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Y de repente, Venezuela. Todas las miradas se dirigieron al país caribeño en los primeros albores de 2026 cuando fuerzas militares de EEUU apresaron a su entonces presidente, Nicolás Maduro, para que fuera juzgado por narcotráfico, entre otros cargos. Un movimiento ejecutado por la Administración Trump, tras varias amenazas que terminaron por hacerse realidad.

Un cambio de escenario y una incierta perspectiva que hicieron caer en la cuenta de que España alberga a quien se considera como la mayor fortuna de Venezuela. Con el convencimiento de que el banquero Juan Carlos Escotet tendrá algo que decir en todo esto.

Más cuando es el accionista mayoritario de Abanca, que se encuentra entre las siete mayores entidades financieras del país. Y cuando su relación con el régimen chavista, que ha atravesado distintas etapas, ha sido contemplada habitualmente con recelo.

Descendiente de asturianos y leoneses, nacido casi accidentalmente en Madrid y gallego de adopción, Escotet es un hombre de negocios forjado en aquella Venezuela sinónimo de grandes oportunidades de los años 80. Una de ellas estaba en los mercados financieros, que por entonces contaban con Caracas como una de las plazas de referencia en el subcontinente suramericano.

De la bolsa a la banca

Tanto éxito cosechó en la bolsa que con el botín logrado se lanzó a la compra de una pequeña entidad financiera, Bancentro, que posteriormente se convertiría en Banesco, para liderar el sector en el país. Y, además, extenderse por la región con filiales en países como Panamá, Colombia y República Dominicana.

Tras la llegada de Hugo Chávez al poder y el cambio de régimen en Venezuela, Escotet formó parte de aquella clase empresarial que, al menos durante los primeros años, convivieron de forma más que cómoda con aquella situación.

Mural con la imagen de Hugo Chávez, expresidente de Venezuela / EP

No falta quien habla incluso de una afinidad especial entre Escotet y el comandante Chávez, dentro de esa peculiar casta conocida como los "bolichicos"; esto es, aquellos empresarios venezolanos que se movieron con soltura en los primeros tiempos del chavismo e, incluso, lograron hacer crecer sus respectivos negocios.

Aunque el paso del tiempo fue complicando las cosas al régimen y haciendo más difícil la convivencia, no es casual que el fundador y dueño de Banesco fuera el único empresario destacado presente en el sepelio de Chávez, en 2013. Ni tampoco, que ya nada fue igual tras el ascenso del sucesor, Nicolás Maduro, que terminó por intervenir Banesco.

Para entonces, Escotet ya había hecho sus primeros movimientos estratégicos en España, probablemente consciente de que los tiempos en Venezuela iban a complicarse aun más. Tras adquirir el Banco Etcheverría, una entidad gallega de pequeño tamaño pero con una historia tricentenaria, Escotet fue con todo (incluido Banesco) a la subasta por Novagalicia Banco (resultante de la fusión entre las antiguas cajas de la región).

No sació aun su apetito tras llevarse el gato al agua y también se hizo con la filial española del portugués Caixa Geral, con amplia implantación en la zona. Con Abanca ya convertida en una realidad, aprovechó el fracaso del primer intento de fusión entre Unicaja y Liberbank para tratar de hacerse con éste.

Se reducen los jugadores

Haciendo honor al componente asturiano de parte de sus orígenes, Escotet se afanó en la operación, que terminó por no salir adelante.

Eso sí, ya para entonces el banquero hispanovenezolano había dejado claro que no estaba dispuesto a conformarse con ser uno más en un sistema financiero en el que cada vez quedarían menos jugadores, al menos en el segmento de la banca tradicional.

Juan Carlos Escotet, presidente de Abanca / EP

"Escotet aprendió mucho en sus primeros años en Venezuela. Aprendió el negocio pero, sobre todo, cómo moverse en un entorno especialmente complicado. A esto se suma su olfato y su astucia", apunta una fuente conocedora del panorama venezolano.

El dueño de Abanca no sólo fue capaz de convivir de forma más o menos confortable con el chavismo sino que también supo adaptarse al escenario creado tras el ascenso de Maduro y la cada vez más pronunciada decadencia económica del país.

Tiene todas las claves

"Ha sido de los que ha sabido surfear el chavismo y, al tiempo, no levantar demasiadas sospechas en EEUU", donde también llegó Banesco. De ahí que mientras la situación se recompone en Venezuela y las primeras fases de la transición tutelada por la Administración Trump avanzan, todos le señalen como una de las figuras a seguir.

"Tiene todas las claves en el caso de un hipotético escenario de vuelta a la democracia y oportunidad para la prosperidad", apunta la fuente.

Un papel en la consolidación

Mientras tanto, Abanca se ha convertido en un elemento destacado de la llamada banca mediana en España. El nombre de Escotet también ha aparecido, aun como actor secundario, en el escenario de la batalla entre el BBVA por hacerse con el control del Banco Sabadell.

La derrota de la entidad que preside Carlos Torres abre un horizonte de movimientos a medio plazo entre las entidades al margen de los tres grandes. Las cábalas comenzaron hace tiempo. En ellas, la de Escotet figura entre las más cotizadas.