Miquel Puig con el libro sobre Barcelona 'La ciutat insatisfeta'

Miquel Puig con el libro sobre Barcelona 'La ciutat insatisfeta' LENA PRIETO

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Miquel Puig: "Hay que prohibir los pisos turísticos, el viajero 'low cost' que vaya a otro país"

Para el reputado economista, la proliferación de apartamentos por días es un síntoma de un modelo económico agotado que apuesta por el bajo valor añadido en lugar de por la innovación tecnológica

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No es fácil encontrar a un economista dispuesto a prohibir los pisos turísticos. Pero Miquel Puig (Tarragona, 1954), profesor, exdirector general de Industria de la Generalitat y expresidente de la Corporació Catalana de Mitgans de Comunicació (CCMA), es único en su especie y no deja indiferente a nadie. Tiene mirada larga y verbo afilado, y defiende con vehemencia una tesis que incomoda a ciertos sectores: Barcelona no necesita más turistas.

Para el economista, la proliferación de pisos turísticos no es solo un problema de convivencia o de precios de alquiler --que también--, sino un síntoma de un modelo económico agotado que apuesta por el bajo valor añadido en lugar de por la innovación tecnológica.

En una entrevista concedida a Crónica Global, Miquel Puig se posiciona sin fisuras a favor de la prohibición total de las viviendas de uso turístico (VUT) y lanza una advertencia clara: la prosperidad de una ciudad no se mide por cuántas ferias tecnológicas acoge, sino por la capacidad de sus vecinos para vivir en ella.

¿Está a favor de prohibir los pisos turísticos?

Muy a favor.

¿Por qué?

Principalmente, porque el turismo tiene un peso excesivo en la economía de Barcelona. Es una actividad de sueldos y productividad baja y yo creo en una ciudad más próspera. La capacidad geográfica de Barcelona es limitada y una tercera parte de los visitantes que pernoctan en ella lo hacen en pisos turísticos. Así que mejor prohibirlos. 

¿Y la falta de vivienda no influye?

Es un punto clave. Faltan viviendas y los pisos turísticos no son útiles socialmente para los vecinos. 

¿Bajarán los precios del alquiler si se prohíben los pisos turísticos?

Claro que bajarán, decir lo contrario es desconocer cómo funciona la economía. No podemos predecir el impacto, pero sí que sabemos que 10.000 viviendas entrarán de golpe en el mercado. Los precios suben siempre en función de lo que esté dispuesto a pagar un inquilino. 

Pero es una solución temporal…

En efecto, se lanza la pelota hacia adelante. Se pueden hacer más cosas, como prohibir los despachos profesionales en edificios y trasladar todas las oficinas a torres enormes a las afueras. 

¿Y si una vez se prohíba el alquiler turístico los propietarios no quieren pasar al residencial?

Existe el riesgo, claro, de que opten por vender la propiedad o dejarla vacía debido a la inseguridad jurídica por la okupación y los inquiokupas, lo cual es un incentivo para no alquilar. ¿Pero si tienes miedo de alquilar qué haces? ¿Lo dejas vacío y pierdes dinero? No, vendes. Y luego lo compra un fondo y para sacar rendimiento lo pone en alquiler. 

¿Y los congresos y ferias? ¿No hay opciones de que se puedan perder por falta de camas para alojar a los visitantes?

Hasta ahora, la vivienda de uso turístico ha sido sobre todo familiar. Los congresistas que se alojen en hoteles, como pasa en todos lados. Cuando vas a Hamburgo por un evento, te hospedas a 40 kilómetros de la feria. Es absurdo dimensionar la actividad económica de Barcelona a una feria que dura una semana, como el MWC.

Pero tiene un gran impacto, ¿no?

Sí, claro, pero la vivienda no puede estar condicionada solo a una semana de febrero. ¿Y cuál es, en realidad, la aportación de una feria? ¿Hoteles, restaurantes, taxis, prostitutas? No son el gran fundamento de la prosperidad. La prosperidad llega con tecnología, no con ferias. Y un tema tan delicado como la vivienda no se puede condicionar a cosas puntuales y no prioritarias como esta. Las ferias no salen en la constitución, la vivienda sí.

Los hoteleros están encantados con su tesis. 

Los hoteleros de Barcelona ganan mucho dinero y yo me alegro por ellos. Por eso hay que incrementar la tasa turística. Si la prohibición hace que ganen más, tiene que compensarse con un aumento de la tasa. De todas maneras, el gran beneficiado no es el hotelero, es el propietario del inmueble. Pero para eso están los impuestos, ¿no? Si una medida beneficia a alguien, pásale luego el platillo para que te lo pague.

¿Habrá menos turistas sin los pisos?

Sí, pero la experiencia turística será mejor. 

El Gremi d’Hotels quiere mantener aquellos pisos turísticos que estén en una misma propiedad. 

Es que son diferentes, como si fueran un hotel pero sin servicios. Y aunque son pocos y no molestan tanto, también hay que cerrarlos. Que el presidente Clos tenga uno o dos edificios de apartamentos es legítimo, pero la ciudad saldrá ganando sin ellos. 

¿Está en contra del llamado turismo low cost?

Necesitamos un turismo que pague buenos sueldos, los impuestos que tocan y que permita que el empresario se gane la vida. Y si se la gana bien, mejor. Un turismo de salarios decentes no es barato. El turismo barato que se vaya a otro país. No podemos tener un turismo asequible, porque paga unos sueldos miserables. Y los pisos turísticos forman parte de este universo low cost.