Son los indicios que sentarán a los propietarios de Grupo El Salvador al banquillo como acusados en la presunta estafa de los ataúdes. La juez que instruye el procedimiento por el supuesto cambio de féretros por otros de menor calidad cree que los investigados reemplazaron unas 6.000 cajas por valor de unos 3,6 millones de euros. Por ello, sentará unas 25 personas vinculadas a la familia Morchón, dueños de El Salvador, en el banquillo. 

Según avanzó ayer El Norte de Castilla, los hechos habrían ocurrido entre 1995 y 2015, esto es, en un periodo de 20 años. La funeraria castellano-leonesa habría comercializado las cajas funerarias a un precio, y antes de la incineración las habría cambiado por otras de menor calidad, ganando la diferencia. La Policía Nacional descubrió la presunta treta y armó el caso Ignis para detener el cambio de ataúes "por otros de peor calidad", una operativa "sistemática". 

Reventa

La sustitución de cajas mortuorias tenía lugar "antes de la incineración" y venía acompañada también de la sospecha de robo de coronas de flores, ramos y centros que traían los allegados de la víctima a su vela. Eso sí, El Salvador interrumpía la añagaza si el féretro ya era de baja calidad, si se había realizado una autopsia al difunto o si había restos orgánicos, entre otras causas. 

En cualquier caso, el objetivo era la "reventa" de los féretros que se hurtaban a los fallecidos antes de cremarlos. Con ello, cree la magistrada, la familia Morchón consiguió disparar sus ingresos al sustraer 5.997 féretros y 3.174 adornos florales. Globalmente, el precio de reventa de las cajas es de 1,39 millones de euros, a lo que hay que sumar el sobreprecio impuesto a las familias. 

Ingresos

Cree la togada que la saga familiar consiguió mover más de dos millones de euros por medio de "operaciones contables irregulares o ingresos en efectivo de origen indeterminado". Este flujo de dinero se inyectó al entramado societario o directamente en las cuentas bancarias de la familia Morchón".

El movimiento de fondos trató de blanquearse por medio de la adquisición de inmuebles por medio de la empresa Patrigola. 

Los indicios: la plantilla lo sabía

Según la magistrada, existen indicios de que "casi toda" la plantilla de Grupo El Salvador conocía la práctica de sustitución de féretros. La práctica la habría instaurado Ignacio Morchón, fundador, y continuó tras la jubilación de éste en 2010.

La añagaza afloró cuando un exempleado chantajeó a la empresa con fotografías de la sistemática delictiva. El Salvador le denunció y ganó en los tribunales, pero las evidencias nutrieron otra investigación de la Policía Nacional, y nació el caso Ignis

Dinero en efectivo

Los agentes practicaron registros en los domicilios de la familia Morchón en 2019, y hallaron casi un millón de euros en efectivo en bolsas de supermercado. Los arrestados ingresaron en prisión provisional. 

Pese a que la firma trató de ocultar los cambios de féretro con operaciones intraempresa, pero las cifras no cuadran: faltan cerca de 4.500 ataúdes. Asimismo, se ha detectado un desfase entre el número de cremaciones practicadas y el consumo de gas, lo que es indicio de que El Salvador desviaba incineraciones de su crematorio de Valladolid al cementerio de Santovenia