El escaparate de un comercio anuncia 'liquidación por cierre'

El escaparate de un comercio anuncia 'liquidación por cierre' EP

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Cataluña suma empresas, pero los cierres siguen al alza

Cataluña concentra una de cada cinco nuevas sociedades creadas en España en el inicio de 2026, aunque el aumento de disoluciones refleja las dificultades para consolidar muchos proyectos empresariales

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La creación de empresas mantiene el pulso en los primeros compases de 2026. En los dos primeros meses del año, la constitución de nuevas sociedades en España creció un 23% respecto al mismo periodo de 2025.

Cataluña se mantiene como uno de los principales polos de actividad emprendedora del país al concentrar el 20% de todas las nuevas firmas constituidas entre enero y febrero, según datos de la compañía de información empresarial Iberinform a partir del seguimiento de los registros mercantiles.

Lectura prudente

Desde el tejido empresarial, el balance inicial del año se interpreta con cautela. “Lo interpretamos como una señal positiva de activación empresarial, pero que requiere una lectura transversal y prudente”, señala Carles Mas, director del Área de Economía y Empresa de Pimec.

Según explica, en los dos primeros meses del año Cataluña registró 4.725 nuevas empresas, un 30,31% más que en el mismo periodo del año anterior. Además, la comunidad encabeza el aumento absoluto en España, con 1.099 sociedades más, y el capital invertido en las nuevas compañías creció un 42,68%.

Para Mas, este repunte refleja “la capacidad de iniciativa del tejido productivo”, aunque advierte de que el volumen de constituciones por sí solo no garantiza una mejora estructural. “El verdadero reto será comprobar si estas nuevas iniciativas logran consolidarse, ganar dimensión y mantener una actividad sostenida en los próximos trimestres”, añade.

Por detrás de Madrid

El dinamismo en la creación de tejido productivo sitúa a Cataluña prácticamente al mismo nivel que la Comunidad de Madrid, que concentra el 21% de las nuevas empresas registradas en el arranque del año.

Por detrás se sitúan Andalucía (17%) y la Comunidad Valenciana (13%). Este reparto territorial confirma el peso de los grandes polos económicos en el emprendimiento empresarial.

Cierres al alza

Sin embargo, el impulso en la creación de sociedades convive con una realidad menos positiva: los cierres de empresas siguen creciendo, aunque de forma más moderada. Entre enero y febrero, las disoluciones aumentaron un 2,4% respecto al mismo periodo del año anterior, lo que refleja que la mortalidad empresarial continúa siendo un reto para el tejido productivo.

En Cataluña, las disoluciones también avanzan, aunque a un ritmo inferior al conjunto del país. Según apunta Mas, el incremento es del 5,37%, frente al 9,03% registrado a nivel estatal en el mismo periodo.

El responsable de Pimec subraya, además, que este aumento debe interpretarse junto a otro dato relevante: la caída de los procedimientos concursales, especialmente intensa en Cataluña. “Esto apunta a que no estamos ante un deterioro generalizado del tejido empresarial por insolvencia, sino en un contexto en el que conviven nuevas iniciativas con cierres y reordenaciones societarias”, afirma.

En el caso de Cataluña, este contraste entre nuevas constituciones y desaparición de sociedades dibuja un escenario de crecimiento con matices. Por un lado, el aumento en la creación de compañías sugiere que el emprendimiento mantiene cierto dinamismo en la región, impulsado por la recuperación económica, el crecimiento del consumo y la actividad en sectores concretos.

Por otro, el incremento de los cierres evidencia que muchas empresas siguen enfrentándose a dificultades para consolidarse o sobrevivir en un entorno todavía marcado por la incertidumbre económica y el aumento de costes.

Por sectores

Los sectores que concentran un mayor número de nuevas empresas reflejan algunas de las tendencias actuales de la economía. La construcción y el negocio inmobiliario lideran claramente la creación de sociedades, con el 25% del total. Les siguen los servicios a empresas, que representan el 17%, el comercio con el 15% y la hostelería con el 8,9%.

Este patrón sectorial coincide con el análisis del tejido empresarial. En contraste, Pimec advierte de un retroceso notable en las actividades de alta tecnología. “La creación de empresas en este ámbito cae casi un 57% y también se reduce de forma significativa la inversión”, señala. A su juicio, el reto es que el dinamismo empresarial no se limite a actividades tradicionales y se extienda hacia sectores de mayor valor añadido e innovación tecnológica.

Este peso del sector inmobiliario y de la construcción podría estar vinculado al repunte de la actividad vinculada a la vivienda y a la rehabilitación de inmuebles, así como al desarrollo de proyectos urbanísticos en distintas áreas metropolitanas. En Cataluña, donde el mercado inmobiliario sigue mostrando una fuerte demanda en zonas urbanas y turísticas, esta tendencia también podría estar impulsando la constitución de nuevas sociedades.

Flujo empresarial

A pesar de este dinamismo, la subida en las disoluciones recuerda que crear una empresa no siempre se traduce en una trayectoria empresarial sostenida. Factores como el encarecimiento de la financiación, la subida de costes laborales o la presión fiscal pueden afectar especialmente a las pequeñas y medianas empresas, que constituyen la base del tejido productivo catalán.

Mas apunta también a una cierta “rotación normal del mercado”. En fases de mayor creación de empresas, explica, también afloran cierres de sociedades pequeñas, inactivas o con menor recorrido.

A ello se suma el desgaste en los márgenes provocado por el efecto acumulado de los últimos años sobre los costes financieros y operativos, una presión que impacta especialmente en las compañías de menor tamaño. Además, desde Pimec señalan un componente sectorial en los cierres: el comercio registra el mayor aumento de disoluciones, mientras que la construcción y las actividades inmobiliarias concentran cerca de una cuarta parte del total.

Asimismo, los expertos señalan que la mortalidad empresarial suele concentrarse en los primeros años de vida de las compañías. Muchas de las sociedades que desaparecen lo hacen antes de consolidar su actividad o de alcanzar una escala suficiente para competir en el mercado.

Este fenómeno se produce en paralelo a la aparición constante de nuevos proyectos empresariales, lo que genera un ciclo de renovación del tejido productivo. En territorios con alta actividad económica, como Cataluña, es habitual que convivan tasas elevadas tanto de creación como de desaparición de empresas.

El reto en Cataluña

El reto, según los analistas, pasa por mejorar la supervivencia de las empresas una vez constituidas. Factores como el acceso a financiación, la reducción de cargas administrativas o el apoyo al crecimiento empresarial pueden resultar claves para que los nuevos proyectos se consoliden.

En el contexto catalán, donde el tejido empresarial está formado mayoritariamente por pequeñas y medianas empresas, estas cuestiones adquieren especial relevancia.

La evolución de los próximos meses permitirá comprobar si el fuerte inicio de 2026 en la creación de sociedades se mantiene o si responde a un impulso puntual tras un periodo de mayor incertidumbre.