Joseph Oughourlian, presidente y primer accionista de Prisa, entre las sedes de la editora y de Indra, de la que es accionista / CG

Joseph Oughourlian, presidente y primer accionista de Prisa, entre las sedes de la editora y de Indra, de la que es accionista / CG

Business

Oughourlian, el amo de Prisa que afina sus dotes de superviviente tras apostar a perdedor en Indra

El inversor francés de origen armenio ha vuelto a enfrentarse a las posiciones del Gobierno y el resultado final le deja en una posición complicada

Más información: Indra nombra a Ángel Simón presidente no ejecutivo tras el cese de Escribano

Llegir en Català
Publicada
Actualizada

"Intentamos un giro a la derecha de El País pero no dio los resultados esperados; el espacio estaba ya muy ocupado y volvimos a ser de izquierdas". Una frase, pronunciada en público, delante de micros y cámaras, con "luz y taquígrafos", que dirían los clásicos, que define a la perfección la personalidad, el carácter y el estilo de Joseph Oughourlian. El inversor que, en apenas 12 meses, ha estado presente en dos batallas contra el Gobierno, con resultados dispares.

Una muestra de pragmatismo que dibuja al dueño de Amber Capital como lo que realmente es: un actor del mercado con el primer y casi único objetivo de ganar dinero. Si para lograrlo es necesario un bandazo ideológico o un cambio de parecer, no será éste el mayor de los problemas.

Nacido en Francia, por las venas de Oughourlian corre sangre británica, por el lado materno; y libanesa y armenia por parte de padre. La que derramaron sus ancestros cuando sufrieron la ira otomana tras la Gran Guerra. Un pasado que forjó su carácter. De su formación se encargaron la Sorbona y escuelas de negocios en París. De su experiencia como inversor, la sucursal de Société Générale en Nueva York.

Su apuesta progresiva por Prisa, hasta convertirse en el primer accionista (al borde del 30% que le obligaría a lanzar una OPA), le ha otorgado una cierta influencia mediática que gustosamente cambiaría por enjugar los más de 300 millones de euros de pérdidas que acumula en esta aventura.

Pablo Jiménez de Parga (izq.),  conversa con Joseph Oughourlian en una junta de accionistas de Prisa / EP

Pablo Jiménez de Parga (izq.), conversa con Joseph Oughourlian en una junta de accionistas de Prisa / EP

Precisamente, el primero de los citados enfrentamientos con el Gobierno fue para evitar que el agujero se hiciera mayor. Los números para el proyecto televisivo de Prisa, con todos los parabienes de Moncloa, no salían por ningún lado. Y Oughourlian no dudó en acabar con él y depurar a quienes lo impulsaron desde dentro.

En las últimas semanas, Oughourlian ha vuelto a estar en el ojo del huracán generado por la crisis de Indra, que ha terminado con Ángel Escribano fuera de la presidencia de la compañía. Una batalla en la que el Gobierno ha hecho valer la condición del Estado como primer accionista para imponer su criterio. Y en la que Amber ha estado siempre del lado de Escribano.

Crear valor

Y también de la ya frustrada operación de fusión con EM&E, la empresa familiar de los Escribano que ha hecho saltar por los aires su mandato en Indra. Oughourlian no se situó al lado del recién defenestrado presidente de la compañía de Defensa por echar un nuevo pulso a Moncloa. Lo hizo por su carácter de inversor enamorado de las operaciones corporativas con expectativas de crear valor.

Como dicen de manera informal los expertos en mercados, a Oughourlian "le gusta el 'rock & roll'". Nada más aterrizar en el capital de Indra, aun sin contar con un puesto en el consejo de administración, ya remitió una carta a este órgano con la propuesta de promover una escisión del negocio tecnológico del grupo.

La tesis era que el valor de Indra sería superior con las divisiones separadas. El propósito, que Indra vendiera Minsait y Oughourlian empezara a sacar partido de su inversión inicial en la compañía (algo más de un 4%, que después amplió al 7% y cuenta con autorización para llegar al 9,99%).

Como buena parte del resto de inversores institucionales, Oughourlian veía la fusión con EM&E con buenos ojos. Con la ventaja, en su caso, de tener voz y voto en el consejo. Y no dejó de hacerlo cuando el primer accionista cambió de opinión, vio un conflicto de intereses y comenzó a oponerse para sacar a Escribano de la presidencia.

Pensar y hablar

Amber pasó a ser una de las claves para el futuro del ya depuesto presidente y, de paso, para la propia compañía. Sin embargo, la resistencia no ha durado demasiado. Ahora, Oughourlian ha quedado señalado y en posición incómoda. Y deberá afinar sus dotes de superviviente para hacer valer una apuesta que, en lo económico, ha sido justamente lo opuesto a Prisa.

"Desde que falleció don Jesús, la trayectoria bursátil de esta compañía ha sido un desastre", proclamó años atrás en una junta de accionistas de la editora de El País, en alusión al cofundador e histórico presidente Jesús Polanco. Nunca se ha caracterizado por dejar de decir lo que piensa sin dejar de pensar antes lo que dice.

Ciudadano del mundo

Francés de padre libanés y madre británica; casado con otra súbdita del Reino Unido; residente en Londres y con pasaporte colombiano.

Oughourlian es el paradigma de "ciudadano del mundo". De uno que conoce bastante bien. Y que no duda en recorrer en busca de sus dos pasiones: los negocios y la buena ópera. También hay espacio para el fútbol, su otra afición destacada, que combina con inversiones en países con los que mantiene ligazón: el RC Lens, de Francia; el Millonarios, de Colombia; y en España, el Real Zaragoza.