Trabajadores concentrados frente a la sede de Tecnotramit en la calle Casp de Barcelona, junto al logotipo de la compañía
Una “tormenta de irresponsabilidades” lleva a Tecnotramit a concurso y pone en riesgo 700 empleos
Tras el escándalo destapado por 'Crónica Global' sobre las presuntas retenciones indebidas de fondos destinados a Hacienda, la gestora ha comunicado a su plantilla que la próxima semana presentará concurso de acreedores
Más información: Tecnotramit paga a plazos las nóminas de abril por falta de liquidez
Los peores augurios se han confirmado. Tecnotramit ha comunicado este martes a sus trabajadores que la semana que viene presentará concurso de acreedores y dejará en el aire el futuro de cerca de 700 trabajadores, 500 de ellos en su sede de Barcelona.
“Seguramente antes del verano, o como muy tarde en septiembre, Tecnotramit ya no existirá”, lamenta Dorian Ros, responsable de la acción sindical de CCOO, en conversación con este medio.
El sindicato atribuye su situación a la retirada del apoyo bancario, pero el deterioro de la gestoría venía gestándose desde hace tiempo. Es más bien, como lo ha calificado el propio Ros en una concentración de trabajadores este miércoles, “una tormenta perfecta de irresponsabilidades”.
Concentración de empleados de Tecnotramit en la sede de Barcelona (calle Casp)
El escándalo
El escándalo salió a la luz tras una investigación de Crónica Global, que reveló que la gestora hipotecaria presuntamente retenía provisiones de fondos destinadas a la Agencia Tributaria.
Ese mecanismo le habría permitido engrosar la tesorería mientras numerosos clientes se veían obligados a afrontar de nuevo el pago de impuestos, lo que desencadenó una oleada de reclamaciones.
Concentración de empleados de Tecnotramit en la sede de Barcelona (calle Casp)
Los bancos cortan por lo sano
La situación arrastró además a las grandes entidades financieras que trabajaban con Tecnotramit a un terreno comprometido: tuvieron que pagar para retener a los clientes que estaban descontentos con la intermediación de la gestora y querían romper su relación con las respectivas cajas.
Hasta que han decidido cortar por lo sano. Los bancos han frenado operaciones y Tecnotramit ha perdido alrededor del 80% de sus proyectos.
"Fogasa como única salida"
Mientras tanto, parte de la plantilla ha empezado a abandonar la empresa ante la perspectiva de quedarse “con Fogasa como única salida”, en palabras de Ros.
De los más de 900 trabajadores que llegó a tener el grupo, apenas permanecen unos 700 repartidos entre las delegaciones de Madrid, Palma de Mallorca, Sevilla, Bilbao, Cantabria y Lisboa, todos pendientes ahora de un desenlace incierto.
Este miércoles, un centenar de empleados se ha concentrado frente a la oficina de la calle Casp, en Barcelona. De los altavoces sonaba I Will Survive, pero en los ánimos de los asistentes pesaba la certeza de que la gestora tiene los días contados.
En este contexto, un ERE aparece ya como la salida menos traumática. “Lo más realista es que presenten concurso de acreedores, puedan pagarnos la nómina de mayo y cerrar la liquidación”, explica Ros. “Que queden las mínimas deudas posibles, sobre todo para la gente que no tiene un colchón económico”.
Concentración de empleados de Tecnotramit en la sede de Barcelona (calle Casp) Crónica Global
Una deuda de 60 millones
Según las últimas cuentas disponibles, correspondientes a 2024, Tecnotramit obtuvo un beneficio neto de 254.000 euros, encadenando así su tercer ejercicio consecutivo en positivo tras las pérdidas acumuladas de más de ocho millones registradas entre 2020 y 2021.
Sin embargo, la situación financiera seguía marcada por una fuerte tensión. La deuda del grupo supera los 60 millones de euros, mientras que los fondos propios apenas alcanzan los 2,7 millones. El nivel de apalancamiento se sitúa así en cifras muy elevadas: cerca de 23 euros de deuda por cada euro de capital propio.
El escenario actual, por tanto, no es más que la crónica de una muerte anunciada. Este medio ya adelantó que en abril la empresa tuvo que pagar las nóminas de forma fraccionada por falta de liquidez. El concurso de acreedores no hace más que certificar el colapso de la compañía.