Henry Ogando, director sénior internacional Oficinas de Representación en el exterior de Banreservas Barcelona
República Dominicana busca inversores en Barcelona con el ladrillo como gran reclamo
La “estabilidad económica” y política que atraviesa el país en los últimos años es su anzuelo
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República Dominicana quiere reforzar su vínculo económico con Cataluña y captar nuevos inversores aprovechando el tirón del sector inmobiliario y turístico. La “estabilidad económica” y política que atraviesa el país en los últimos años es su anzuelo.
En este escenario, Henry Ogando, director sénior internacional de Oficinas de Representación en el exterior de Banreservas, la principal entidad financiera pública del país, recibe a Crónica Global para profundizar en los detalles de este atractivo.
Auge inmobiliario
El objetivo pasa por captar a pequeños y medianos inversores interesados en adquirir una segunda residencia o una vivienda destinada al alquiler turístico.
El fenómeno, explica, se alimenta tanto de la diáspora dominicana instalada en España como del creciente interés de turistas europeos que terminan viendo el país como una oportunidad patrimonial.
12 millones de turistas
República Dominicana recibe más de “12 millones de turistas” al año y Ogando considera que esa combinación entre destino vacacional y mercado inmobiliario permite obtener retornos rápidos.
Según sus estimaciones, un inmueble destinado al alquiler turístico mediante plataformas como Airbnb puede recuperar “entre el 40% y el 50% de la inversión inicial” en apenas “cuatro años”.
Cataluña, mercado prioritario
Barcelona ocupa un lugar estratégico dentro de esa expansión internacional. La presencia de más de 80.000 dominicanos en Cataluña y el aumento del turismo español hacia el Caribe han convertido la región en uno de los focos prioritarios para República Dominicana.
Banreservas ofrece condiciones específicas para los compradores procedentes de España. Los ciudadanos dominicanos residentes en el extranjero pueden acceder a financiaciones de hasta el 90% a 20 años, mientras que los compradores españoles disponen de préstamos de hasta el 60% del valor del inmueble y plazos de amortización de una década.
director sénior internacional Oficinas de Representación en el exterior de Banreservas Barcelona
Los requisitos, asegura, son relativamente sencillos. Para los ciudadanos españoles basta con acreditar ingresos, aportar documentación identificativa y abrir una cuenta bancaria en República Dominicana para canalizar los pagos y el desembolso del préstamo.
Incentivos fiscales
Ogando destaca además el atractivo fiscal del mercado dominicano. La denominada Ley Confotur contempla exenciones tributarias para determinadas viviendas turísticas y reduce los costes asociados a la propiedad inmobiliaria.
A ello se suma una mejora progresiva de los procesos burocráticos vinculados al registro de títulos e hipotecas. Las operaciones pueden cerrarse actualmente en plazos de entre “60 y 90 días”, muy por debajo de los tiempos habituales hace apenas unos años.
Fórmula del fideicomiso
El modelo de financiación se apoya principalmente en fideicomisos inmobiliarios, una fórmula utilizada para garantizar la correcta ejecución de los proyectos y asegurar la protección jurídica de los fondos aportados por los compradores.
Además, los bancos comerciales del país conceden préstamos blandos a promotores respaldados parcialmente por el Estado.
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Tres gamas
El banco considera especialmente relevante el margen de desarrollo de la costa dominicana, ya que solo una tercera parte del litoral se encuentra actualmente explotado desde el punto de vista turístico y urbanístico.
En cuanto a precios, las viviendas de gama baja oscilan entre los 60.000 y los 90.000 dólares, mientras que los inmuebles de gama media se sitúan entre los 120.000 y los 210.000 dólares. Las promociones de lujo superan los 350.000 dólares.
Con unos 90.000 dólares, detalla Ogando, es posible adquirir un apartamento de entre 70 y 80 metros cuadrados en zonas con alta demanda turística.
Más allá del turismo
Aunque el inmobiliario concentra buena parte del interés inversor, Banreservas insiste en que República Dominicana ofrece oportunidades en otros sectores estratégicos.
La industria “textil, la agricultura, la minería y el desarrollo de energías alternativas” figuran entre los ámbitos con mayor potencial de crecimiento.
Seguridad jurídica y expansión internacional
Uno de los aspectos que Banreservas intenta reforzar en su discurso comercial es la seguridad jurídica. La entidad sostiene que el marco legal dominicano protege la propiedad privada y ofrece garantías a la inversión extranjera, alejándose de fenómenos como la okupación que preocupan en algunos países europeos.
La estrategia internacional del banco comenzó hace tres años con España y posteriormente se extendió a Estados Unidos. El objetivo pasa por reforzar la bancarización de la diáspora y canalizar inversión extranjera hacia el país.
La inversión supone el 25%
Según datos facilitados por la entidad, la inversión extranjera representa actualmente alrededor del “25% de la economía” dominicana. Solo en préstamos destinados a la construcción, Banreservas movilizó el año pasado más de 5.500 millones de pesos dominicanos (unos 79 millones de euros, al cambio actual) y prevé superar este ejercicio los 7.000 millones.
Europa, concluye, seguirá siendo un socio prioritario para República Dominicana tanto por la conexión con la comunidad migrante como por el creciente flujo comercial y turístico entre ambos territorios.