Fotomontaje de Neck&Neck y una subasta

Fotomontaje de Neck&Neck y una subasta

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Neck & Neck, la marca que vistió a una generación de niños, desaparece tras pasar a manos de la competencia

La compañía, que llegó a facturar 40 millones de euros con 200 puntos de venta y 245 empleados, languidece tres años después de ser comprada por Gocco

No tiene presencia en el canal físico ni online y ha vendido en una subasta sus redes sociales

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Neck & Neck, la firma de moda infantil que vistió a toda una generación de niños españoles, se ha evaporado tras pasar a manos de su rival Gocco.

La empresa, que pasó un concurso y se vendió a la competencia por 500.000 euros, ya no vende ni en el canal físico ni el online, y languidece en el olvido pese a las promesas de sus dueños de reflotar la marca.

En 2023, Gocco se impuso en el concurso que tenía abierto la compañía como única oferta sobre la mesa y ahora posee la marca y todos los registros de propiedad intelectual.

La firma controlada por el fondo Diana Capital anunció que mantendría Neck & Neck como una marca independiente, con la posibilidad de desarrollar una red de tiendas propia. No ha sucedido y no hay noticias de que ello vaya a suceder, según explican fuentes conocedoras del sector.

Vendido en subasta

A la firma ya ni siquiera le queda presencia en redes sociales, donde acumulaban una presencia mediática importante. El grupo vendió en una plataforma de subastas concursales hasta sus cuentas online, que no publican nada desde hace cuatro años.

Lo que quedaba de la compañía también se desguazó en subasta: la marca registrada, el dominio web, el club de fidelización con sus bases de datos y los mencionados perfiles de Instagram y Facebook, con 75.000 y 82.000 seguidores respectivamente.

Interior de una tienda Neck & Neck

Interior de una tienda Neck & Neck

El lote, gestionado por IAG Auction en el marco de la liquidación judicial, incluía los registros de propiedad intelectual en más de 20 países y ante la EUIPO y la OMPI.

Historia de un pequeño gigante

Neck & Neck nació en 1990 y pasó a manos de la familia Zamácola en 1999, cuando la empresa contaba con poco más de 20 tiendas. A finales de aquella década facturaba ya 1.600 millones de pesetas, empleaba a 319 personas y contaba con doce talleres de tejidos y confección en Andalucía.

Los Zamácola, una familia de origen navarro afincada en Marbella, convirtieron una cadena local en una pequeña multinacional: la marca llegó a sumar 200 puntos de venta y presencia en países como Portugal, Italia, México, Uruguay, Perú, República Dominicana, Guatemala, Arabia Saudí o Emiratos Árabes Unidos.

En su momento de mayor velocidad de crucero, en 2013, la compañía tenía 245 empleados y facturaba casi 40 millones de euros.

Su modelo de negocio se sostenía sobre el nicho de la ropa infantil de ocasión para familias que querían vestir bien a sus hijos en ocasiones especiales. La firma competía directamente con marcas como Bóboli y Gocco; y era parecido a la actual marca Bobo Choses.

La caída

El declive comenzó antes de la pandemia. En 2019, la empresa trazó un plan estratégico para reposicionarse hacia el segmento medio-alto. Si el precio medio por prenda era de 45 euros, se puso el objetivo de elevarlo hasta 75, pero nunca se llevó a cabo el salto.

A finales de ese año, refinanció su deuda con la banca. Ese acuerdo, sometido a intervención judicial, le impidió después acceder a los préstamos respaldados por el ICO ni a otras ayudas públicas. En el ejercicio 2020 redujo su facturación un 50%.

Imagen de una tienda Gocco

Imagen de una tienda Gocco Europa Press

La familia Zamácola presentó un ERE en 2020 y tomó la decisión de buscar un comprador para la marca. No tuvo éxito, y Neck & Neck fue declarada en concurso de acreedores en octubre de 2022 por el Juzgado de lo Mercantil número 15 de Madrid, que acordó de manera simultánea la apertura de la fase de liquidación.

PwC asumió la administración concursal, y la liquidación se articuló en lotes separados: la marca y la propiedad intelectual, el club de fidelización, el mobiliario de oficinas y el almacén logístico en San Fernando de Henares (Madrid).