Álex Cruz, ex primer ejecutivo de Port Aventura y British Airways / EP

Álex Cruz, ex primer ejecutivo de Port Aventura y British Airways / EP

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La última oportunidad de Álex Cruz tras cuatro fracasos: consejero en la crucerista Norwegian

Tras salir por la puerta de atrás de Port Aventura y sus sonoros fiascos en Vueling y British Airways, el ejecutivo formará parte de una estrategia para relanzar la compañía estadounidense

Más información: Los Bonomi se cargan a Álex Cruz en Port Aventura

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Aún resuena en Port Aventura World el portazo dado a Álex Cruz como primer ejecutivo. El directivo que llegó desde lo más alto de British Airways con el objetivo de llevar al máximo la rentabilidad del parque de ocio se va con un nuevo fiasco a sus espaldas. Sin solución de continuidad, afrontará otro desafío en el gigante de los cruceros Norwegian Cruise. La última oportunidad para redimirse de una sucesión de gestiones fallidas y herencias envenenadas.

Tras meses apartado de la primera línea de mando de Port Aventura, la disolución de la comisión ejecutiva de la sociedad matriz ha terminado por dar forma al fin de una trayectoria corta y con muchas más sombras que luces. En este tiempo, Cruz ha encontrado un nuevo cometido, un tanto distinto de los anteriores.

El ejecutivo forma parte de la revolución auspiciada por el fondo activista Elliott en Norwegian Cruise. Tras convertirse en el primer accionista de la compañía estadounidense, Elliott no ha tardado en activar cambios en la gestión, en busca de reactivar la cotización de la empresa, que considera notablemente infravalorada.

En este punto entra en escena Cruz, que forma parte de los nuevos miembros del consejo de administración propuestos por Elliott para tratar de darle la vuelta a la empresa. No será un consejero más; su cometido será liderar a los vocales independientes del órgano de gobierno de la crucerista, cuya presencia es mayoritaria.

El Norwegian Prima, el nuevo buque de la clase más exclusiva de NCL

El Norwegian Prima, el nuevo buque de la clase más exclusiva de NCL Cedida

En Norwegian Cruise, Álex Cruz representará un rol equiparable al de la figura del consejero coordinador en las cotizadas españolas. Su nombramiento deberá ser aún ratificado en la junta general de accionistas de la crucerista con sede en Miami.

Por detrás, más de diez años en la primera línea ejecutiva que no han dejado indiferente a nadie. No puede negarse que fue el artífice de la creación y consolidación de Vueling, cuya historia llegó a ser catalogada de "milagro".

¿Un milagro?

No tardó en descubrirse también que en aquella obra había demasiado componente terrenal y apenas nada divino. Años atrás, poco antes de la crisis financiera de primeros de siglo, Cruz había sido nombrado director general de Clickair. La que finalmente acabaría por convertirse en Vueling tras una fusión que supuso un antes y un después de la trayectoria del low-cost en España.

Quién podría resistirse a darle los mandos de Vueling a aquel jovencito que amenazaba con revolucionar la aviación comercial en España. Probablemente, los mismos que volvieron sus ojos hacia él cuando el caos se apoderó del aeropuerto de El Prat aquel verano de 2016.

Un avión de Vueling

Un avión de Vueling Vueling

Por entonces, Cruz había dado ya el salto a British Airways, promocionado en el seno del holding IAG a la que pertenecen las dos (y también Iberia). Fueron cuatro días consecutivos de retrasos, cancelaciones, pasajeros tirados… y un coste de imagen para Vueling difícil de calibrar.

La gestión de Cruz al frente de la compañía había conformado un cóctel de crecimiento demasiado rápido a base de suicidas ajustes de costes, planificación sin largo plazo y una programación demasiado ambiciosa. Todo por el beneficio por acción, como rezaba un lema que muchos de los que trabajaron a su lado tuvieron oportunidad de escuchar.

Ajuste dramático

Una combinación de riesgo que, sobre el papel, era factible. Pero que precisaba de condiciones ideales. De que nada se torciera. De que no hubiera imponderables. Es decir, de esas inverosímiles en la vida real.

Mientras Vueling trataba de sobrevivir al terremoto Álex Cruz, el ejecutivo llegaba a una British Airways en situación complicada; en medio de un ajuste dramático por el que también pasaría después Iberia y que puso contra las cuerdas a la antigua aerolínea de bandera española.

Cruz se encontró con un escenario de compañía de aviación comercial con prácticas del siglo XX pero en pleno siglo XXI, con la presión del segmento low cost, que tanto y tan bien conocía. Cuando empezó a llevar a cabo los ajustes logró enfrentarse con todos los actores y grupos de interés de la compañía.

Los sindicatos colapsaron la empresa a base de huelgas en protesta por un recorte de más de 12.000 empleados. Los paros afearon una ocasión tan especial e irrepetible como el centenario de British Airways.

Avión de British Airways aterrizando en El Prat de Llobregat

Avión de British Airways aterrizando en El Prat de Llobregat Luis Miguel Añón

Pero los representantes de los trabajadores no fueron los únicos; también ofuscó al equipo directivo, con medidas como la eliminación de determinados servicios a bordo que terminaron con el prestigio de la compañía hecho jirones.

Y, por último, a los accionistas. Cruz repitió en BA el caos vivido en Vueling años antes. Pero en los aeropuertos de Heathrow y Gatwick. Y con unos cuantos cientos de vuelos más. Una falla informática en cadena generó el pánico en las pistas londinenses. Y, de paso, aceleró la caída en desgracia del ejecutivo español, que hasta llegó a quedarse sin bonus.

Un gigante dormido

La etapa en Port Aventura World generó expectativas al mismo ritmo que las desbarató. No tardó la familia Bonomi en desconfiar de Cruz, de sus métodos autoritarios y de las fórmulas inmediatas y cortoplacistas que tan malos resultados habían generado en el pasado.

Con esta hoja de servicios, el hombre del 'milagro' llega al consejo del tercer grupo de cruceros del mundo por cuota de mercado. Con las enseñas NCL, Oceania y Regent Seven Seas, más de 700 destinos y tres millones de pasajeros anuales, la compañía busca dar un salto en un entorno más que complejo. Una última oportunidad para la redención de Cruz.