Interior del restaurante Los Caracoles

Interior del restaurante Los Caracoles

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El restaurante Los Caracoles, con 190 años de historia, se ve obligado a poner seguridad

El establecimiento toma una decisión en pos de "dar un servicio de más categoría", y porque aseveran tener "problemas con un mesón de al lado"

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Los Caracoles es uno de los establecimientos con más historia en Barcelona. Afincado en Ciutat Vella, lleva alimentando a sus clientes desde 1835 y es uno de los restaurantes referencia para aquellos que visitan la ciudad.

No obstante, recientemente, la gerencia se ha visto obligada a colocar seguridad privada en su puerta. Fuentes del local afirman que buscan ofrecer "un servicio de más categoría", pero hay varios factores que han acelerado esta vía: "Este barrio tiene sus cosas".

Factor predominante

Al percatarse de este cambio, Crónica Global se ha puesto en contacto con Los Caracoles. "Es una suma de factores, pero lo principal es el local de enfrente. Montan una cola cada día y nos tapan la entrada", explica la fuente.

"Es un restaurante que lleva muchos años ahí. Les hemos dicho de buen rollo que hagan la cola hacia el otro lado, donde no molestan porque no hay puertas de otros locales, pero pasan olímpicamente", asevera, decepcionado, el confidente.

Decisión provocada

En la misma línea, relata que pidieron ayuda al Ayuntamiento de Barcelona mediante "una queja": "Nos contestaron que, como la gente está en la vía pública, ellos se lavan las manos".

Esta respuesta ha eliminado también la posibilidad de tomar acciones legales contra sus vecinos: "¿Para qué? Te gastas el dinero para nada".

"Hemos puesto un portero que desvía a la gente de nuestra puerta. Además, el personal del otro local no es nada educado ni cordial. Al final, el portero también nos ayuda a filtrar a los clientes, preguntar si tienen reserva y dar mejor imagen", relata satisfecho con la decisión tomada.

Múltiples factores

Pese a que la voz explica que los problemas de convivencia fueron muy importantes a la hora de contratar seguridad privada, afirma también que quieren proteger a sus clientes: "Evitamos que roben relojes o móviles en nuestra puerta".

"Antes pasaba mucho. Los ladrones ven a la gente por la calle, los van siguiendo y, al despiste, cuando entran al establecimiento, les arrancan el reloj. El otro día seguían a un cliente chino que llevaba un Patek Philippe de 200.000 euros", ejemplifica la fuente.

Problemas legislativos

Respecto a la situación con los robos, el informante de Los Caracoles explica que existe un claro problema con el marco legal. Considera que los cuerpos de seguridad cumplen sus funciones, pero que "no tienen herramientas".

Dos agentes de los Mossos @mossos

Dos agentes de los Mossos @mossos

"La policía hace su trabajo, pero las leyes son 100% permisivas. España es jauja. Hablo con Mossos, que me dicen que el día que no trabajan, tienen tres juicios, y el 90% de los ladrones salen a la calle antes que el propio policía. Es desesperante. Y el ayuntamiento no colabora", zanja, muy decepcionado.

Escepticismo sobre el futuro

El complejo contexto social en Ciutat Vella ha transformado la gestión diaria de los negocios. Algunos, como Los Caracoles, optan por invertir en seguridad para suplir las carencias del sistema.

Los propietarios ven con impotencia cómo la delincuencia profesionalizada y los conflictos de convivencia se cronifican, sin que el marco legal ofrezca herramientas de protección reales.

El restaurante seguirá evaluando la situación mientras el flujo de turistas y los problemas de seguridad dicten el ritmo del barrio.

Por ahora, la presencia del portero en la entrada de la calle Escudellers se mantiene como la única garantía para preservar la tranquilidad de un negocio con casi dos siglos de historia