Imagen de un camarero en un restaurante de Las Ramblas de Barcelona

Imagen de un camarero en un restaurante de Las Ramblas de Barcelona EFE

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Los servicios baten su récord en la economía catalana en detrimento de la industria

En el primer trimestre de 2026, el 76,13% del Valor Añadido Bruto catalán lo generaron los servicios, mientras que la industria apenas produjo un 18,25%, el mínimo histórico desde la Gran Recesión de 2008

Oriol Alba, secretario general de la patronal Cecot, reclama incidir en variables como la reducción de la burocracia, una fiscalidad competitiva o la contención del absentismo para aumentar el peso industrial

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Los servicios ya generan más de tres de cada cuatro euros de la riqueza neta en Cataluña tras alcanzar un récord histórico absoluto del 76,13% del Valor Añadido Bruto en el primer trimestre de 2026, según los últimos datos de la Contabilidad Trimestral publicados por el Idescat.

Esta hegemonía de las actividades de servicios empuja a la industria a mínimos históricos, con un peso de apenas el 18,25% de la estructura productiva, un suelo que desde que hay registros solo encuentra un precedente inferior en el 17,37% registrado en el peor momento de la crisis financiera de 2009.

La importancia de la industria catalana en este primer trimestre de 2026 es apenas un poco superior a 2008 y 2009, cuando el estallido de la burbuja inmobiliaria provocó un desplome histórico de la construcción y una fuerte contracción de la actividad industrial. Muchas empresas manufactureras redujeron producción, cerraron sus plantas o trasladaron parte de su actividad al exterior.

Tras aquellos años, la industria se repuso poco a poco, sin alcanzar nunca más los porcentajes de antaño. Mientras, el turismo internacional alcanzó cifras récord, Barcelona reforzó su posición como polo tecnológico y ganaron peso la investigación, la logística o los servicios digitales.

De izquierda a derecha: Antoni Cañete, Camil Ros, Belén López, Salvador Illa, Josep Sánchez Llibre, Miquel Sàmper y José Alberto Carbonell

De izquierda a derecha: Antoni Cañete, Camil Ros, Belén López, Salvador Illa, Josep Sánchez Llibre, Miquel Sàmper y José Alberto Carbonell SIMÓN SÁNCHEZ BARCELONA

Este primer trimestre, el PIB catalán ha aumentado un 2,9% interanual, empujado por los servicios, que se han alzado un 3,7%. La industria, por contra, se ha elevado un paupérrimo 0,9%.

Cataluña ha sido históricamente una de las regiones más industrializadas del sur de Europa, y a comienzos de siglo el peso de esta actividad representaba casi un cuarto de la producción del país, dominado por sectores como automoción, química, alimentación, textil o metalurgia.

Sin embargo, la globalización, la deslocalización de actividades manufactureras hacia países con menores costes laborales y el auge de sectores intensivos en servicios iniciaron un proceso de terciarización que se ha prolongado durante más de tres décadas, y que hoy parece no tener fin.

A pesar de su declive, la industria catalana mantiene un peso superior a la media española, que es de un 14,2%. Sin embargo, esa distancia se ha estrechado de forma muy significativa en este siglo.

Nuevo plan del Govern

El Ejecutivo de Salvador Illa ha querido atajar el problema con la firma del nuevo Pacte Nacional per a la Indústria 2026-2030, rubricado este pasado lunes y acordado entre la Generalitat, patronales y sindicatos; y que persigue reforzar el papel de la manufactura en la economía catalana mediante inversiones de hasta 5.000 millones de euros y más de 190 actuaciones.

Desde Junts, el diputado y expresidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Joan Canadell, asegura que este plan es “igual” al que se presentó anteriormente, y que “no ha funcionado”.

Por ello, asegura que el Govern “se excusa en que el turismo y los servicios van muy bien para justificar estas cifras, pero para reindustrializar el país hay que hacer políticas de reindustrialización”.

Antoni Cañete, Josep Sánchez Llibre, Salvador Illa, Belén López y Camil Ros

Antoni Cañete, Josep Sánchez Llibre, Salvador Illa, Belén López y Camil Ros SIMÓN SÁNCHEZ BARCELONA

A preguntas de este medio, fuentes de la Conselleria de Economía defienden que la "economía catalana es de las más dinámicas de la zona del euro" y subrayan la resiliencia del tejido productivo local.

"Todos los sectores económicos presentan un crecimiento interanual positivo, con un aumento importante en la construcción y los servicios. La industria continúa creciendo pese a un entorno exterior complicado", sostienen desde el Ejecutivo.

Pérdida de peso industrial

Desde la patronal Cecot advierten de que la pérdida de peso relativo de la industria erosiona la capacidad del modelo para generar riqueza estructural.

Su secretario general, Oriol Alba, reconoce que el PIB industrial avanza en términos absolutos, pero lamenta la falta de velocidad frente a otros motores. "Nosotros apostamos por la creación de una estructura económica que pueda crear más valor añadido", apunta Alba.

Desde la patronal se insta a un pacto de prioridades que despeje los obstáculos internos que restan competitividad a las plantas catalanas, más allá de las turbulencias geopolíticas.

Por ello, el secretario general reclama incidir en variables como la reducción de la burocracia, una fiscalidad competitiva o la contención del absentismo. “Hay que buscar consensos sobre las prioridades económicas del país. Yo celebraría llegar a un peso industrial del 25% o 30%”, remacha.

Contexto

El economista Miquel Puig señala que “hay una caída desde el 2000 hasta 2009, y después más o menos ha habido estabilidad”.

Sin embargo, explica que hay un distorsionador estadístico fruto de la externalización corporativa. “La pérdida de peso de la industria es relativa: desde hace años, las fábricas han externalizado la logística o la limpieza, que han pasado a contarse como servicios”, explica el economista.