, químico y director de la consultora de seguridad alimentaria SAIA, que vela por la seguridad alimentaria de eventos como el Mobile World Congress, considera que esta situación es problemática. A preguntas de este medio, afirma que "como químico tengo claro que es muy fácil que los bromuros se oxiden y pasen a bromatos, y más en un ambiente orgánico como es un alimento".

Aunque Riera no culpa a Group Salins —"las regulaciones son las que son", admite—, aboga por que en materia de seguridad alimentaria prime la prevención técnica y no solo adherirse a la normativa vigente.

Falta de información

Las fichas técnicas del producto no especifican la cantidad exacta de bromuro, englobándolo bajo el epígrafe genérico de "Otras sales solubles < 0,2%".

Esta falta de información específica – que no es obligatoria según la normativa europea – dificulta que los fabricantes de alimentos evalúen el riesgo potencial asociado al uso de esta sal durante sus procesos productivos.

Salmueras

"Los alimentos más peligrosos en este aspecto son aquellos que están expuestos a salmueras. Es el caso de los caldos, por ejemplo, o de los embutidos", relata el experto.

Cabe destacar que SAIA ha alertado de este caso basándose en la literatura científica. Los cálculos técnicos indican que, debido a estos altos niveles de bromuro, un niño podría llegar a cubrir casi el 18,8% de su Ingesta Diaria Tolerable (IDT) fijada por la EFSA únicamente a través de la ingesta de esta sal.

Alerta en piscinas

El mecanismo de oxidación que preocupa a la industria alimentaria (donde Salins comercializa la marca Disal) es el mismo que afecta al ciclo del agua a través de los descalcificadores (marca Regenia) y el mantenimiento de piscinas.

Una piscina

Una piscina

Cuando la sal se introduce en descalcificadores urbanos o industriales, la salmuera residual rica en bromuro se vierte al alcantarillado.

Oxidación en piscina

Al llegar a las Estaciones Depuradoras (EDAR) y someterse a desinfección con cloro o luz UV, se oxida y se transforma en bromato.

De igual modo, en los sistemas de cloración salina de las piscinas, el equipo electrolizador reactiva el bromuro de forma constante.

"En estas condiciones, el bromuro puede transformarse progresivamente en bromato, un fenómeno que preocupa a diversos especialistas por la posible exposición de los usuarios a través de la ingesta accidental de agua o de aerosoles generados en la superficie."

Un doble frente, el alimentario y el ambiental, que ahora deberá dirimir Bruselas.

La versión de Salins

Por su parte, el Group Salins defiende la plena legalidad y seguridad de su producto. La compañía ya aseguró a Crónica Global ante preguntas previas a publicar el primer artículo que toda su sal cumple "estrictamente con la normativa vigente a nivel europeo" y que los análisis realizados por laboratorios acreditados sitúan todos sus parámetros dentro de los rangos habituales.

Respecto al bromo, la multinacional admite que su producto "puede contener algo más", aunque sostiene que cumple íntegramente la legislación aplicable.

Ante la elevación de la cuestión a un órgano competente europeo realizada por AESAN, la compañía afirma que se adaptarán a “cualquier normativa” nueva que pueda surgir.