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Preocupación “máxima” en las empresas catalanas: faltan empleados
Las patronales alertan de un "desajuste" entre las necesidades reales del mercado y la preparación académica de los candidatos
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En el cuarto trimestre de 2025, un 46,6% de las empresas catalanas declaró haber tenido dificultades para cubrir vacantes de personal, según datos del Institut d’Estadística de Catalunya (Idescat).
Las tres patronales consultadas por este medio —Pimec, Foment del Treball Nacional y Cecot— coinciden en que se trata de uno de los principales problemas del tejido empresarial catalán. “Es la máxima preocupación”, señala Pere Ejarque, responsable de Orientación, Igualdad y Responsabilidad Social en Cecot.
"Es algo que lastra la competitividad, la productividad y el crecimiento de las empresas catalanas", ha afirmado a su vez Yesika Aguilar, directora del Departamento de Relaciones Laborales y Asuntos Sociales en Foment del Treball Nacional. "Hay un desajuste importante entre la oferta y la demanda".
Una oficina del SOC, el Servicio de Ocupación de Cataluña
Más de tres meses
Según los datos que maneja Pimec, esta cifra se eleva al 49% de las pequeñas y medianas empresas catalanas, que afirman haber publicado vacantes de “difícil cobertura”. De ellas, un 66% tarda más de tres meses en cubrir los puestos, y la mitad de ese porcentaje necesita entre seis y 12 meses para hacerlo.
Tanto Foment del Treball Nacional como Pimec y Cecot señalan que las causas son multifactoriales, aunque destacan especialmente el desajuste entre las necesidades de las empresas y las de los trabajadores, un problema que califican de "estructural".
“Hay un punto de desconexión entre el mundo educativo y el empresarial”, explica Ejarque, quien subraya que esta brecha es especialmente acusada entre las nuevas generaciones, cuyos valores a menudo no encajan con las necesidades de las compañías.
Operaria firma un documento
La cualificación media
Pimec ha detectado además que el desajuste en el tejido empresarial catalán se concentra sobre todo en los perfiles de cualificación media. Según sus datos, un 10% de los puestos que demandan las empresas requiere un nivel formativo bajo, un 53% medio y un 38% alto. Sin embargo, la estructura educativa de la población es distinta: un 28% tiene un nivel bajo, un 23% medio y un 48% estudios superiores.
Según explica Silvia Miró, directora del Área de Trabajo de Pimec, todos los países europeos tienen una estructura productiva similar, pero España destaca por tener una mayor demanda de empleos de cualificación media.
Dentro del país, Cataluña se sitúa incluso ligeramente por encima de la media: "Así se da el fenómeno de la sobrecualificación. Vemos que hay gente que ha dedicado muchos esfuerzos en sacarse un título que no le sirve".
Edificio PIMEC Barcelona
El peor equilibrio
España no solo se encuentra entre los países europeos con mayor tasa de paro —alrededor del 10%-10,5%, frente a cerca del 6% en la Unión Europea—, sino que el indicador European Skills Index también lo sitúa entre los países con peor equilibrio entre las necesidades del mercado laboral y la formación de la población. Alemania, en contraposición, es un país modélico en este sentido: "Ahí está igualado", afirma Miró.
“En Cataluña persisten inercias de prestigio social: hay oficios que la gente percibe como poco atractivos”, añade el representante de Cecot. Ante esta situación, las patronales proponen reforzar las políticas activas de orientación y formación, así como mejorar la intermediación laboral. “Los jóvenes tienen que descubrir lo que les gusta y cuáles son sus talentos, por supuesto, pero también deben conocer qué demanda el mercado”, explica a su vez Yesika Aguilar.
El desafío demográfico
Otro de los problemas en el que coinciden es el demográfico, esto es, la baja natalidad y el envejecimiento de la población. “En sectores como el transporte directamente no hay relevo generacional; no hay transportistas jóvenes”, explica Ejarque.
Aguilar añade que los oficios relacionados con la dependencia —en una sociedad cada vez más envejecida— también deberán cubrirse y ya afrontan dificultades para encontrar trabajadores.
La inmigración aparece como una posible solución, aunque Ejarque defiende que sea ordenada y orientada a las necesidades del tejido empresarial. Además, sugiere poner en la mesa el debate de la edad de jubilación: "Es un tema del que se tiene que poder hablar, no puede ser un tabú".