El consejo de administración de Caixabank, frente a los accionistas en los momentos previos a la junta / CAIXABANK

El consejo de administración de Caixabank, frente a los accionistas en los momentos previos a la junta / CAIXABANK

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Caixabank presume de la fusión que sí ha creado valor: un 565% desde la absorción de Bankia

El retorno para el accionista desde la unión efectiva de ambas entidades supera en casi 200 puntos a la del índice de los grandes bancos de la zona euro

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La junta de accionistas de Caixabank ha estado cerca de coincidir con un aniversario especial. La próxima semana se cumplirán cinco años de la fusión efectiva con Bankia, una operación que ya forma parte de la historia empresarial como paradigma de creación de valor. En este periodo, el retorno total para los accionistas se ha disparado un 565%.

Una cifra que no pasó desapercibida en la asamblea del banco. Formó parte de la exposición del presidente de Caixabank, Tomás Muniesa, a los accionistas, aunque no mencionó explícitamente la cifra. Tampoco hizo alusión a la operación que dio lugar al mayor banco de España por volumen de activos.

Hace algo más de cinco años, el lugar de Muniesa lo ocupaba Jordi Gual, aunque la fusión le haría ceder el cargo al entonces presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri. Junto a Gonzalo Gortázar, que ya ejercía de consejero delegado de Caixabank, el ejecutivo vasco se encargó de presentar una, por entonces, incipiente operación aunque llevaba un buen tiempo "en la cocina".

Eran aun tiempos de "distancia social", de mascarillas y gel hidroalcohólico obligatorios. Tiempos de pandemia pero, sobre todo, de un ciclo de tipos de interés cero en la zona euro que ya se prolongaba más de un lustro y cuyo fin era situado por algunos expertos más allá de 2030.

El presidente de Caixabank, José Ignacio Goirigolzarri (izq..), junto al consejero delegado, Gonzalo Gortázar / EP

El presidente de Caixabank, José Ignacio Goirigolzarri (izq..), junto al consejero delegado, Gonzalo Gortázar / EP

Las dos ideas que Goirigolzarri y Gortázar no dejaron de mencionar como un mantra en bucle fueron: la operación es necesaria para poder afrontar el más que incierto escenario a corto y medio plazo; y la fusión generará valor para los accionistas de ambas entidades.

Un argumento este segundo que ya es un clásico en este tipo de maniobras corporativas. Sin embargo, resultará difícil encontrar un caso en el que se plasme de forma tan radical en cifras como la absorción de Bankia por Caixabank.

Sin parangón

De ahí que proporciones tan contundentes no precisen de demasiadas palabras. Y aun menos si se compara con referentes como el Ibex 35 o el EuroStoxx Banks, indicador que incluye las principales entidades financieras de la zona euro.

En estos cinco años, el retorno total de Caixabank ha superado en 189 puntos al del EuroStoxx Banks. Y en 406 puntos al registrado por el indicador selectivo de la bolsa española.

El logo de Caixabank, en la antigua sede de Bankia / EP

El logo de Caixabank, en la antigua sede de Bankia / EP

En este cálculo se incluye, además de la revalorización bursátil de las acciones, la cuantía de los dividendos y el efecto de la reinversión de éstos. Porque el caso de éxito del nuevo Caixabank no se limita a un mero repunte de las acciones, generalizado en el sector al calor de un cambio de ciclo de política monetaria que llegó mucho antes de lo esperado.

En realidad, el repunte de las acciones de Caixabank en estos cinco años es más que notable. Pero "se queda" en un 295%; o lo que supone que cada socio de la entidad ha visto cómo el valor de sus títulos se ha multiplicado por 3,95.

El camino hasta la cifra de retorno que tan orgullosamente exhibe Caixabank está jalonado principalmente por los dividendos. Desde la fusión e incluyendo el pago aprobado en la junta de este viernes y que la entidad abonará en abril, el banco ha repartido entre sus socios casi 12.700 millones de euros en efectivo.

Para completar la jugada favorable a los accionistas que decidieron confiar en el mensaje de presentación de la fusión, en este tiempo Caixabank ha recomprado cerca de un 13% del capital resultante de esta operación. En total, unos 1.036 millones de títulos que ha amortizado de forma progresiva, con el consiguiente efecto positivo para los socios.

Paradigma del FROB

El ejemplo más ilustrativo es el del FROB, organismo que canaliza la participación del Estado en Caixabank. Tras aplicar la ecuación de canje con la que se ejecutó la fusión, su peso en el capital era de poco más del 16%. En la actualidad, se sitúa en torno al 18,5%. Y sin tener que adquirir ni una sola acción adicional.

A precios actuales de mercado, el coste de elevar cerca de 2,5 puntos la participación hubiera supuesto un coste en torno a 1.700 millones de euros. Y además, dado que el paso del FROB en el capital se eleva de forma natural, cada vez recibe una mayor proporción de dividendos sin que suponga coste alguno.

Sólo en concepto de retribución en metálico, el FROB acumula más de 2.200 millones de euros desde la fusión. En el caso del primer accionista, la Fundación Bancaria La Caixa, la cifra ronda los 4.000 millones. Unos 800 millones en proporción anualizada, capaces de cubrir sobradamente los crecientes presupuestos de la institución para financiar su obra social, una de las más destacadas de las ligadas a entidades financieras de toda Europa.