Miguel Ángel Feito, presidente de la OCU

Miguel Ángel Feito, presidente de la OCU

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La OCU, excluida de la Federación Europea de Consumidores por sus vínculos con grandes multinacionales

La expulsión de la Organización de Consumidores y Usuarios y del grupo Euroconsumers de la asociación internacional supone un nuevo golpe para el entramado societario, cuestionado desde hace años por su falta de independencia

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La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) quedará fuera de la Federación Europea de Consumidores (BEUC) a partir del 1 de enero de 2026, tras años de polémica por sus relaciones económicas con grandes multinacionales y el cuestionamiento de su independencia como organización de defensa de los consumidores.

La decisión afecta al conjunto del grupo Euroconsumers, al que pertenece la OCU, y supone también la salida de sus organizaciones en Bélgica (Testaankoop/Testachats) e Italia (Altroconsumo). Únicamente la asociación portuguesa DECO continuará formando parte de la federación europea.

La financiación de la OCU, en entredicho

Durante los últimos años, el modelo de financiación y las alianzas comerciales de Euroconsumers han generado un profundo malestar dentro del movimiento europeo de consumidores.

Diversas organizaciones han advertido de que los acuerdos con grandes corporaciones, especialmente del sector tecnológico, comprometen la credibilidad y la función esencial de las asociaciones de consumidores, llamadas a actuar con plena independencia frente a los intereses empresariales.

Imagen de archivo de las oficinas de la OCU

Imagen de archivo de las oficinas de la OCU

Comisiones por captar clientes

La OCU, presidida por Miguel Angel Feito, forma parte de una estructura empresarial con sede en Luxemburgo y un elevado volumen de negocio, cuya actividad incluye colaboraciones económicas con multinacionales y el cobro de comisiones por la captación de clientes.

Estas prácticas han sido duramente criticadas por otras asociaciones de consumidores, que consideran que desdibujan la frontera entre la defensa de los derechos de los usuarios y la actividad comercial.

Legitimidad cuestionada

Este modelo ha suscitado, además, reproches por la gestión de acciones colectivas frente a grandes empresas, algunas de las cuales fueron retiradas tras acuerdos confidenciales, sin que trascendieran compensaciones directas para los consumidores afectados.

La exclusión de la OCU de la Federación Europea de Consumidores supone un grave cuestionamiento de su papel y legitimidad en el ámbito europeo y reabre el debate sobre la necesidad de garantizar una separación clara entre la defensa del interés general de los consumidores y los negocios con grandes multinacionales.